Argentina: Virrey del Pino un barrio como Chérnovil

“Lo que está en el aire mata”. El caso de contaminación en Virrey del Pino, La Matanza, Argentina. Entrevista con Susana Aranda

Por: Mariana Blanco

“Los ingenieros de Klaulkol tienen que saber que lo que está en aire mata…”, afirma Susana Aranda, paraguaya de nacimiento, pero residente en la Argentina desde hace 46 años, que junto con vecinos auto organizados del barrio de Virrey del Pino, una ciudad del partido de La Matanza, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, han denunciado desde el 2009 sobre la extrema contaminación en la zona ocasionada por la multinacional francesa Parex-Klaulkol, dedicada a la producción de adhesivos y materiales para construcción.

La empresa se instaló en la zona desde los años 80, y según afirma Susana fue la misma empresa la que en el año 2009 hizo explotar una de las tolvas. A partir de ahí los vecinos del barrio comenzaron con la organización para demandar a la empresa por la contaminación que ha provocado cientos de muertes por enfermedades entre la población del lugar. Se puso entonces una denuncia en el juzgado federal número uno. Ese fue el inicio de la lucha de los vecinos del barrio de Virrey del Pino que continúa hoy en día y que ha atravesado por manifestaciones, plantones, investigaciones y hasta huelgas de hambre para que se dé a conocer el caso y que se haga justicia por las personas enfermas y los fallecidos.

En una entrevista realizada en el acampe a las puertas de la alcaldía de Morón, mientras llevaba 20 días de huelga de hambre para exigir justicia por parte de la empresa, Susana Aranda nos contó sobre las consecuencias que ha tenido la contaminación del aire en la zona. En el 2014 gracias a la presión y organización de los vecinos se realizó un análisis epidemiológico por parte de ACUMAR – Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo. La muestra del análisis se hizo en un 70% de la población del barrio, con lo cual se comprobó la existencia de metales pesados en el aire que ya habían generado graves problemas de salud a los pobladores como dificultades respiratorias, cáncer de piel, problemas renales, leucemia, melanomas, entre otros. Según Susana la mayoría de los vecinos en el barrio utilizan bronquio dilatadores para poder respirar mismo que provoca a la larga problemas en el corazón.

Muchas personas han fallecido en el barrio, al parecer familias enteras han desaparecido por enfermedades letales causadas por la contaminación diaria que aspiran las personas.

“…osea esos chicos no tienen futuro porque no pueden estudiar con metales pesados en el cerebro, entonces esos chicos, hoy por hoy, su futuro ya está truncado, no pueden proyectarse ni siquiera ser alguien en la vida…”

Pero no sólo se trata de los jóvenes, nos cuenta Susana que desde los niños que nacen con malformaciones, hasta jóvenes con problemas en la piel, en los ojos, en los huesos y en los oídos, la esperanza de vida de la población del barrio no llega los 50 años. “En mi barrio no hay personas grandes, no llegamos a ver a los nietos crecer, porque llegamos a esa edad y empezamos con problemas de salud, y no te da tiempo a nada, muy rápido te lleva, una cosa desencadena la otra y cuando te dicen ya está, tienes cáncer y ya partís.”

 

La multinacional Parex-Group opera 48 plantas industriales repartidas en 18 países del mundo. En América Latina tiene plantas en Brasil, Argentina, Paraguay y Chile, y es en Argentina específicamente en el barrio de Virrey del Pino donde se encuentra la planta de producción más grande, por lo tanto es también la que genera más contaminación. La fábrica se encuentra justamente frente al barrio, y frente a las casas, no existe una separación real entre ambos, pero mucho menos existe una protección real a la contaminación. Desgraciadamente la empresa lleva décadas operando y las autoridades e incluso las organizaciones ambientalistas hacen caso omiso de lo que sucede en esta zona de la provincia de Buenos Aires.

