sábado, julio 24, 2021
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Apartheid digital: los palestinos son silenciados en las redes sociales

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Por Omar Zahzah

Traducción Janin Guzmán

En 1984, el intelectual palestino-estadounidense y profesor de la Universidad de Columbia Edward Said argumentó que a los palestinos se les niega el “permiso para narrar”.

A más de 30 años, en 2020, Maha Nassar, profesora asociada palestino-estadounidense de la Universidad de Arizona, analizó artículos de opinión publicados en dos diarios, The New York Times y The Washington Post, y en dos revistas de noticias semanales, The New Republic y The Nation, durante un período de 50 años, de 1970 a 2019. Tal vez como era de esperar, encontró que “los consejos editoriales y los columnistas parecen haber estado bastante consumidos hablando de los palestinos, a menudo de manera condescendiente e incluso racista, pero que de alguna forma no sentían la necesidad de escuchar mucho de los propios palestinos”.

La investigación de Nassar, como muchas otras antes, demuestra claramente que más de tres décadas después de la publicación del ensayo histórico de Said, la exclusión de las voces palestinas de las narrativas de los principales medios de comunicación en Occidente –y los intentos de borrar la humanidad de los palestinos o encubrir los crímenes de Israel contra ellos–continúa sin cesar.

Lamentablemente, este injusto status quo no solo se ha mantenido sin cambios desde que Said lo puso en el centro de atención, sino que se ha deteriorado.

En los últimos años, las redes sociales se convirtieron en un salvavidas para muchos que quieren crear conciencia sobre las causas y las luchas ignoradas o socavadas por los principales medios de comunicación.

Sin embargo, las empresas de tecnología ahora trabajan activamente para excluir las voces palestinas de sus plataformas, expandiendo así la desaparición calculada y el silenciamiento de los palestinos en las redes sociales.

En abril, por ejemplo, Zoom, Facebook y Youtube bloquearon el evento académico en línea “¿De quién son las narrativas? ¿Qué libertad de expresión para Palestina?”, copatrocinado por el programa de estudios de Etnias y Diásporas Árabes y Musulmanas (AMED) de la Universidad Estatal de San Francisco, el Consejo de Asociaciones de Docentes de la Universidad de California (CUFCA) y el Instituto de Investigación en Humanidades de la Universidad de California (UCHRI).

El evento contaría con la participación de activistas en contra del apartheid de todo el mundo, incluidos el ícono de la resistencia palestina Leila Khaled y el exlíder militar del Congreso Nacional Africano (ANC) de Sudáfrica, Ronnie Kasrils.

Este evento fue, de hecho, la repetición de un aula abierta coorganizada por el Dr. Rabab Ibrahim Abudulhadi (AMED) y la Dra. Tomomi Kinukawa (Women and Gender Studies) de la Universidad Estatal de San Francisco que Zoom censuró inicialmente en septiembre de 2020.

Entonces, como ahora, Zoom y otras compañías de redes sociales dijeron que decidieron bloquear el evento desde sus plataformas debido a la participación de Leila Khaled. Afirmaron que, como Khaled está afiliada al Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), una “organización terrorista” designada por los Estados Unidos, permitir que el evento continúe violaría las leyes estadounidenses que prohíben el apoyo material al terrorismo.

Como han afirmado repetidamente numerosos expertos legales, el argumento presentado por las empresas de redes sociales carece de fundamento. No solo ignora todos los precedentes legales relevantes y alega falsamente violaciones de la ley estadounidense, sino que también equivale a un ataque a las libertades académicas.

De hecho, en una carta abierta a los ejecutivos de Zoom publicada en octubre del año pasado, los expertos de Palestine Legal y otras organizaciones legales enfatizaron que la censura de Zoom del evento de AMED constituye “un peligroso ataque a la libertad de expresión y la libertad académica, y un abuso de su contrato con nuestros sistemas universitarios públicos ”. Agregaron que “el estatus [de Zoom] como un servicio público esencial no le da poder de veto sobre el contenido de las aulas y eventos públicos de la nación”.

Sin embargo, estas advertencias no fueron escuchadas, Zoom y otras compañías de redes sociales ignoraron por completo las crecientes críticas a sus políticas tendenciosas y redoblaron sus esfuerzos para silenciar el discurso palestino en sus plataformas.

