En portada: Derrame de hidrocarburos en la BS Sitio Grande, un campo estratégico para Pemex donde la paraestatal trabaja en perforaciones a más de 8,000 metros de profundidad. Fotograma de video capturado por trabajadores de Pemex.
Un derrame de petróleo ocurrido en la Batería de Separación del Campo Sitio Grande, propiedad de Petróleos Mexicanos (Pemex), mantiene en alerta a habitantes zoques del ejido Nuevo Chichonal, en el municipio de Juárez, quienes denuncian afectaciones a la salud y atribuyen los incidentes a la falta de mantenimiento, además de expresar temor ante una posible emergencia de mayor magnitud.
El escurrimiento de crudo del tanque de almacenamiento TD2 se dio a conocer el pasado 3 de mayo mediante videos difundidos en redes sociales; sin embargo, habitantes del ejido Nuevo Chichonal, consultados por Avispa Mídia, señalaron que la problemática inició varios días antes cuando entre la población fueron frecuentes las dificultades respiratorias que, aseguran, les han impedido dormir por las noches.



La batería de Sitio Grande (infraestructura donde se separa la mezcla de hidrocarburos proveniente de los pozos en gas, aceite, agua y sólidos para procesarlos, transportarlos y venderlos) forma parte del sistema operativo del campo con el mismo nombre y de la infraestructura asociada al corredor Artesa, Sitio Grande y Cactus. La instalación de Pemex forma parte de un corredor estratégico conectado al sistema de envío de hidrocarburos hacia el Complejo Procesador de Gas (CPG) Cactus, considerado uno de los nodos estratégicos de la actividad petrolera en el sureste del país.
El CPG procesa la mayor cantidad de gas amargo de México y opera con hidrocarburos líquidos y gas amargo procedentes de los campos marinos de la Sonda de Campeche y de los campos terrestres de Chiapas y Tabasco. El objetivo es refinarlos para obtener gas dulce, gas seco, gas licuado a presión (LP), líquidos criogénicos, nafta ligera y pesada, así como azufre y energía eléctrica.
La denuncia hecha por la comunidad del ejido Nuevo Chichonal incluye dos videos. En el primero se observa líquido oscuro bajo tuberías; en el segundo, un tanque con manchas, escurrimientos y líquido en el suelo. Las imágenes no permiten identificar el tipo de hidrocarburo ni el alcance, pero sugieren una posible falla de contención.
De acuerdo a la documentación de los integrantes del Programa cultura, religión, educación, política y tradición (CREPT) de Nuevo Chichonal, el derrame se debió por falta de energía eléctrica. En el video que difundieron se observa una unidad de la empresa NG Renta, que suministra energía eléctrica temporal, ingresando a las instalaciones del área que conduce al tanque TD2, donde también son visibles varias pipas estacionadas, esperando para ingresar.
En la misma publicación, la comunidad hizo un llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, para que envíe atención urgente a la salud de los habitantes y piden a Pemex una inspección rigurosa de las instalaciones de Sitio Grande.
“Hoy en día la gasolina está a $30 el litro y nosotros comunidad indígena muriéndonos lentamente sin ninguna atención… hay más pozos que entrarán en actividad y los recursos para donde destinan porque en nuestra comunidad no”, se lee.
Destaca que la infraestructura de Pemex donde ocurrió el derrame está ligada a los esfuerzos de perforación del “súper campo” Sitio Grande, donde la paraestatal se encuentra en trabajos de exploración en la búsqueda de recursos prospectivos por 148 millones de barriles de petróleo crudo equivalente.

Acorde a declaraciones del ex director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, de encontrar las reservas se podría generar nuevas oportunidades para perforar hasta 14 pozos adicionales en las inmediaciones de Chiapas, Tabasco y Veracruz, por lo que realizan labores de perforación con el objetivo de alcanzar una profundidad de 8,300 metros donde pretenden encontrar el yacimiento.
Por su parte, en entrevista con Avispa Mídia, integrantes del Programa CREPT, dijeron que el ejido está en alerta por incendios o explosiones que pueda derivar de las altas temperaturas que se han registrado este año, con una sensación térmica de 41 grados.