La lucha contra la empresa y la organización de los vecinos

“Mi barrio es como Chérnovil le digo yo siempre, hay una atmósfera dañina, la gente respira y con los años morimos, ese es el futuro…hoy por hoy mi hijo me dice, mamá, no podemos quedarnos de brazos cruzados y esperar que ellos hagan lo que quieran y sigan matando gente inocente.”
“Los vecinos del barrio de Virrey del Pino que vienen organizándose desde el 2009 han realizado diversas acciones para ser escuchados y se pueda dar solución a la infrahumana situación de salud en la que viven. Se han organizado varios plantones, tanto a las puertas de la empresa como en la municipalidad de Morón sin embargo no se ha logrado que la empresa cumpla con las regulaciones ambientales o se haga responsable por las enfermedades provocadas. Frente a la negligencia de las autoridades, han sido los mismos vecinos quienes han recabado las pruebas de la contaminación y de sus enfermedades, han realizado censos puerta por puerta preguntando por la salud, las enfermedades y los familiares fallecidos.

“No hay un término medio, tenemos problemas en el oído, tenemos problemas en los ojos, en la piel, en los huesos y estoy hablando de personas jóvenes. Hay huérfanos… la señora, por ejemplo, tiene todo destruido, la piel, el ojo, los huesos, el oído, pero nadie hace nada… Vamos a los toxicólogos y nos dicen no te podemos tratar, ustedes se tienen que ir para que dejen de contaminarse y recién empezar el tratamiento.”

Se ha puesto ya una denuncia en el juzgado número 1 de Morón a cargo del juez Juan Pablo Salas, misma que no ha procedido. La demanda que en un principio era por contaminación se ha cambiado a la actualidad por homicidio ya que han fallecido muchos vecinos a causa de la contaminación. De las 300 familias que habitan el barrio 226 han firmado la demanda contra la empresa, a pesar de las presiones y compra de voluntades.

“Hay un grupo que está fuera, pero la mayoría de los vecinos vieron el deterioro de sus seres queridos, de su gente y gracias a eso están muy comprometidos con la causa y la organización es todo a pulmón.”

Junto con la auto organización de los vecinos han venido también las amenazas y represión contra ellos. La misma Susana Aranda -la figura más pública entre los vecinos- ha recibido en varias ocasiones amenazas de muerte. La primera vez que sufrió un ataque fue secuestrada por un hombre que la mantuvo capturada un día con el afán de infundirle temor.

En una segunda ocasión mientras caminaba por la calle de regreso a su casa, se acercaron dos hombres hacia ella, uno de ellos era el personaje que la había secuestrado y el segundo un desconocido que sacó un arma y se la puso en el estómago mientras le decía:

-“Hola señora Aranda, cómo le va, vieja amiga, nos volvimos a encontrar dice, que pena porque si bien yo la quiero mucho a usted tenía ganas de no volverla a encontrar, yo creí que usted entendió la otra vez el mensaje, ahora me va a obligar que yo tome medidas más drásticas”.

En ese momento con el arma apuntándole en el estómago la obligan a tragar 3 pilas, diciéndole que tenía que entender que su problema de salud no era por el material particulado en el aire, sino por las pilas que había tragado.

Susana Aranda afirma que tiene más de 30 denuncias por amenazas e incidentes de seguridad que no se han investigado, todos ellos perpetrados por personas del poder político.

“Nos quitaron la salud, nos quitaron los seres queridos, nos quitaron nuestra propiedad, el valor de nuestra propiedad, pues yo tengo mi casa mi vida hecha ahí como las señoras, que hoy por hoy no es habitable”. Muchas de las personas se quisieron mudar en un inicio, cuando comenzaron a brotar las enfermedades en las personas, pero fueron intentos fallidos al querer vender sus propiedades. Muchos de ellos quieren migrar, irse y llevarse a sus hijos lejos de la contaminación de la zona, sin embargo no tienen las condiciones económicas para migrar a otro lado.

“Por eso digo, más miedo ya no puedo tener, ya no, no tengo, si me pasa algo prefiero morir así y no como mis vecinos que mueren silenciosamente en su casa, eso no quiero. No quiero morir en mi casa y sintiendo la impotencia, no. Si me matan ellos, si me mata la huelga de hambre quiero que eso sirva para que se pueda llegar a parar esta matanza, porque si no, no.”

 

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