En las últimas semanas, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) ha vuelto a la mirada pública, esta vez tras el feminicidio de Claudia Tacoronte Aguilera, estudiante de intercambio de origen español de 21 años asesinada el pasado 12 de septiembre en Cuautla, mientras asistía a un evento en la Casa de la Cultura de este municipio.
Pero, aunque el caso de Claudia fue lo que llamó la atención de medios nacionales e internacionales, en la realidad, este se suma a una larga lista de estudiantes morelenses víctimas de violencia tan sólo en el presente año. El 24 de mayo pasado, Michelle Itzayana Fuentes Calderón, estudiante de un bachillerato adscrito a la UAEM, fue desaparecida y hallada sin vida el 3 de junio. Con Claudia y Michelle, suman cinco mujeres estudiantes de la UAEM víctimas de feminicidio tan solo en el último año.
Por otro lado, Dorian Ali Olivo Rodríguez, estudiante de la Facultad de Nutrición de la UAEM, se encuentra desaparecido desde el 2 de junio del presente año, cuando fue visto por última vez en Huitzilac, Morelos. En los últimos días la violencia contra estudiantes también ha ido en aumento, el pasado 26 de septiembre, dos estudiantes de la Preparatoria Número 2 de la UAEM, Gael N., y Cristian Shamed, ambos de 17 años, fueron asesinados en la colonia Chulavista, en Cuernavaca.
Seis meses de movimiento estudiantil contra la violencia
La Resistencia Estudiantil UAEM (RE) es un movimiento universitario surgido en marzo del presente año como respuesta a dos feminicidios de estudiantes: Kimberly Ramos y Karol Toledo —la primera de ellas desparecida dentro del campus de la universidad—. Desde marzo de este año, el movimiento inició movilizaciones y la toma de las instalaciones del campus central de la universidad.
Las demandas del movimiento giran principalmente en torno a la seguridad de la comunidad estudiantil. En su pliego petitorio general, demandan desde hace meses, la creación de protocolos adecuados de atención a la violencia, infraestructura para todas las sedes de la universidad, así como justicia y reparación integral para las y los estudiantes que han sufrido violencia por parte de profesores y personal de la universidad. La RE también demandó en su momento que las autoridades universitarias garantizaran que no habría represalias para las y los estudiantes que participan del movimiento.
Durante los más de dos meses que duró el paro en la UAEM, las y los estudiantes que lo llevaron a cabo sufrieron hostigamiento constante y criminalización mediática. Sin embargo, también contaron con el apoyo de organizaciones sociales como la Asamblea Permanente de los Pueblos de Morelos.
En mayo, después de firmar los primeros acuerdos, y de que la universidad se comprometiera a cumplir el pliego petitorio entregado, la Resistencia entregó las instalaciones tomadas, afirmando que el movimiento permanecería activo hasta que la UAEM garantizara condiciones de seguridad para todas y todos los estudiantes de sus distintas sedes.
De acuerdo a declaraciones de participantes de la Resistencia Estudiantil, en entrevista con Avispa Mídia, a casi cuatro meses de que finalizara el paro, los avances en el cumplimiento de sus demandas son escasas, las mesas de diálogo se han tornado poco efectivas y a la fecha se han implementado solo algunas medidas de seguridad como un sistema de torniquetes deficiente y la instalación de una red de botones de pánico que no aún no se encuentran funcionando. Por otra parte, después de muchas mesas de trabajo apenas hace unas semanas se logró la conformación de una Comisión mixta de seguimiento al pliego petitorio y la creación de un cronograma de implementación.
“Siempre supimos que las instalaciones eran lo primordial para las autoridades, en el momento en que se entregaron, primero estaban muy accesibles, pero el problema fue el cambio de semestre, porque ahí es cuando ya justamente reciben un apoyo más público por parte de la gobernadora. Cuando empieza esto de las medidas de seguridad, de que se toman fotos en público. Entonces, ya con ese respaldo, la postura de las autoridades en las mesas de diálogo y de trabajo si fue de un poco más de desinterés o apatía. Y después se acordó algo llamado comisiones mixtas de seguimiento, que no fue más que lo mismo. Y ahora es una desventaja para nosotros, porque es menos gente la que nos puede estar observando, menos medios de comunicación, es como un control más”, señala un participante* de la RE de la Facultad de Humanidades en entrevista con este medio.

