Protestar

TURISMO ROSA Y LA DISPUTA POR EL ESPACIO URBANO DESDE LAS DISIDENCIAS SEXOGENÉRICAS EN OAXACA

Por: Isabel Ortega

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TURISMO ROSA Y LA DISPUTA POR EL ESPACIO URBANO DESDE LAS DISIDENCIAS SEXOGENÉRICAS EN OAXACA

Por: Isabel Ortega

Disidencias contra el genocidio. Marcha por palestina 4 de octubre de 2025. Foto: Isabel Ortega.

Las colectivas desde la disidencia sexual y de género llevan años protestando y disputando el espacio público frente a la tendencia cada vez más fuerte a la patrimonialización y al uso exclusivo para actividades turísticas del centro histórico de Oaxaca. Mientras el gobierno trata de construir una imagen de ciudad gayfriendly, voces desde las sexodisidencias cuestionan procesos como la militarización, el desplazamiento y la precarización.

Este reportaje hace parte del proyecto

Cuerpas diversas y el despojo en el centro histórico de Oaxaca

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Las sexodisidencias en la ciudad de Oaxaca tienen una larga historia de ocupar el espacio público a través de la protesta y el cuestionamiento al Estado. Una parte de esta lucha tomó forma hace unos años con la Asamblea Oaxaqueña de la Diversidad Sexual.

La Asamblea surgió a principios de 2018, cuando un grupo de personas sexodisidentes fue convocado por la propuesta del Concejo Indígena de Gobierno del Congreso Nacional Indígena y, ante el paso de la vocera Marichuy por Oaxaca, decidieron realizar una asamblea pública en la plazuela del Carmen Alto, en el centro histórico, para construir un pronunciamiento colectivo y, de esta manera, entablar diálogo entre las demandas y las luchas de las sexodisidencias con otros procesos de lucha y defensa del territorio.

Según relatan algunes de sus convocantes, este ejercicio de asamblea abierta y pública continuó repitiéndose y se fue construyendo un espacio que respondía ante agresiones a personas sexodisidentes y denunciaba la violencia. Este proceso organizativo, abierto a cualquier persona que se identificara como sexodisidente, como muchos otros que han surgido desde las sexodisidencias, también surgió ante la falta de espacios propios y seguros, y bajo la premisa de que el espacio público es de todes, y existe para ocuparlo.

La Asamblea retomó las Jornadas Cuerpos y Sexualidades en el centro histórico, un evento político-cultural alrededor del aprendizaje, el gozo y las distintas maneras que existen de habitar el cuerpo y la sexualidad. En su segunda edición tuvo más de 50 actividades artísticas y políticas.

Manta en actividades de la Asamblea Oaxaqueña de la Diversidad Sexual en 2019.

Las personas que formaron parte de este ejercicio organizativo recuerdan que en ese momento no se percibía tanto la turistificación de la ciudad, así como la llamada gentrificación. Recuerdan que todavía se percibía un poco de la herencia de la revuelta de 2006 sobre el uso del espacio. “Todavía había algunos espacios de la bandita que se seguían sosteniendo, todavía algunos de nosotres vivíamos en el centro, podíamos pagar una renta ahí, todavía no empezábamos ver y experimentar el desplazamiento”, recuerda Pablx, integrante de este proceso organizativo.

Desde el inicio la Asamblea fue políticamente cercana al anarquismo y crítica al Estado. Impulsó el carácter de denuncia y de rabia de las manifestaciones de la disidencia sexual, reivindicó la acción directa como una forma legítima de lucha en la calle e irrumpió fuertemente en el activismo LGBT antes visto en la ciudad. “Había una línea muy marcada entre lo que estábamos haciendo nosotres y lo que hacían otras organizaciones de la diversidad sexual. Hubo una ruptura desde el principio”, señala Pablx.

El Estado respondió a la fuerte y profunda crítica de la Asamblea con intimidaciones y criminalización mediática. Pablx recuerda que después de una marcha del orgullo LGBT en la que decidieron participar, las organizaciones convocantes se deslindaron de la Asamblea a través de un comunicado. Posteriormente, algunas personas que participaban en la Asamblea recibieron amenazas y les hicieron llegar mensajes que les indicaban que estaban en la mira de las instituciones gubernamentales de seguridad.

