martes, octubre 20, 2020
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El peligro de buscar a los desaparecidos en México

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Foto Santiagio Navarro F.

Por Eugenia López

El 19 de julio pasado, Zenaida Pulido Lombera, de 43 años de edad, fue asesinada por un grupo armado en el tramo de la carretera entre Huahua y Pichilinguillo, en la costera michoacana. Acababa de denunciar amenazas en su contra, por estar buscando a su hermano desaparecido.

“Zenaida Pulido Lombera era familiar de desaparecido por ello estaba inmersa en la lucha por la verdad y la justicia de nuestros desaparecidos. En ese tenor participó como coordinadora junto con su familia en la región costa durante la V Caravana “Buscando Encontraremos” que se llevó a cabo entre abril y mayo del presente año, lugar donde se encontró una fosa clandestina con 43 restos óseos”, relata el colectivo Familiares Caminando por Justicia en un comunicado.

Al menos 40 000 personas desaparecidas en México

La desaparición forzada es una realidad que golpea a decenas de miles de familias mexicanas desde que empezó la llamada “guerra contra el narcotráfico”.

La Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), en su primer informe de actividades, reportó tener registro de 40,180 desaparecidos en todo el país a enero de 2019.

Mario Vergara – quien lleva años buscando a su hermano Tommy, desaparecido en el pueblo de Huitzuco, Guerrero en 2012 – no confía en esa cifra.

“Yo creo que la cifra del gobierno de 40.000 desaparecidos viene siendo la tercera parte de la realidad. Mucha gente no denuncia. Yo hablo de más de 100.000 desaparecidos”, declaró en entrevista para RFI.

 Corrupción, impunidad

Según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) “México presenta un grave problema de desaparición de personas a causa, principalmente, de la conjunción de corrupción, impunidad, violencia, inseguridad y colusión de personas servidoras públicas con la delincuencia organizada, que se agudiza con las condiciones de desigualdad y pobreza extrema que impiden el desarrollo social en el país, así como de la ausencia de coordinación interinstitucional eficaz entre las distintas autoridades del Estado mexicano encargadas de la búsqueda y localización de personas”.

Para el organismo, si bien es cierto que el Estado mexicano ha tomado decisiones legislativas para enfrentar la desaparición de personas, tales como la Ley General de Víctimas, la Ley Federal de Declaración Especial de Ausencia para Personas Desaparecidas o la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, “no existe una adecuada aplicación y materialización de las leyes que para tal efecto se han promulgado”.

El peligro de buscar a desaparecidos

Ante la inacción de las autoridades, muchos y muchas, como lo hizo Zenaida, buscan ellos mismos sus seres queridos desaparecidos y por ello, se exponen a la violencia tanto del crimen organizado como del Estado. Como lo expresa el colectivo Familiares Caminando por Justicia, “su asesinato nos deja una profunda tristeza e indignación, porque el caso de Zenaida se une ahora a la lista en la que figuran decenas de víctimas que por buscar a sus seres queridos han recibido la muerte como castigo en un Estado que no solo no garantiza el derecho a la seguridad de todas las personas, sino que además olvida la vulnerabilidad a la que las víctimas están expuestas, seguido de las revictimizaciones y violaciones a derechos humanos a que son sometidos por los servidores públicos cuando exigen conocer el paradero de los suyos mediante investigaciones serias, lo que refleja el debilitamiento del Estado de derecho en México”.

Mario Vergara también denuncia la persecución que sufren las personas que emprenden ellos mismos la búsqueda de sus desaparecidos: “Nos ha demostrado el gobierno que mucha gente que denunció y señaló a las personas que hicieron daño a su familia, hoy están asesinados o desaparecidos”, dijo.

Él también señala haber recibido amenazas en la búsqueda de su hermano: “desde que empezamos a buscar a mi hermano y empezamos a encontrar a nuestros familiares que terminaron en una fosa clandestina, empezamos a estar amenazados”.

A pesar de los riesgos, siguen buscando

En los últimos años, y en particular después de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, ha surgido un movimiento de miles de personas a quienes les falta un ser querido, los cuales “se han agrupado en más de 70 colectivos – activos a través de todo el país – que rastrean morgues, cárceles, cerros y lotes baldíos; tocan las puertas del gobierno, marchan en las calles y hablan con los medios. Muchos están coordinando sus luchas individuales y colectivas a través de una organización nacional que los congrega: el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México”, relata el director ejecutivo adjunto para las Américas de Human Rights Watch, Daniel Wilkinson.

En Guerrero, los esfuerzos del colectivo Los Otros Desaparecidos de Iguala han dado como resultado la exhumación de más de 160 cuerpos. Según Wilkinson, más de 30 cuerpos fueron encontrados también en Nayarit, 200 en Sinaloa y 300 en Veracruz.

Cabe recordar que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos señaló que, desde 2007, en 17 estados se han hallado más de 1,300 fosas clandestinas con más de 3,900 cuerpos.

A finales del 2018, la organización de periodismo de investigación Quinto Elemento presentó un mapa de fosas con datos obtenidos de fiscalías de todos los estados. De 2006 a 2016, desvelaron, se encontraron al menos 2.884 cuerpos en 1.978 fosas.

“Los familiares de desaparecidos se han convertido en activistas y defensores de derechos humanos, convirtiendo sus aspiraciones individuales como es encontrar a los suyos en aspiraciones colectivas cuyo objetivo es terminar con la dolorosa situación social que embarga al país entero”, concluye el colectivo Familiares Caminando por Justicia.

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