“Las madres traspasamos fronteras”: V Brigada Internacional de desaparecidos “Tejiendo Rutas” en Chiapas

En portada: Familiares de personas desaparecidas en México, quienes integran la V Brigada Internacional de desaparecidos. Fotografías por Javier Perea y Red Regional de Familias Migrantes

Texto por Camila Plá y Javier Perea

La búsqueda comenzó a través de una fotografía mandada por Lorena Rosabal Guevara a su mamá, Ellizabeth Guevara desde Tapachula hasta Cuba. En la imagen se ven varios rostros: el de Lorena junto a Meiling Álvarez Bravo, Samei Armando Reyes Álvarez, Elianis Caridad Morejón Pérez, Jorge Alejandro Lozada Santos, Dayranis Tan, Ricardo Antonio Hernández Barahona y Jefferson Stalin Quindil Guanoquiza; seis personas cubanas, un hondureño y un ecuatoriano. El grupo se encontraba en tránsito por México hacia los Estados Unidos cuando el 21 de diciembre del 2024 fue desaparecido en costas chiapanecas. 

“Se veían todos juntos ahí en ese famoso almacén. Y aparte de ellos había otras personas que bueno, no los conocíamos exactamente. Pero sí había muchos, muchos más.” compartió Lázara Isabel Fernández Sosa, abuela de Samei Armando Reyes Álvarez, desaparecido con 14 años de edad. 

Tras la desaparición, para las madres y familiares comenzó una búsqueda que continúa hasta el día de hoy y que es el motivo de la V Brigada Internacional de desaparecidos, a la cual se le dio el nombre de “Tejiendo Rutas”. La fotografía que Lorena envió a su madre fue la primera pista para poder unirse. 

“Todas las madres buscando información, le preguntaban a este, al otro y así poco a poco hasta que nos unimos y ahí empezamos a investigar todas y a contactar con las autoridades de México, de Chiapas. Nos fuimos comunicando familia por familia”, comparte Lázara Isabel.

Son de distintas provincias de Cuba y encontrarse entre ellas ha implicado un reto, pero Alicia, madre de Jorge Alejandro Lozada Santos nos comenta: “Ninguna de nosotras nos conocíamos. Solo nos encontramos en este dolor. Y por fotos, por ejemplo, en la foto del nieto de ella, está mi hijo atrás recostado en una pared. Y pudimos ver a otros, en las fotos de ellos se ve a Ricardo, se ve a Jefferson.”

Sus hijos comenzaron el tránsito desde diferentes lugares, pero todos llevaban ya meses viajando. Eliannis Caridad Ramos Pérez, por ejemplo, comenzó su viaje desde Brasil, Jorge pasó por Guatemala, Ricardo salió desde Honduras y Jefferson desde Ecuador. Sin embargo, todas las personas tenían el mismo objetivo y llegaron a un mismo punto, Tapachula. 

Ahí, algunos esperaron meses desde que realizaron el trámite conocido como CBP One que en el 2024 Estados Unidos tramitaba para agendar citas de aplicación a visas humanitarias. Recibir noticias del trámite era una moneda al aire, podía tardar meses en ser aceptado y, de una semana a otra, recibir una notificación para presentarse en la frontera norte del país en un corto tiempo. Mientras tanto, las personas se veían obligadas a permanecer en la ciudad donde realizaron la solicitud. 

Este trámite dejó de ser viable con el cambio de gobierno en Estados Unidos a partir del 2025. Quienes llevaban meses en la espera, tuvieron que buscar alternativas para continuar su viaje. Fue así que se encontraron en las costas chiapanecas. 

En el municipio de Tonalá buscaron alternativas que les ofrecieron cruzar en lancha hasta Oaxaca. Los mensajes que enviaron la mañana del 21 de diciembre de 2024 antes de subir a las lanchas fueron los últimos que recibieron sus seres queridos.

“No vale la pena porque solo unos pocos lo logran”. Advierte Alicia sobre el sueño americano mientras sostiene frente a nosotras la fotografía de su hijo. “Hoy mismo el tema de migración a nivel internacional es muy fuerte, sobre todo con Estados Unidos y la nueva política de Donald Trump. Siempre hay daños colaterales. Siempre se daña a la familia, que es lo principal. Mira, en el caso de mi hijo, él me lo ocultó. Yo nunca estuve de acuerdo. Algo aquí dentro me decía que no era para él. Pero se enamoró. La mujer es residente en Estados Unidos y decidió no esperar a que le llegara el trámite legal y decidió arriesgarlo todo por estar donde está ella.” 

Las decisiones de unos con poder afectan la vida de miles. Cambia un gobierno, cambian las rutas de acceso, cambian las posibilidades para cruzar fronteras. La prohibición y el miedo a no poder migrar lleva a muchos a arriesgarse.

