sábado, septiembre 26, 2020
Inicio Covid-19 Aumenta el hambre y la inseguridad alimentaria en Latinoamérica

Aumenta el hambre y la inseguridad alimentaria en Latinoamérica

-

Agricultor Quilombola en tierras recuperadas en Espirito Santo, Brasil. Foto por Santiago Navarro F

Por Eugenia López

En los últimos meses, América Latina se ha convertido en la región más afectada por la COVID-19 a nivel mundial. La propagación del virus no sólo está amenazando la salud de la población, también está incrementado el hambre y la inseguridad alimentaria, lo que podría generar conflictos y disturbios políticos, así como obligar a las familias vulnerables a emigrar, advirtió el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA).

“Las familias luchan por comprar productos básicos como alimentos y medicinas porque sus medios de vida han sido destruidos y la cantidad de personas sin trabajo en la región alcanza los 44 millones”, detalló el Director Ejecutivo del programa, David Beasley.

El PMA estima que, durante los próximos meses, en América latina y el Caribe podría aumentar en un 269% el número de personas en situación de inseguridad alimentaria grave, lo que significa que 16 millones de personas en la región podrían no tener la certeza de comer al día siguiente. En 2019, esa cifra llegaba a 4,3 millones.

Ver También: EEUU aprovecha escenario de Covid19 para acelerar presencia en la Amazonía brasileña

La agencia manifestó especial preocupación por la población vulnerable en Haití y Centroamérica, así como por venezolanos que han migrado a Colombia, Ecuador y Perú. Sin embargo, como lo expresa el investigador asociado de la Universidad Nacional Autónoma de México, Cassio Luiselli, los problemas de inseguridad alimentaria se extienden más allá de esas zonas críticas.

El académico también señala que la clave de la seguridad alimentaria está en el acceso de forma continuada y sistemática a una alimentación suficiente en cantidad y calidad. 

En el caso actual, no existe un problema de escasez de comida, ya que la oferta a nivel global sigue siendo abundante. De hecho, según Oxfam, las mayores empresas de alimentación y bebidas siguen sacando beneficios: desde enero de este año, ocho de ellas han pagado a sus accionistas dividendos por un valor de más de 18 000 millones de dólares. El mayor problema actual es un problema de acceso a los alimentos existentes en el mercado, ya que cayó drásticamente el ingreso de millones de personas, así como la posibilidad de conseguir un empleo.

“Las impostergables medidas de confinamiento (cuarentena) y distanciamiento social, vinculadas a episodios de pánico han desplomado el empleo y los ingresos de millones de personas, sobre todo de aquellas dedicadas a servicios como los turísticos, de transporte y restoranes, centros de deporte y entretenimientos. El comercio ha sufrido también, sobre todo el minorista de pequeñas y micro empresas (PYMES); y desde luego los trabajadores informales o los llamados “cuenta-propia” que están padeciendo no solo un súbito desempleo sino la acuciante falta de ingresos para satisfaces sus necesidades más elementales, comenzando por la alimentación. Por último, los desplazados por conflictos y trabajadores migrantes, sobre todo los agrícolas que sufrirán un inmediato empobrecimiento y pondrán en riesgo las mismas cosechas que ayudan a levantar. Las remesas a sus familias en los países de origen dejaran de fluir, por lo menos parcialmente”, explica. 

Si bien la situación actual ya es preocupante, el futuro es todavía más inseguro. “Todavía es demasiado pronto para hacer una evaluación precisa del impacto del COVID-19 en la economía. Mucho depende de lo que no sabemos: cuánto durará el brote, a cuántos países afectará y el tipo de políticas que los gobiernos pondrán en práctica para responder a la crisis”, explica el economista jefe del PMA, Arif Husain.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
- Advertisment -

MÁS RECIENTE

Continúa ataques paramilitares en comunidades de Chiapas

0
No se trata de una disputa más entre comunidades campesinas, sino de la continuación disimulada de una guerra contrainsurgente