En este contexto, la crisis por Covid 19 complicó la continuidad del proceso organizativo y representó nuevos retos para sostener la vida de sus integrantes.

“Como proceso organizativo fue difícil enfrentar la crisis por la pandemia, un escenario en el que no podíamos acceder al espacio público, donde no podíamos reunirnos a platicar, a convivir, a dialogar los procesos internos. El Covid tuvo esa función de desmovilizar, controlar, y acelerar fenómenos como la gentrificación en Oaxaca. De la Asamblea, la mayoría de los que vivíamos en el centro nos tuvimos que salir, aunque no viviéramos mero en el centro, nos tuvimos que ir más lejos aún. Donde yo vivía, a mi amiga y a mi nos pidieron el espacio, algunos de ellos los convirtieron en Airbnb. Era una vecindad con varios departamentos, con una renta accesible. Cuando nos sacan, dos de los departamentos ya eran Airbnb”, recuerda Pablx.

En el contexto de la pandemia, en 2020, surgió otro esfuerzo desde las sexodisidencias, Lencharlas, un colectivo que buscaba convocar espacios seguros de encuentro para lesbianas y lenchitudes. Por el contexto, estos espacios empezaron siendo virtuales, pero poco más tarde se convocaron mercaditas, reuniones en el espacio público y encuentros de diálogo transfeminista. Alex, quien se identifica como una persona trans, y es convocante de Lencharlas, recuerda que una de sus primeras reuniones en el espacio público se hizo en el marco de la solidaridad con el Tianguis Autogestivo, Feminista y Disidente, que fue reprimido en noviembre de 2020, ocasión en la cual algunas personas que participaban también en Lencharlas fueron golpeadas por la policía.

REPRESIÓN Y CERCAMIENTO DEL ESPACIO PÚBLICO

Para Luis Morán, antropólogo especialista en identidades sexodisidentes y entorno urbano, el acoso y la represión a las colectivas sexodisidentes y de otras poblaciones se relacionan con la intensificación de los procesos de despojo urbano que se vive actualmente en la ciudad de Oaxaca. “Se ha vuelto peligroso el activismo profundamente crítico al Estado, genera un foco rojo. En el caso de la lucha contra la gentrificación ha sido muy evidente, no es casualidad que las poblaciones que están siendo reprimidas sean aquellas que han sido históricamente despojadas, la población LGBT, los pueblos originarios en lucha. Estos colectivos incomodan y le pesan al gobierno porque rompen con su imagen de que todo está bien. Ocupar el espacio público desde esta crítica se ha vuelto más peligroso porque rompe con esta normalidad y rompe con esta imagen, esta lógica de que hay un espacio libre y abierto para todos”, explica el antropólogo oaxaqueño.

Tianguis Autogestivo, Feminista y Disidente, 2021. Foto: Santiago Navarro F.

Tras los eventos de represión y persecución que sufrieron personas y colectivas sexodisidentes críticas al gobierno, como el Tianguis Autogestivo, Feminista y Disidente, ha sido difícil recuperar los procesos organizativos tal como eran, sobre todo, les activistas consideran que no existen las mismas posibilidades de ocupar el espacio urbano para manifestarse.

“Ha sido muy difícil tomar el espacio. Hay miedo después de los momentos donde ha habido represión, es difícil llevar a cabo acciones más disruptivas. Incluso aunque no estés haciendo nada, van y te molestan, hay mucho higienismo en la forma en la que están proyectando el espacio público en Oaxaca”, afirma Alex.

“En el contexto en el que estamos ahorita, yo veo imposible que un ejercicio como el que ejecutamos en la Asamblea pudiese llevarse a cabo, o que fuera de la manera en que la llevamos a cabo en ese momento. Lo veo súper complicado. Hay un despojo del espacio público, el centro está súper militarizado, lleno de policía, de patrullas. En ese contexto es mucho más difícil convocar acciones, en un centro lleno de policías”, coincide Pablx.