Tras ganar las elecciones de Estados Unidos para su segundo mandato, Donald Trump, reiteró que tendría una política migratoria restrictiva y de expulsión. Entre otras cosas, esto llevó a muchas personas a intentar llegar a ese país, viendo reducidas sus posibilidades. La política migratoria actual ha generado estragos en las vidas de miles de personas latinoamericanas. A partir de la información emitida por el anterior comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño, en México entre los años 2019 al 2025 han transitado 16 millones de personas, de las cuales 6.3 millones han permanecido en este país. 

Sin embargo, la política migratoria mexicana registra graves violaciones a los derechos humanos hacia las comunidades migrantes. El mismo extitular del INM sigue vinculado a proceso por el delito tras el incendio ocurrido en la estación migratoria de Ciudad Juárez el 27 de marzo del 2023, donde fallecieron 40 personas y 27 resultaron heridas, víctimas del endurecimiento de las políticas migratorias. 

Hace pocas semanas, en el mismo estado de la república sede de la brigada, se recibió el cuerpo de Royer Jiménez Martínez, quien murió bajó custodia del ICE, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos. Royer era un joven de 19 años perteneciente al municipio de Chamula, en los Altos de Chiapas y fue una de las tantas vidas arrebatadas por las políticas migratorias. Falleció estando retenido en un centro de detención en Florida.

Acciones de búsqueda de la V Brigada Internacional.

Alicia es contundente: “No vale la pena todo ese riesgo. Vender todas sus cosas que tienen en Cuba para lograr este gran sueño y llegar allí y por alguien, deportarlos para terceros países, perderlo todo. A veces tienen temor hasta llegar a sus casas porque no tienen nada. Y realmente creo que nada en la tierra vale la pena para que se exponga la vida de un ser humano y más en un país donde hay impunidad. Donde las cosas pasan y se quedan ahí, donde las autoridades hacen caso omiso a las desapariciones. Donde el número que da la presidenta es un número que para nada se acerca al que es realmente”, denuncia. 

Con base en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas o No Localizadas (RNPDNO) en México hay 133, 978, además de los más de 70,000 cuerpos no identificados que se encuentran bajo custodia del Estado mexicano. Estas cifras han sido debatidas por distintos colectivos de búsqueda al no considerarlas del todo fidedignas, ya que conocen de múltiples casos en donde la denuncia, aunque fue presentada por los familiares de las víctimas, no llega a ser contabilizada e, incluso, en repetidas ocasiones, no llega a abrirse la carpeta de investigación correspondiente. 

Este fue el caso de las buscadoras cubanas, quienes creían haber presentado una denuncia al momento de la desaparición, sin embargo, meses después gracias al apoyo de otras familiares y organizaciones en México se enteraron que no contaban con ninguna.

La primera denuncia se hizo en los consulados en México, quien entregó la información a la Fiscalía de Chiapas. Pero las llamadas parecían caer en oídos sordos. “No hubo intereses de las autoridades de nuestro país ni de México. Después se nos vuelve una pesadilla de la que aún no despertamos y que seguimos arrastrando con amargura. Haciéndonos un montón de preguntas. ¿Qué pasó? ¿Qué está pasando? Igual que las cubanas, nosotros también fuimos extorsionados”, expone Óscar quien busca a su hermano Ricardo, ambos de Honduras. 

Y es que cuando comenzaron a circular fichas de búsqueda en redes, varias familias fueron extorsionadas por personas que decían saber el paradero de sus seres queridos. 

Al no recibir más información de las instituciones, siguieron buscando alternativas y fue ahí que contactaron a la Red Regional de Familias Migrantes.

Si ya es realmente complicado buscar a un ser querido siendo mexicanos, para personas del sur global pertenecientes a otros países resulta mucho más difícil. Ana Enamorado sabe esto. Ella lleva más de 16 años en territorio mexicano buscando a su hijo Óscar Antonio López Enamorado, ambos de nacionalidad hondureña. Durante todos estos años ha generado estrategias, abriendo punta en todo el territorio para poder realizar lo que es su derecho: buscar a su hijo y a los hijos de todas las personas de otros países que merecen ser encontrados. 

Este acto de profundo amor y sororidad es el que impulsa el trabajo de la Red Regional de Familias Migrantes. Su labor implica abrir camino a otras personas para que puedan buscar a sus familiares sin tener que picar la piedra institucional y burocrática que otras ya han labrado.

La Red Regional de Familias Migrantes nació en el 2021, ya que antes de esto las Brigadas estaban destinadas únicamente para mexicanos. “A raíz de la aparición de la red es que empezamos a meter esto de que sí tienen que atender a las familias extranjeras porque pues para llegar aquí a México, la verdad, es un obstáculo muy fuerte. Es una barrera que tenemos que derrumbar”, comparte Ana Enamorado, madre buscadora e impulsora de la Red.

La relación se dio primero entre Lilian, hermana de Ricardo Antonio y la Red, ya que ésta primera pidió apoyo, pero poco después la relación se tejió entre todas. La Red generó los vínculos necesarios para gestionar una reunión en línea con la Fiscalía General de la República y desde entonces han ido presionando para poder impulsar las búsquedas por sus hijos. 