En abril, después de que Zoom se negara a presentar el evento “¿De quién son las narrativas?” por segunda vez –luego de la presión ejercida por una aplicación del gobierno israelí y varias organizaciones sionistas de derecha–, Facebook no solo eliminó las publicaciones de difusión sobre el evento, sino que también eliminó por completo la página del programa de estudios AMED de su plataforma, borrando efectivamente un vasto archivo de conversaciones, discusiones y documentos sobre la lucha de liberación palestina y su relación con los movimientos por la libertad de todo el mundo. Estos materiales se compartieron y almacenaron intencionalmente en Facebook para que académicos, activistas, organizadores y la comunidad en general pudieran interactuar con ellos de forma gratuita y sin restricciones.

Inmediatamente después de los repetidos intentos de Zoom de arbitrar lo que es y lo que no es un discurso aceptable en la academia, la eliminación de Facebook de la página AMED dejó en claro el modus operandi del Big Tech cuando se trata de Israel-Palestina: censurar el material relacionado con la lucha palestina a petición de Israel e ignorar cualquier crítica de estas acciones ilegales e injustas.

Israel y sus aliados no solo están presionando al Big Tech para que silencie a los palestinos desde afuera. La junta de supervisión de Facebook, un organismo independiente encargado de deliberar sobre las decisiones de contenido de la plataforma, incluye al exdirector general del ministerio de justicia israelí, Emi Palmor. Palmor administró personalmente la Unidad Cibernética de Israel en el pasado, que presionó con éxito para que se eliminaran miles de piezas de contenido palestino de Facebook.

Si bien es lógico suponer que la presencia de Palmor en la junta de supervisión está contribuyendo a las acciones anti-palestinas de Facebook, el silenciamiento rutinario de las voces palestinas por parte del Big Tech no puede solo atribuirse a actores tan abiertamente pro-israelíes en los puestos más altos.

Desde el principio, las empresas de redes sociales se han acercado y se han alineado con los centros de poder de las estructuras capitalistas e imperialistas estadounidenses. Incluso se asociaron con el Departamento de Defensa de EE. UU., coordinando la vigilancia y el análisis de datos. Así que no es que unas pocas voces poderosas pro-israelíes estén convenciendo, de alguna manera, a las empresas de medios sociales para silenciar la disidencia; la industria misma está podrida hasta la médula. No olvidemos cómo los ejecutivos y empleados del Big Tech han orquestado una enorme apropiación de tierras y gentrificación en el Área de la Bahía de San Francisco, desplazando a miles de comunidades pobres y de clase trabajadora de color.

La página de Facebook de AMED no ha sido restaurada. Pero como los organizadores del evento también han señalado con razón, el problema no es solo la censura del Big Tech: después de la censura del evento de AMED, los funcionarios de la universidad se negaron a ofrecer plataformas alternativas para que el evento se llevara a cabo y participaron en mensajes y programación que efectivamente lo deslegitimaron. 

Las universidades están lejos de ser árbitros neutrales en esta historia: al ceder al monopolio de las empresas de tecnología sobre la programación pedagógica y al normalizar la retórica anti-palestina, son cómplices de la excesiva eliminación de Palestina y de los palestinos del plan de estudios por parte de estas empresas.

Y la represión de las voces palestinas en las redes sociales se extiende mucho más allá de la academia. En los últimos días, muchas personas que documentaron la violencia de estado y de colonos israelíes contra familias palestinas en el barrio ocupado de Sheikh Jarrah en Jerusalén oriental informaron que Facebook, Twitter e Instagram (propiedad de Facebook) han estado “censurando sistemáticamente” su contenido.

En el último capítulo de la limpieza étnica en marcha de Palestina por parte de Israel, las familias palestinas de Sheikh Jarrah se enfrentan a la expulsión forzada inminente de sus hogares y se enfrentan a una represión violenta que es sancionada y habilitada por el estado israelí a todos niveles.

