En la Huasteca potosina, comunidades indígenas protestan contra fracking y la traición de Sheinbaum

En portada: Manifestantes Tének y Nahuas exigen “que la tierra siga viva” y rechazan la fracturación hidráulica bajo la consigna: ¡No al fracking, hoy y siempre!

Texto y fotos por Colectivo Jól Dhut' - Timél Ja'

Con cartulinas, camisas blancas, trajes tradicionales y consignas como “¡Agua sí, fracking no!”, “El pueblo callado, jamás será escuchado” y “¡No damos consentimiento!”, integrantes de los pueblos Tének y Náhuatl de los municipios de Aquismón, Coxcatlán, Huehuetlán, Tampamolón y Tancanhuitz se concentraron desde las 9:30 de la mañana en el Barrio Chacaná, en la entrada de Tancanhuitz, región de la Huasteca Potosina, para iniciar una marcha pacífica hacia la plaza principal.

La movilización fue convocada por la Asociación de Comunidades Indígenas Tének y Náhuatl de Tancanhuitz, junto con el Consejo Nacional de Pueblos Indígenas, en rechazo a la técnica de extracción de hidrocarburos no convencionales (fracking) que el gobierno federal, encabezado por Claudia Sheinbaum, pretende impulsar en la Huasteca Potosina.

La jornada, marcada por el calor y la determinación de las y los participantes, dejó consignas que resonaron en cada esquina del pueblo: “¡Agua sí, fracking no!”, “¡No damos consentimiento!” y “¡Que la tierra siga viva!”. Para las más de 300 personas que caminaron en resistencia, no se trata solo de detener una técnica extractiva, sino de defender el territorio, el agua y el futuro de sus comunidades frente a un plan que, denuncian, fue aprobado sin escucharlas.

Las comunidades Tének y Náhuatl denunciamos que, pese a los compromisos de campaña y al Compromiso 18 y 71 de los “100 Puntos de Gobierno” –donde Claudia Sheinbaum, entonces candidata a la presidencia de México, se comprometió al reconocimiento de derechos y justicia a pueblos indígenas, así como el impulso a energías renovables–, Petróleos Mexicanos (Pemex) ha incluido en su Plan Estratégico 2025-2035 la exploración y explotación de yacimientos no convencionales en la región.

“Nos mintieron. En campaña dijeron que no habría fracking y ahora Pemex ya planea perforar en nuestra tierra”, señaló una de las representantes Nahuas, Hermelinda Vázquez Bautista, Concejera Nacional Nahua.

La posible introducción del fracking en la Huasteca Potosina pone en una situación de alto riesgo a una vasta región que es el hogar de numerosas comunidades indígenas. De acuerdo con el Estudio de Impacto Social (EIS) de Áreas de Asignación: Castaña, Kukni, Limonaria y Maguey, elaborado por la Secretaría de Energía (SENER), se amenazan directamente 17 municipios del estado de San Luis Potosí: Tancanhuitz, Axtla, Ciudad Valles, Coxcatlán, Ébano, Huehuetlán, Matlapa, San Antonio, San Martín Chalchicuautla, San Vicente Tancuayalab, Tamazunchale, Tampacán, Tampamolón, Tamuín, Tanlajás, Tanquián y Xilitla.

Estos forman parte de una zona aún más amplia que incluye también municipios de las Huastecas de Veracruz e Hidalgo. A nivel regional, se estima que el proyecto abarcaría 17 municipios en total, impactando directamente a 367 comunidades indígenas, principalmente de los pueblos Tének y Náhuatl. Esta población, que representa alrededor del 70% de los 735 mil habitantes de la Huasteca Potosina, no ha sido consultada conforme a sus derechos, lo que constituye una violación al derecho internacional y nacional a la Consulta Previa, Libre e Informada.

La zona de posible explotación reconoce los polígonos de las asignaciones a Pemex denominadas “Castaña” y “Maguey” para la extracción de hidrocarburos que abarca 4,504 kilómetros cuadrados, donde se realizarían perforaciones de hasta ocho kilómetros de profundidad.

El impacto ambiental sería catastrófico para la red hídrica de la región, una zona de roca caliza altamente permeable, pues se estima que estarían en riesgo al menos 1,506 cuerpos de agua, incluyendo ríos como el Tampaón, Axtla, Moctezuma y Amajac, así como 200 cuerpos de agua permanentes y mil 306 intermitentes. Este escenario configura una amenaza directa no solo a la supervivencia de los ecosistemas, sino a la vida y los medios de subsistencia de las comunidades que por siglos han habitado y defendido este territorio.

La movilización transcurrió de manera ordenada y pacífica. A las 10 horas partió la columna desde Chacaná hacia el centro de Tancanhuitz, encabezada por adultos mayores, niños y pueblo en general. Hombres, mujeres, jóvenes y adolescentes portaron pancartas alusivas a la defensa del agua, el territorio y la vida. Posteriormente, se leyó un pronunciamiento conjunto en el que se reiteró:“Que se escuche fuerte y claro: ¡No damos consentimiento alguno! No consentimos ningún plan extractivista, no consentimos la fracturación hidráulica, ni el cambio de uso de suelo en la región.”

El rechazo a la consulta y la desconfianza al “comité de expertos” fue uno de los puntos centrales del pliego comunitario, así como la negación rotunda a cualquier intento de consulta tardía. Esta situación se debe a que los pueblos indígenas Tének y Náhuatl denunciaron que el Estado mexicano omitió deliberadamente la realización de la Consulta Previa, Libre, Informada, Culturalmente Adecuada y de Buena Fe antes de aprobar el Plan Estratégico de Pemex 2025-2035.

“Las Manifestaciones de Impacto Ambiental y sus supuestas consultas públicas son filtros administrativos generales; no sustituyen la consulta previa. Ahora ya es tarde: publicaron el plan, violaron nuestros derechos”, manifestó Rosendo Rojas, orador del municipio de Aquismón.

Asimismo, las comunidades calificaron como ilegítimo al Comité Técnico-Científico de Expertos creado por el gobierno, señalando que “carece de legitimidad y opera como un órgano de simulación técnica ‘a modo’ para validar el despojo”. Para las asambleas comunitarias, este comité viola la autodeterminación y el derecho de los pueblos a decidir sobre sus territorios.

Los oradores recordaron que la Huasteca está constituida sobre un relieve cárstico de roca caliza altamente permeable, lo que significa que cualquier perforación con fracking contaminaría de inmediato las redes de agua subterránea que abastecen a toda la región. “Destruir el agua en nuestros 31 municipios indígenas equivale a decretar el colapso existencial de los pueblos Tének, Náhuatl y Xi’ui”, advirtió Jaquelina Fernández Acosta, presidenta de la Asociación de Comunidades Tének y Náhuatl de Tancanhuitz.

Al término de la marcha, las comunidades suscribieron un Pacto Comunitario por la Vida que incluye la negación absoluta del consentimiento para cualquier actividad de fracking en la región. También acordaron desconocer cualquier consulta simulada o fuera de tiempo.

Además, las comunidades expresaron la prohibición interna, mediante reglamentos comunales, de venta o desvío de agua para actividades extractivas. También exigieron al Congreso de la Unión y al Ejecutivo federal que cumplan su palabra y plasmen en la ley la prohibición total del fracking, pues “tienen mayoría en el Congreso y se han negado a hacerlo”.

La manifestación concluyó sin incidentes, con el compromiso de las comunidades de mantenerse en resistencia y tejer una red de solidaridad entre los pueblos Tének, Náhuatl y Xi’ui. Como se escuchó al final de la jornada: “¡El pueblo unido jamás será vencido! ¡Agua sí, petróleo no! ¡No al fracking! ¡Sí a la vida!”.

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