Como explica Luis Morán, además de la persecución a colectivas y activistas sexodisidentes, los procesos de despojo y desplazamiento que se viven en la ciudad de Oaxaca representan una intensificación de la violencia a la que está expuesta esta población, sobre todo implica una mayor precarización de la vida. “Hay un discurso en torno a que Oaxaca es un lugar abierto a la diversidad, pero la realidad es que para las disidencias hay un continuo de violencias que se ha exacerbado por el continuo despojo. La precarización, el desplazamiento, todo eso que les va situando en una desventaja mucho más profunda. Hay un cúmulo de poblaciones que esta ciudad parece no necesitarlas, que dan mala imagen al centro turístico, porque dan mala imagen, porque rayan las paredes, y a esas poblaciones las ha ido relegando”.

Aún en este contexto, las personas sexodisidentes organizadas han mantenido sus redes de apoyo, así como algunos esfuerzos para resistir a la violencia y la precariedad. Por ejemplo, aunque la Asamblea Oaxaqueña de la Diversidad Sexual no pudo sostener el ejercicio organizativo constante, quedaron las redes de apoyo que la sostuvieron y que tomaron forma en otros esfuerzos organizativos y colectividades, como cuenta Pablx. “Las disidencias políticas hemos sido perseguidas, y hemos tratado de buscar las grietas para hacer algunas acciones, resistir de alguna manera. Los vínculos que se generaron en la Asamblea se sostuvieron, y sostuvieron a las personas durante la crisis, sobre todo ante agresiones y emergencias personales. La asamblea sigue viva, el eco de lo que aconteció en la Asamblea sigue existiendo de otras formas, en colectivas, individualidades militantes, desde sus territorios”.

Pablx, como muchas personas sexodisidentes en Oaxaca, espera que en algún momento sea posible volver a habitar la ciudad desde la disidencia y la lucha, y que surjan otros esfuerzos, críticos al Estado, que continúen disputando el espacio urbano.

Tianguis Autogestivo, Feminista y Disidente, 2021. Foto: Santiago Navarro F.

DEUDAS PENDIENTES CON LA COMUNIDAD SEXODISIDENTE OAXAQUEÑA

En 2024 y hasta septiembre de 2025 han sido asesinadas al menos ocho personas sexodisidentes en el estado de Oaxaca, mientras al menos tres sufrieron de desaparición forzada, según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra personas LGBT, cifras que en la realidad podrían ser mucho más elevadas, dado que solo se cuentan los casos reportados en medios de comunicación. En todo el país, la cifra para el mismo periodo asciende a 128 personas asesinadas y 70 personas desaparecidas, siendo mujeres trans la abrumadora mayoría de las víctimas. Solo en 2024, de las 80 personas sexodisidentes asesinadas en México, 55 eran mujeres trans.

En la ciudad de Oaxaca, específicamente, un herida abierta es la desaparición de María Mendoza Lucas, mujer trans ayuuk, defensora de derechos humanos y artista multidisciplinaria. María fue vista por última vez en octubre de 2025, y desde entonces, personas y colectivas de la sexodisidencia en Oaxaca le buscan y exigen su aparición con vida.

Foto: Santiago Navarro F.

El año 2024 fue especialmente violento para las personas sexodisidentes en el país, al presentar un aumento del 20% en el número de asesinatos a personas de la diversidad sexo genérica con respecto a años anteriores. Tanto así que, en agosto de dicho año, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió un comunicado para hacer un llamado de atención sobre la violencia hacia las personas trans en México.

Por un lado, la atención de este tipo de violencia hacia la población LGBT en Oaxaca tiene un largo camino por recorrer. Apenas en enero del presente año fue presentada una iniciativa de reforma de ley ante el Congreso del Estado para tipificar el delito de transfeminicidio, que entre otras cosas propone que la Fiscalía General del Estado desarrolle un protocolo específico para la investigación de este delito contra las mujeres trans.

Por otro lado, también queda pendiente la materialización del Instituto de Atención a la Diversidad Sexual y de Género del Estado de Oaxaca, creado por decreto de la LXV Legislatura del Estado de Oaxaca en junio de 2024. Este organismo, cuyo propósito es “proponer, dirigir, promover, ejecutar y evaluar la política estatal en materia de inclusión de la diversidad sexual” (Decreto 2316), se propuso como un organismo subordinado al Poder Ejecutivo Estatal, cuyo titular será el encargado de elegir a quien presida dicho instituto. A la fecha, el decreto de creación de este instituto no ha sido publicado en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Oaxaca, por lo que no ha entrado en vigor, y la creación del instituto no ha comenzado.