“Ahí empujando poquito a poquito se fueron dando estas reuniones y por último ya se logró abrir la carpeta de investigación de Ricardo y así se fue avanzando. Luego la de todas en el mes de octubre del año pasado, 2025, pero fue porque les hicimos presión y les dijimos: Vamos a hacer brigadas este año. Lo impresionante es que las autoridades mexicanas no saben cómo trabajar con familiares que viven en el extranjero. Lastimosamente cada año nosotros le tenemos que enseñar a cada autoridad, a cada Estado con el que trabajamos. Es que de verdad hasta ellos reconocen que están aprendiendo”, detalla Ana. 

Las primeras Brigadas internacionales se han realizado hasta ahora en los estados colindantes con la frontera norte del país. Esta es la primera vez que se realiza en Chiapas. Sobre las instituciones que ha participado en la Brigada, Alicia comparte: “Fue un contacto con funcionarios de la Fiscalía General de la República, con la Comisión de Búsqueda Nacional y Estatal, con la Fiscalía del Migrante en Chiapas y con la Fiscalía de Chiapas y así con el Ministerio Público y hoy estamos aquí. Lo que parecía imposible se logró con el empeño de Ana y de todos los compañeros de la Red que nos han apoyado mucho”, señala Alicia

La brigada comenzó el 2 de mayo en Chiapas, permaneciendo en este estado hasta el lunes 11 y terminará el próximo 14 de mayo en la Ciudad de México con ruedas de prensa. 

Hasta ahora la V Brigada Internacional, recorrió distintas calles, localidades y parajes del estado, pegando fichas de búsqueda, yendo a plazas públicas, compartiendo los rostros e historias de sus familiares para buscar indicios que las lleven a su paradero. Durante este caminar se han encontrado con otras colectividades de buscadoras mexicanas. 

En el estado de Chiapas la situación de la desaparición de personas tiene un estrecho vínculo con los procesos de migración. “Acá en Chiapas la desaparición pasa desapercibida. Es como si no pasara, como que no hubiera tanta, pero la realidad es diferente”, compartió Cristina Saraoz quien busca a su hijo Bladis Mejía Saraoz desaparecido en Sonoyta, Sonora durante su tránsito hacia Estados Unidos. 

“Nuestros chiapanecos de esta zona de San Cristóbal, de Chamula, de Comitán migran y muchas veces no llegan a sus destinos. Casi la mayoría de nuestro colectivo son personas indígenas, muchos de ellos no saben de redes sociales y entre todos nos apoyamos. Subimos las fichas, pero sería muy bueno que la gente nos apoye difundiendo”, compartió Roberta Martínez López, quien busca a su hermano Abel Martínez López, desaparecido el 28 de agosto del 2004.

Esta brigada les permitió por primera vez a las buscadoras internacionales recorrer tierras mexicanas. Después de 16 meses de búsqueda a distancia fue posible recorrer las calles donde sus seres queridos fueron vistos por última vez. 

“Venimos con la maleta cargada de esperanza, con la posibilidad de encontrar una luz. La esperanza de encontrarlos con vida es lo que nos mantiene aquí unidos” comparte Óscar Hernández. “No buscamos culpables”, repiten varias de ellas al hablar, “buscamos a nuestros hijos, a nuestros familiares”. 

El hijo de Ana, Óscar Antonio López Enamorado y Ricardo Antonio Hernández Barahona cumplieron años durante la Brigada. El 9 de mayo. Ricardo Antonio cumplió 34 años. Mientras su hermano se encuentra en su búsqueda, Ricardo es proveniente de Honduras al igual que Óscar Antonio, quien el 10 de mayo llegó a los 36 años de edad. Aquí celebrar es un acto profundo de resistencia y esperanza.

A la vez, el 10 de mayo en México representa una jornada de lucha en la que a lo largo y ancho del territorio mexicano salen a protestar y hacerse escuchar las madres de los desaparecidos en este país.

“Realmente es muy triste. ¿Qué le digo a las madres que, como nosotras por un tema a lo mejor de falta de conocimiento, por miedo escénico, por no tener quien los guiara, han dejado la desaparición de sus hijos ahí en el anonimato, en la incertidumbre que día a día que no deja vivir a nadie? Por ejemplo, les digo que una madre nunca se debe detener”, afirma Alicia

El grupo de seis mujeres y dos hombres se abraza cuando alguna de las personas rompe en llanto contando su historia. Solo con la mirada, con un gesto de la mano o con un abrazo fuerte, se acompañan entre compañeros. Al verles, es palpable la unión profunda que han formado quienes hasta antes del 21 de diciembre de 2024 eran meramente desconocidos.

“Las madres traspasamos fronteras porque hay algo muy fuerte que nos lleva y más en un lugar como este que la justicia realmente las autoridades no toman cartas en el asunto. Lo que nosotros anhelamos es que la comunidad apoye”, nos dice Alicia.

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