Economía mundial se convulsiona; sector minero se beneficia

En portada: Habitantes de la favela de Moinho se movilizan para exigir su derecho a la vivienda. Sao Paulo, 2014. Foto: Santiago Navarro F.

Hace un mes, 19 de abril de 2022, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, alertó que la economía mundial continúa sufriendo un derrumbe catastrófico. Se espera que en 2022 el crecimiento a escala global llegue a un poco más de la mitad de lo que se logró en el año 2021, es decir, 3.6%. En 2021, se llegó a 6.1%.

Georgieva ha sostenido que este escenario se debe al conflicto entre Rusia y Ucrania que “impacta directamente a 184 países que representan el 86% del PIB mundial”, dijo en una conversación con el presidente del Grupo Banco Mundial, David Malpass.

El FMI y el Banco Mundial (BM) están respaldando nuevos paquetes de ajuste estructural en el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania, asegurando que, tras el conflicto bélico, se ha provocado una gran conmoción en los mercados de productos básicos que ha alterado las cadenas de suministro a nivel mundial, propiciando una crisis alimentaria con el aumento de los costos.

“El impacto se siente en América Latina a través del aumento de la inflación, que está afectando los ingresos reales, en especial de los más vulnerables. Ante este desafío, las autoridades están adoptando políticas monetarias más restrictivas”, según el FMI.

Indermit Gill, vicepresidente de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones del Banco Mundial, ha calificado este escenario como “la mayor crisis de productos básicos que hemos experimentado desde la década de 1970. Como ocurrió entonces, la crisis se ve agravada por el aumento de las restricciones al comercio de alimentos, combustibles y fertilizantes".

Los tiempos venideros pueden ser peores, ya que los precios seguirán en aumento hasta fines de 2024, según el informe titulado Commodity Markets Outlook. Por ello, entre las distintas iniciativas que ha decidido tomar el BM está la emisión de más deuda, con créditos de 30 mil millones de dólares, “para hacer frente a la inseguridad alimentaria en los próximos 15 meses”.

El BM también está pidiendo a los países que faciliten el aumento del comercio, sobre todo creando “un consenso internacional (G7, G20, otros) y un compromiso para evitar las restricciones a la exportación que aumentan los precios mundiales de los alimentos y las restricciones a la importación que desalientan la producción en los países en desarrollo”.

Mientras tanto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) avizora que, con este contexto, se espera la perdida de al menos 52 millones de puestos de trabajo en lo que resta del 2022, afectando, principalmente, “Asia Sudoriental, América Latina y el Caribe”, destaca la OIT.

Transición energética y la minería

Tras la decisión de algunos países como Canadá, el Reino Unido y los Estados Unidos de imponer sanciones a los países que importen energía rusa, varias empresas productoras de energía anunciaron el cese de sus operaciones en Rusia, lo que ha implicado un aumento acelerado, no solo de la canasta básica, sino que, paralelamente, de los energéticos y minerales.

Esto ha servido para que el BM y el FMI pidan a los países aliados una aceleración en el cambio de la matriz tecnológica, principalmente, la reconversión energética por las llamadas energías limpias.

Las tecnologías utilizadas para la producción de dichas energías incentivan el aumento de la explotación de minerales necesarios, por ejemplo, para construir turbinas de los aerogeneradores o los componentes de los nuevos automóviles eléctricos. Entre los principales metales demandados están el aluminio, cobre, plomo, litio, manganeso, níquel, plata, acero y zinc y minerales de tierras raras.

El Banco Mundial estima que para sostener esta transición energética se requiere la explotación de más de 3 mil millones de toneladas de minerales y metales, principalmente, para la implementación de tecnologías como la energía eólica, solar y geotérmica y para las baterías para almacenar energía y para automóviles eléctricos.

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En su informe el BM documenta que el índice de precios de metales y minerales subió un 13% en el primer trimestre de 2022 y algunos precios de los metales alcanzaron máximos históricos en marzo. “La guerra en Ucrania ha sido una fuerza impulsora clave de los movimientos de los precios del aluminio y el níquel, mientras que los altos precios de la energía han afectado a la mayoría de los metales, especialmente al aluminio y al zinc”.

El aluminio, el cobre, el níquel y el estaño alcanzaron máximos históricos. El mercado del cobre se ha visto afectado, principalmente, por la escasez de agua en Chile y los conflictos laborales en Perú. Se prevé que los precios aumentarán un 8% en 2022, ya que persisten las limitaciones en Chile y Perú.

“A largo plazo, el cobre se beneficiará cada vez más de la creciente demanda en los sectores de las energías renovables (principalmente la fotovoltaica) y de los vehículos eléctricos, así como de las infraestructuras de red y de recarga relacionadas”, según el informe Commodity Markets Outlook.

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