Además de estas políticas que no se han materializado, para el antropólogo Luis Morán, el gobierno estatal tiene pendiente tanto atender problemáticas específicas que afectan las vidas de las disidencias sexogenéricas, como aterrizar las leyes y políticas que ya han sido aprobadas, como la reforma al Código Civil de 2021, que permite que las personas trans puedan elegir su identidad de género a partir de los doce años.

“Hay muchas deudas con la población sexodisidente local. El gobierno no ha logrado construir una red que atienda las necesidades de esta población, una inversión más focalizada en desventajas muy puntuales, como que puedan acceder a empleos formales. Mínimamente, el Estado tendría que estar pendiente de que lo ya existe realmente esté funcionando, el acceso al matrimonio, al cambio de identidad y todos estos derechos alcanzados, que sí se estén materializando para la población sexodisidente. ¿Qué tanto las leyes contra la discriminación se aterrizan? ¿Cuáles son los mecanismos para acceder a la justicia frente a la discriminación? Por lo visto el gobierno se está enfocando más en la imagen, en el discurso, que en la realidad de las vidas de las personas.”, explica Morán.

En este mismo sentido, Alex, persona trans oaxaqueña, coincide en que la política estatal alrededor de las sexodisidencias se ha enfocado más en apropiarse de las demandas que a atender las violencias que enfrenta la población. “Cuando empezó todo esto de la ley de identidad, se decía que Oaxaca iba a ser uno de los Estados más progres, aunque en la realidad todo eso también traía detrás una campaña electoral. Y ahora, no es como que las instituciones estén preparadas para atender a las sexodisidencias. En las experiencias de la banda que ha hecho su cambio de identidad, los procesos sí son un poco más fáciles que antes pero no cuentan todavía con protocolos adecuados. Muchas de las personas del registro civil todavía te dicen, ‘no, pues no conozco el proceso’, fin”, afirma Alex.

Foto: Santiago Navarro F.

CIUDAD “GAY FRIENDLY”

En este contexto de violencias y deudas pendientes, el gobierno del estado de Oaxaca trata de presentar a la ciudad de Oaxaca como una ciudad amigable con la población sexodiversa y, sobre todo, como un destino seguro y abierto para el turismo LGBT.

En enero de este año, en el marco de la Feria Internacional de Turismo de Madrid 2025, la Secretaría de Turismo (Sectur) de Oaxaca recibió la distinción Queer Destinations Commited. Este nombramiento, resultado de un acuerdo de colaboración firmado anteriormente por la Secretaría y dicha empresa en 2021, permitirá a la Sectur tener acceso a capacitaciones y asesoría para la creación de estrategias de mercado y difusión para promover a Oaxaca como un destino turístico seguro y abierto a recibir visitantes de la población LGBT+.

Queer Destination es una empresa afiliada a la International Gay and Lesbian Travel Association (IGLTA) —reconocida por la ONU Turismo como el principal referente mundial sobre el tema— que se dedica a la capacitación y certificación de empresas e instituciones en relación al turismo.

A partir de la distinción, en marzo del presente año, la Sectur Oaxaca convocó a empresas en el Estado para obtener la misma certificación a través de una plataforma de aprendizaje virtual. El programa de aprendizaje Hospitality Meets Diversity, que otorga Queer Destinations, es el requisito indispensable para que dicha empresa conceda la distinción a cada prestador de servicios del sector, capacitación que la Sectur pretende hacer llegar, según declaraciones oficiales, a más de mil empresas en el estado de Oaxaca de forma gratuita.

No es el primer esfuerzo del gobierno del Estado para impulsar este mercado. Como antecedente, entre 2016 y 2020, a través del “Programa de acreditación para los profesionales de la industria turística orientada al mercado LGBTTTI”, la Sectur, específicamente el Departamento de Certificación y Competitividad Turística, certificó a 55 comercios entre hoteles, restaurantes y operadoras turísticas, tanto en la capital del estado como en la región costa.