Por otro lado, a pesar de que las autoridades firmaron una carta de garantía de no represalias, en la realidad la Resistencia Estudiantil denuncia que sí han existido diversas represalias académicas para algunos y algunas estudiantes. De acuerdo a las y los miembros de la RE entrevistados, algunas estudiantes han sido dadas de baja, y otros han sido amenazadas con perder sus becas de posgrado, como comenta otra estudiante de Humanidades.
“Suena muy bonito tener una carta de no represalias, pero en la práctica es otra realidad. Para mí es muy triste escuchar a compañeras de posgrado que se tienen que retirar del movimiento porque se les dice que ellas están recibiendo una beca y que, si no se retiran, su beca puede desaparecer. A una compañera de posgrado que acudió a una protesta, le sacaron fotos y se la mandaron y le dijeron ‘ya vimos que estás protestando y eso no lo deberías de hacer’. Entonces, la verdad es que es bien preocupante”.
Por su parte, participantes de la Resistencia Estudiantil de la Facultad de Medicina señalan que muchas represalias no han sido denunciadas por temor: “Sí hubo bastantes represalias, principalmente contra compañeros de primero y otros que estuvieron un poco más alejados. Por ejemplo, una compañera que leyó el pliego petitorio en la primera marcha que hicimos ahí en la zona de la salud. A ella, pues, básicamente la sacaron de la carrera; a otra vocera de biología de último semestre también la sacaron, no pudo terminar su carrera”, declararon para Avispa Mídia.
Nuevamente se rompe el diálogo
En este contexto, y tras los últimos acontecimientos de violencia, la Resistencia Estudiantil ha vuelto a denunciar la pasividad de las autoridades para atender la violencia que sufren las juventudes en Morelos, principalmente por el contraste que significó la atención puesta al feminicidio de Claudia Tacoronte, en comparación con otros casos. En este caso, entre la presión internacional, las autoridades de seguridad de Morelos presentaron a un detenido como el presunto responsable del feminicidio contra la estudiante, una semana después del asesinato, y el suceso recibió una enorme atención mediática y diplomática tanto de las autoridades estatales como universitarias.
En contraste, de acuerdo a las y los estudiantes entrevistados, la UAEM se deslindó de la desaparición de Dorian Ali Olivo Rodríguez, afirmando que no es un estudiante activo de la Facultad de Nutrición, mientras su familia afirma que nunca se dio de baja en la universidad.

“La postura de las autoridades nosotros la sentimos como una campaña de relaciones públicas más que un verdadero interés genuino por resolver las cosas, por tener algún avance, algo que verdaderamente beneficie al estudiantado y, sobre todo, que verdaderamente esté resarciendo lo que sucedió con Claudia. En el caso de Dorian es muy feo, porque era obviamente un intento de lavarse las manos. Pero hablando con la mamá y la familia de Dorian, nos dicen que nunca se dio esa baja, que él siguió siendo estudiante matriculado de la universidad. Igual con el caso de Michelle, que se dio después del paro y también la universidad se pronunció, pero no se dio ni de chiste la misma relevancia que lo que sucedió con Claudia, o sea, tanto así que a mí me tocó estar en el funeral de Michelle, en su entierro. Y sí hubo presencia de autoridades, pero ni de chiste fue el mismo acompañamiento que se tuvo con Claudia. Entonces sí podríamos decir que la postura de la universidad en este momento es más que nada como para intentar quedar bien, pero no solamente a nivel institucional, sino a nivel de gobierno, porque esto lleva la crítica directamente hacia el Gobierno del Estado”, afirma un integrante de la RE de Humanidades, en entrevista con Avispa Mídia.
En este sentido, en conferencia de prensa en días pasados, la Resistencia Estudiantil demandó a la rectoría de la UAEM fijar una postura frente a la incapacidad del gobierno del estado de Morelos de frenar la violencia contra los jóvenes en la entidad. Por último, tras las omisiones de la universidad en los últimos casos de violencia hacia estudiantes, la Resistencia Estudiantil decidió romper el diálogo con autoridades, mientras define sus próximos pasos en la exigencia de seguridad para las juventudes estudiantes en Morelos.
* Los nombres de las y los estudiantes entrevistados fueron omitidos por motivos de seguridad.