El viernes pasado [07/05/2021], más de 200 personas resultaron heridas cuando la policía israelí disparó balas de goma y arrojó granadas paralizantes contra palestinos en la mezquita de Al-Aqsa. Las fuerzas israelíes intentaron evitar que los médicos trataran a los heridos y al menos tres palestinos perdieron un ojo como resultado del ataque. El lunes [10/05/2021], las fuerzas de ocupación israelíes dispararon nuevamente contra palestinos –que se habían reunido en Al-Aqsa para orar y proteger el lugar de la violencia colonizadora– balas recubiertas de goma, granadas paralizantes y gases lacrimógenos; reporteros, periodistas y médicos se encontraban entre los heridos. En el último acto de castigo colectivo, Israel inició una despiadada campaña de bombardeos en la Franja de Gaza el lunes [10/05/2021] por la noche, aplastando infraestructura civil y oficinas de medios de comunicación. Se estima que el número actual de muertos es de al menos 65, de los cuales 16 son niños, y 365 heridos, según el Ministerio de Salud de Gaza. El miércoles [12/05/2021] por la noche, la violencia por parte de colonos israelíes y de la policía contra los palestinos en la ciudad de Lydd (también conocida como Lod) alcanzó su punto máximo cuando cientos de israelíes irrumpieron en la ciudad y atacaron a los manifestantes palestinos tras el asesinato del palestino de 33 años, Musa Hassouna. Las fuerzas fronterizas israelíes fueron finalmente transferidas a Lydd desde Cisjordania. Además, israelíes fascistas participaron en un intento de linchamiento de un palestino en Bat Yam, al cual sacaron por la fuerza de su automóvil y golpearon hasta dejarlo inconsciente.

Desde entonces, la Corte Suprema de Israel ha retrasado los traslados forzosos de Sheikh Jarrah durante 30 días, pero activistas han identificado esto como una táctica dilatoria destinada a disolver el impulso y el apoyo a los residentes de Sheikh Jarrah.

En una entrevista reciente en CNN, Mohamed El-Kurd, un poeta y activista palestino de Sheikh Jarrah, cambió poderosamente el antiguo tropo mediático de que los palestinos son inherentemente “violentos” al responder a la pregunta principal del periodista con otra: “¿Apoya el despojo violento de mí y de mi familia?”. Como de costumbre, los principales medios de comunicación estadounidenses intentan ocultar la naturaleza asimétrica de la agresión de Israel definiendo sus ataques más recientes y en curso contra el pueblo palestino como “enfrentamientos” o un “conflicto”.

Los esfuerzos en curso de los principales medios de comunicación para encubrir la ocupación letal de Israel, junto con la terrible y rápida escalada de la situación de los palestinos en Sheikh Jarrah, así como de todos los palestinos que resisten en apoyo a ellos, hacen que el acceso irrestricto a las redes sociales sea especialmente crucial para los palestinos y sus aliados.

Pero en lugar de amplificar la justa lucha de los palestinos que resisten la violencia y el desplazamiento, las empresas de redes sociales están promoviendo los intereses y la agenda del mismo gobierno que los ataca.

Esta última ronda de censura en las redes sociales de publicaciones palestinas sobre Sheikh Jarrah es parte de un patrón más amplio de represión, dada la larga y bien documentada complicidad entre Israel y las empresas de redes sociales para regular y censurar el contenido de las cuentas palestinas. Instagram atribuyó oficialmente estas últimas eliminaciones a un “problema técnico global”. Twitter también afirmó que la restricción de la cuenta de la escritora palestina Mariam Barghouti, que posteriormente fue restablecida tras una gran protesta en las redes sociales, fue un “accidente”. Los activistas y las organizaciones de vigilancia han expresado dudas sobre tales explicaciones, dada la naturaleza selectiva de las destituciones y censuras.

Décadas después de las críticas de Edward Said a la insistente negativa de los medios estadounidenses a permitir que los palestinos narren sus propias historias, las voces en apoyo a la lucha por la liberación palestina están siendo silenciadas no solo por los principales medios de comunicación sino también por las empresas de medios sociales.


Este artículo fue originalmente publicado en inglés en AlJazzera.

Omar Zahzah

Escritor, poeta y académico independiente. Omar Zahzah es el Coordinador de Educación y Defensa de Eyewitness Palestine, así como miembro de la Campaña Cultural y Académica de los Estados Unidos para el Boicot de Israel (USACBI) y el Movimiento Juvenil Palestino (PYM). Omar tiene un doctorado en Literatura Comparada de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA)

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