Actualmente siete destinos turísticos en México tienen convenios con Queer Destinations Committed a través de instituciones de gobierno: Los Cabos, Ciudad de México, Yucatán, Oaxaca, Acapulco, Nayarit y Baja California. Estas colaboraciones forman parte de una tendencia desde el gobierno federal por impulsar el mercado del llamado ‘turismo rosa’ en el país. En este mismo sentido, la IGLTA llevó a cabo, en abril de este año, un simposio internacional en la Zona Rosa de la Ciudad de México, en el que participaron autoridades del gobierno federal, así como empresarios del sector.

En el caso de Oaxaca, el impulso del ‘turismo rosa’ se suma a un proceso más amplio de gentrificación turística en el centro histórico que, como lo entiende la investigadora Joselyn Liévanos-Díaz, implica el cambio en el uso del suelo del centro de ciudades patrimoniales, como Oaxaca, para la proliferación de establecimientos para consumo turístico, tales como restaurantes, bares, y hoteles, desplazando a la población local. De esta manera, se prioriza el uso comercial y patrimonial del centro histórico, en detrimento de las posibilidades de vivienda para la población local.

Hasta 2020, según datos recabados por la misma investigadora, existían en el centro histórico de Oaxaca 1,205 establecimientos de alimentos, y 216 alojamientos tipo hoteles (de 342 que había en todo el municipio). Aunque estos datos no han sido actualizados de forma precisa por fuentes oficiales, es muy probable que las cifras hayan aumentado considerablemente.

Regresando al mercado del ‘turismo rosa’, dentro de esta oferta de comercios que actualmente crece en el centro de la ciudad, este reportaje pudo constatar que alrededor de 16 hoteles aparecen en las guías de agencias de viajes especializadas en el turismo LGBT como alojamientos gay friendly, 15 de ellos están en el centro histórico.

Carro alegórico de un bar gay en la Marcha Caravana por el Orgullo LGBT Oaxaca 2023. Foto: Isabel Ortega.

TURISMO LGBT: UN MERCADO PROLÍFICO

¿Por qué el gobierno y las empresas buscan impulsar el mercado de ‘turismo rosa’ en Oaxaca? La IGTLA estima que el mercado global del turismo LGBT+ para 2032 tendrá un valor de aproximadamente 600 mil millones de dólares, con una tasa de crecimiento de 7.8% desde el año presente. Mientras tanto, el Segundo reporte global en turismo LGBT, generado por esta misma asociación en colaboración con la Organización Mundial de Turismo en 2017, establecía un volumen de 180 millones de viajeros de la comunidad LGBT antes de la pandemia, y una tasa de crecimiento anual del 10.3% en este sector.

Para el caso de México, la Secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, señaló en un comunicado, en junio de 2025, que 3.5 millones de turistas LGBTTTQI+ visitan anualmente el país, generando una derrama económica estimada en 7 mil 800 millones de dólares, lo que equivale al 10% de los ingresos turísticos del país.

Una particularidad de este nicho de mercado que señalan tanto la Sectur como mercadólogos, agencias, y certificadoras, es que el turismo LGBT tiene un gasto per cápita mayor al del turismo heterosexual. Según diferentes fuentes, el gasto promedio de este sector es entre 35 y 60% superior, y según el último informe de la OMT, los turistas LGBT gastan un 35% más en actividades de recreación. Otro “beneficio” señalado por quienes lo promueven, es que la población LGBT viajante, en general, no depende de los calendarios escolares, por lo que puede ser atraído para mermar las temporadas de bajo flujo de turismo en los destinos.

En México, uno de los casos más emblemáticos es Puerto Vallarta, que desde hace poco más de veinte años ha sido promovido y reconfigurado como un destino de playa gay friendly. Medios escritos especializados en economía reportan una derrama de 17 mil millones de pesos anuales provenientes del ‘turismo rosa’ en esta ciudad costera, principalmente concentrados en la celebración del Pride Vallarta. De esta manera, el 40% del PIB turístico del municipio proviene de este mercado. Por otro lado, de acuerdo a una investigación publicada por la Universidad de Guadalajara en 2018, el sector beneficiado se compone principalmente de empresarios LGBT provenientes de Estados Unidos y Canadá, y de igual manera, la mayor parte del turismo LGBT que visita Puerto Vallarta proviene de estos dos países.

Pero ¿quién es el sujeto del ‘turismo rosa’ del que hablan los organismos internacionales y las instituciones que promueven el turismo en México? Para el antropólogo oaxaqueño Luis Morán, se refiere principalmente a varones homosexuales de clase media, provenientes de países del Norte Global.

“Cuando decimos ‘turismo rosa’ no podemos hablar de población LGBT en abstracto, sino también señalar que son poblaciones que no están tan atravesadas por la imbricación de la raza, la clase, incluso la edad. Son poblaciones que ya están bien acomodadas en el sistema económico, que no batallan tanto para acceder al empleo, ya que se necesita dinero para viajar, y se necesita dinero para pensar en otras experiencias que no sean sostener la vida urgente”, afirma Morán.

El antropólogo explica que la oferta de experiencias turísticas para la población LGBT+ responde a una demanda histórica de dicha población de tener espacios seguros. Es esta necesidad de seguridad lo que el llamado capitalismo rosa explota a través de la construcción de nichos de mercado especializados. “El turismo gay, o el ‘turismo rosa’ se ubica en el capitalismo actual, donde lo que se vende no solamente son mercancías sino también experiencias. Entonces el capital lo que hace es aprovechar esa necesidad de las disidencias sexuales y de género de tener espacios seguros”, señala Morán.

Es importante señalar que la promoción de destinos turísticos como espacios seguros e incluyentes también está enmarcada en estrategias mediante las cuales los gobiernos pretenden lavar su imagen en contextos de represión y violencia hacia distintas poblaciones. “La aceptación de las poblaciones LGBT está muy ligada a la democracia, a la libertad de expresión, a los gobiernos progresistas, hay una preocupación del Estado de presentarse como progresista y avanzado”, afirma el antropólogo oaxaqueño.

Un caso emblemático es el Pride Tel Aviv, uno de las manifestaciones del Orgullo LGBT más grandes del mundo, que ha servido para “lavar” la imagen del Estado de Israel, y reforzar su imagen como un país democrático, moderno y abierto a la diversidad sexual.

CUESTIONAMIENTOS Y NUEVAS VOCES

Les activistas entrevistades para este reportaje perciben los cambios en sus vidas cotidianas que implican los procesos de turistificación y desplazamiento en la ciudad, e interpelan el discurso del Estado que presenta a Oaxaca como una ciudad gayfriendly, es decir, segura para las disidencias sexuales y de género, como comenta Alex, integrante de Lencharlas. “Yo no he notado que la ciudad sea más segura o incluyente. Creo que, al contrario, se ha vuelto más insegura, para todas las personas, pero al final de cuentas las personas sexodisidentes están atravesadas por más violencias que las personas hetero-cis, entonces no creo que ahora sea más sencillo. De hecho, pienso que ahora es más complejo porque antes teníamos más esa posibilidad de encontrarnos”.

Foto: Santiago Navarro F.

Por otro lado, en los últimos años han surgido esfuerzos desde la población sexodisidente joven que, desde otras formas de protestar y manifestarse, han disputado el uso del espacio público en el centro de la ciudad. Un ejemplo es la escena del ballroom en Oaxaca que, desde 2023, ha tomado fuerza como un espacio de las sexodisidencias para el encuentro y la protesta desde la expresión corporal, la exploración de las identidades y la trasgresión de los binarismos. De esta manera, en varias ocasiones, las diversas colectivas que hacen parte de la escena han ocupado el espacio público del centro de la ciudad para llevar a cabo eventos y prácticas públicas, mientras otras colectivas han convocado a memoriales y protestas públicas contra la violencia hacia personas trans.

Pinta en el centro histórico de la ciudad de Oaxaca, junio de 2025. Foto: Isabel Ortega.

Mientras el gobierno del Estado trata de posicionar a la ciudad de Oaxaca como un destino para el ‘turismo rosa’ internacional, las voces y la realidad de las personas sexodisidentes que habitan la ciudad nos cuentan una historia distinta. Lo que vemos hoy es que la patrimonialización y el uso comercial del centro intentan constantemente desplazar a la población sexodisidente mientras las personas y colectivas luchan por abrir grietas, crear espacios propios y habitar la ciudad de manera digna.

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Acciones de personas de la diversidad en Oaxaca. Santiago Navarro F.

Este reportaje hace parte del proyecto

Cuerpas diversas y el despojo en el centro histórico de Oaxaca

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