“No callaremos más injusticias por la irresponsabilidad de Petróleos Mexicanos. Por ejemplo, es un tanque (TD2) que desde el año pasado viene sufriendo daños, no le dan mantenimiento, está muy deteriorado”.
El olor a gases tóxicos se introduce a las casas, a las habitaciones, sin dejar libre un solo espacio. “Las autoridades y Pemex lo saben”. Agregan que sienten más asfixia por las noches. No es nuevo, pero es más frecuente desde hace un año. “Nosotros tenemos una bomba de tiempo, muy cerca”, advierten.
“Los pozos ya estaban ahí”
El ejido Nuevo Chichonal fue establecido a un kilómetro de la batería de separación hace 44 años, tras la erupción del volcán Chichonal en 1982, en terrenos adquiridos por el gobierno estatal para reubicar a familias zoques afectadas por el desastre natural.
El 11 de octubre de 1989, el Diario Oficial de la Federación publicó la resolución definitiva sobre la dotación de tierras al ejido Nuevo Chichonal, documento en el que se incluyó al ejido La Arena que se ubica a unos 500 metros de la batería de separación Sitio Grande.
En el documento de la Secretaría de la Reforma Agraria, se registró que 17 de los 172 ejidatarios pertenecen a La Arena. El Programa CREPT, argumenta que los pobladores del ejido La Arena, invadieron las tierras otorgadas a los zoques solo un año después de ser reubicados, “ellos no son zoques”.


Desde la reubicación de la comunidad zoque ningún organismo gubernamental ha realizado estudios sobre la salud de los habitantes de ambos ejidos y rancherías cercanas a la batería de separación, aseguran. Solo recuerdan que hace unos ocho años, Pemex construyó un domo en Nuevo Chichonal.
En este ejido cuentan con la unidad de atención del Instituto Mexicano del Seguro Social, aunque los servicios que ofrece son muy limitados, “sólo detectan diabetes y presión arterial, pero si se requiere ultrasonido y otro tipo de atención a la salud, definitivamente no encuentras en nuestra comunidad”.
Una o dos veces al año los visita un brigada salud de gobierno pero tampoco se da abasto para atender a toda la población, “la mayoría acude por enfermedades en las vías respiratorias, falta de aire, asfixia, pero no hay un estudio clínico que nos diga o explique lo que pasa”.
“Aquí es donde se concentra el hidrocarburo (Nuevo Chichonal) y el agua salada, como le llaman. Además, hay ocho pozos activos donde también se extraen petróleo, agua salada, aceite y otros minerales de la tierra. De tantos años que vivimos inhalando eso podríamos tener plomo en la sangre”, señalan.
Para los zoques entrevistados, Pemex dejó de dar mantenimiento a sus instalaciones, incluso en Reforma y Ostuacán, desde la entrada en operaciones de Dos Bocas, en Tabasco, en 2024, durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
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Hacen hincapié en la necesidad de un monitoreo eficiente de la batería de separación de Sitio Grande cercana al ejido, además de personal contraincendios, pues no existe una estación de bomberos cercana y la que acude se encuentra en Reforma, a unos 10 kilómetros de Nuevo Chichonal.
“Para nosotros como comunidad es urgente un buen centro de salud donde atiendan a los niños, a la gente de la tercera edad quienes padecen más esto de la contaminación, de la lluvia ácida, porque últimamente toda la lluvias es ácida y es negra, es lo que cae”.
En la actualidad, el ejido en Nuevo Chichonal tiene alrededor de 3,000 habitantes, la actividad económica proviene del campo, algunos a través del programa Sembrando Vida con la siembra de cacao, árboles maderables y limón, “donde la tierra lo permite”; otros se sustentan con ganado, “pero la tierra es seca no es muy productiva”.
“Pero las plantaciones, siembras en campo, los ganados salen muy afectados también la laguna, el agua que beben los animales en el campo ya son aguas contaminadas, ya no hay garantías para que consumamos una carne o alimento saludable”, lamentan los integrantes del Programa CREPT.
Hasta el momento, ni Pemex ni autoridades gubernamentales han emitido información sobre lo ocurrido en la batería de separación de Sitio Grande, como ha sucedido con otros incidentes.
En el norte de Chiapas, en agosto de 2025, habitantes de la Ranchería Morelos, municipio de Reforma, exigieron a Pemex limpiar el derrame que perjudicó parte de sus tierras. En octubre del mismo año el complejo Gas Cactus registró incendios, provocó evacuaciones y movilización de cuerpos de emergencia, además de contar con denuncias por tomas clandestinas y derrames en ductos menores.

