Construyendo Mapas: pueblos indígenas y contrainsurgencia en las Américas

Por Santiago Navarro F

“Si el Estado quiere demarcar nuestro territorio, entonces también tiene que parcelar nuestro territorio espiritual, los caminos del viento y del agua. Tendría que conocer los caminos de la primavera y de nuestros ombligos sembrados en la tierra. Si tiene capacidad de demarcar ese territorio, entonces que lo haga, y si no, que recuerden que antes de que llegaran ellos, nosotros ya vivíamos aquí”, palabras de un jefe indígena Guaraní en Sao Paulo Brasil, 2015.

Es posible que en la mayoría de los pueblos indígenas ya se haya utilizado algún tipo de cartografía para delimitar su territorio. Aunque también es posible que muy pocos pueblos indígenas han participado directamente con la elaboración de sus mapas, “porque los mapas no necesariamente representan la realidad de los pueblos indígenas, no es una representación de una realidad sino de una parte de esta realidad. Los Estados han utilizado estos mapas desde hace mucho tiempo, designando cual es el territorio indígena y cuál es el bosque que hay que explotar o conservar, eso implica que ellos pueden manejar ese territorio conforme a la ideología que siguen”, argumenta para Avispa Midia Joe Bryan.

Joe Bryan y Denis Wood son autores del libro, Armando Mapas: pueblos indígenas y contrainsurgencia en las Américas (Weaponizing maps: indigenous peoples and counterinsurgency in the Americas), que próximamente será publicado en su versión en Español.

Los autores del libro se preparan para continuar con su presentación en uno de los estados al sur de México, Oaxaca. En esta entidad fue donde documentaron en el año 2006  que un equipo de geógrafos de la Universidad de Kansas, financiados por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, realizaron una serie de mapeos de tierras comunales de la Sierra Norte con el proyecto denominado México Indígena, como parte de las Expediciones Bowman.

Estas expediciones han sido coordinadas desde el inicio por Peter Herlihy y Geoffrey B. Demarest, teniente coronel del ejército de los Estados Unidos, quien define dentro de su doctrina que, “la propiedad colectiva de la tierra es la matriz de la delincuencia y de la insurgencia, por ello hay que destruir e incorporar por la fuerza o por la vía de acuerdos los territorios indígenas al modelo corporativo transnacional de propiedad privada”.

Ver también:Tierras comunales, teatro de operaciones de la contrainsurgencia

“A ellos no les interesa de forma antropológica los pueblos indígenas. Para los Estados Unidos estas comunidades, en su mayoría pobres, son propensas para involucrarse en el narcotráfico y el terrorismo y por tanto se aplica el mismo modelo que en Colombia para el resto de Centroamérica y para México. Es ahí donde la contrainsurgencia no se limita al campo de batalla, más bien piensa en toda la sociedad como su campo de batalla”, explica el investigador.

Bryan se ha enfocado en los últimos años en las diversas formas en cómo está constituido el espacio comunal de los pueblos indígenas, ya que, “es a partir de esto que se tiene que definir como tenemos que vivir, cual es el espacio y cuáles son las relaciones que nosotros necesitamos para mantener nuestra vida colectiva. Simplemente la posesión colectiva de la tierra ya representa otras formas de relación social y ellos buscan destruir esto”.

El caso de la intervención estadounidense con las Expediciones Bowman es un tema que se aborda en el texto. “El libro nació con lo sucedido en la Sierra Norte en Oaxaca y la respuesta de los pueblos hacia la presencia de los militares de los Estado Unidos. La pregunta que animó el libro fue ¿para qué querían los mapas los militares? (…) y eso es muy amplio, tiene que ver son su estrategia de contrainsurgencia”, señala el investigador.

Según el autor del libro después, “de que los expedicionarios fueron corridos de México se fueron hacia los países de América Central con el proyecto llamado Centroamérica Indígena tomando la experiencia de México. Lo que buscan es disciplinar y someter a las comunidades indígenas ante la administración del Estado y por tanto, también del capital nacional y transnacional. Para hacer cumplir todo esto se requiere de una fuerza militar”.

De acuerdo con Bryan la parcelación y titulación de la tierra en América Latina ha servido para enmarcar los territorios indígenas, tradicionales y de afrodescendientes al descarado modelo del mercado neoliberal donde todo tiende a ser una mercancía. “Es claro que los pueblos indígenas se han vuelto más vulnerables desde que iniciaron procesos de titulación individual de sus tierras. Tras la titulación han llegado de forma monstruosa los proyectos extractivitas con todo el respaldo del Estado”, dice el investigador.

Los investigadores toman como punto de partida para esta investigación las experiencias de la contrainsurgencia en Nicaragua, la ocupación de Filipinas por los Estado Unidos y los pueblos indígenas en Canadá. Así mismo, cuestionan el papel actual de los geógrafos académicos en todo este proceso. “Los mapas son un arma de doble filo, por un lado sirven para empoderar a las comunidades para reclamar sus espacios y terrenos ancestrales, pero por otro lado, los ubica en un espacio que puede ser dominado por el Estado y el capital transnacional, no hay una salida fácil de ese problema. Al final del libro abarcamos unos puntos de cómo avanzar hacia otro momento y tenemos que ir pensando como renovar la práctica de la cartografía a favor de las comunidades, en donde ellas mismas tienen que empoderarse”, agrega Bryan.

La próxima presentación del libro será el día jueves 26 de enero, a las 19:00 horas en la librería la Jícara en Oaxaca, Porfirio Díaz #1105, colonia Figueroa. Organizado en conjunto con la asociación civil Surco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *