Hostigamiento rompe diálogo en la UAEM: estudiantes niegan terminar paro sin que se les brinde seguridad ante violencia feminicida

En portada: Miembros de la Resistencia Estudiantil durante las mesas de diálogo con autoridades universitarias.

A más de dos meses, el paro en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) continúa después de que las mesas de diálogo con autoridades de la universidad se vieran interrumpidas por acciones de hostigamiento hacia la Resistencia Estudiantil y la ruptura de acuerdos en relación a la implementación de acciones violatorias de la autonomía universitaria, contempladas en el Plan Integral de Seguridad propuesto por el estado de Morelos.

La toma de las instalaciones, iniciada el pasado 2 de marzo, fue resultado de la indignación de las y los estudiantes por el feminicidio de tres estudiantes de la universidad en el transcurso del último año: Ailyn Rodríguez, en abril de 2025; Kimberly Ramos, quien desapareció el 20 de febrero pasado y fue encontrada sin vida el 2 de marzo; y Karol Toledo, el 5 de marzo.  La omisión de las autoridades universitarias antes estos hechos incrementaron el agravio que la comunidad estudiantil ya tenía, tras años de inacción ante distintas formas de violencia machista en la universidad.

A más de un mes del inicio de las movilizaciones, el 27 de marzo, inició el diálogo entre la Resistencia Estudiantil y la rectoría de la UAEM, encabezada por Viridiana León Hernández, la cual tuvo lugar en el Seminario San José de Ocotepec, facilitado por la Diócesis de Cuernavaca. Las mesas de diálogo también contaron con la presencia de organizaciones sociales que fungieron como observadoras del proceso, y el diálogo fue mediado por integrantes de la Asamblea Permanente de los Pueblos de Morelos. 

En los días siguientes, la Resistencia Estudiantil presentó un pliego petitorio general trabajado entre las 28 facultades que se adhieren al movimiento. Las demandas de las y los estudiantes, que giran en torno al derecho a la vida, la seguridad y a un entorno universitario libre de violencia, constan de siete puntos principales donde destaca la garantía de no represalias de ningún tipo contra la Resistencia Estudiantil, así como la exigencia de una propuesta de fortalecimiento seguridad en todas las sedes de la universidad y protocolos de actuación frente a la violencia, incluyendo la creación de uno ante desapariciones de estudiantes (Protocolo Kimberly).

Además, exigen la restructuración de la Unidad de género de la universidad; la creación de protocolos de prevención de la violencia y acompañamiento a las víctimas; la destitución de la Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos (FEUM) como órgano de representación estudiantil, así como el reconocimiento de la Resistencia Estudiantil como interlocutor legítimo de las demandas estudiantiles actuales, aunado a la creación de nuevos órganos de representación.

Por último, demandan medidas de reparación y no repetición incluyendo la incorporación de la perspectiva de género en todos los programas académicos de todos los niveles que oferta la UAEM.

En un documento oficial de respuesta, emitido por la rectoría, las autoridades universitarias afirmaron comprometerse de forma general con la materialización de la mayoría de estos puntos, algunos contemplados en el marco del Plan Integral de Seguridad Universitaria, convenio firmado semanas atrás por la UAEM con el gobierno del estado de Morelos. En el documento, las autoridades también reconocieron a la Resistencia Estudiantil como “el único interlocutor válido y legitimado para la negociación del pliego petitorio y el levantamiento del paro que actualmente prevalece en las instalaciones universitarias”.

Sin embargo, las mesas de diálogo se vieron interrumpidas el pasado miércoles 8 de abril ya que, mientras se realizaba una de ellas en el Seminario San José de Ocotepec, las y los estudiantes alertaron sobre una acción de hostigamiento que se estaba llevando a cabo en la Facultad de Nutrición, cuando, como relataron integrantes de la Resistencia Estudiantil a Avispa Mídia.

“La directora de Nutrición, en compañía con la directora de Enfermería y personal de seguridad privada de la universidad denominados “Venados” se presentaron en la facultad de nutrición con la intención de ingresar al plantel que se encontraba tomado, intimidando a los compañeros que se encontraban dentro, con el fin de instalar cámaras de C5 (dispositivos de videovigilancia conectados al Centro de Coordinación, Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo de las autoridades policiacas), mismas que dañan la autonomía de nuestra universidad”.

Estudiantes partícipes del movimiento también denuncian que la administración de la universidad y directivos de las facultades que se encuentran en protesta han comenzado campañas de desinformación entre los estudiantes, provocando división, y presionando para que se restablezcan las clases en algunos planteles, y de forma virtual en otros casos.

Ante esto, el movimiento estudiantil reafirma su postura, mientras se mantiene el paro en el campus central de Chamilpa. En un comunicado publicado en sus redes sociales, la Resistencia Estudiantil afirmó que no se retomarán las clases hasta que existan garantías reales de seguridad para las estudiantes:

“No hay condiciones para ejercer nuestro derecho a la dignidad y, por lo tanto, no las hay para ejercer nuestro derecho a la educación. Seguiremos resistiendo hasta que las autoridades cumplan con un análisis, protocolos y un plan de sensibilización pertinente. Hasta que se responsabilicen por toda la indolencia, criminalización, incompetencia y encubrimiento. No regresaremos a clases sin condiciones dignas y no permitiremos otro feminicidio”. 

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