martes, octubre 20, 2020
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Por Renata Bessi

Foto divulgada en redes sociales por PSM

Los primeros exploradores de la cueva en el área de Huautla eran indígenas antiguos que emigraron para las montañas en el período clásico, 200 – 900 dc. Artefactos de este periodo encontrados en las cuevas revelan que el uso de las cuevas era ceremonial. Otras estructuras hechas por el hombre, terrazas, y muros de edad indeterminada se encuentran en cuevas locales e indican que sirvieron una función más utilitaria que no se entiende claramente. Se piensa que la gente pudo haber utilizado cuevas como fortificaciones para el refugio temporal de posibles vecinos hostiles. Debido al casi inaccesibles alcance de las cuevas locales, los antiguos indígenas debían haber sido audaces e intrépidos exploradores.

La descripción está en el libro Proyecto Cerro Rabón: 1990-1994, que tuvo el apoyo de NSS y WWF, una ONG conservacionista. Los participantes del libro son miembros de las expediciones en este período. Aquí se identifica que aún con todas las dificultades de acceso, los antiguos indígenas ya utilizaban las cuevas, además para ceremonias, también como protección contra enemigos.

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Una de las preguntas que direcciona el trabajo del autor Manuel Servín Massieu, en su libro Bioterrorismo, armas de destrucción masiva y ética, es ¿Por qué tanto interés en las cuevas y cavernas de México?

En su trabajo, Massieu relata dos hechos ocurridos en 2014, donde están involucrados militares, espeleólogos extranjeros y cuevas mexicanas.

En dicho año, marinos británicos se quedaron atrapados en las cuevas de Cuetzalan, en Puebla. La Marina y el Ejército de México mostraron públicamente su irritación, ya que no tenían permiso. Los marinos británicos no quisieron que los rescataran buzos de la Marina mexicana, por lo que tuvieron que venir ingleses. “Los británicos atrapados ‘oficialmente sólo mapeaban, al detalle y desde hace años, las Cuevas de Cuetzalan para la Royal Geographical Society’ –que, por cierto, no cita a Cuetzalan en su gran “Atlas of the World’”, dice el autor. “Procede preguntar: ¿Dejarían copias de sus bitácoras? ¿De sus protocolos y notas? ¿De sus planes? ¿Gobernación, Marina de México, les pediría ex post, duplicado de sus datos e información del caso, a la Real Sociedad Geográfica?”.

En las mismas fechas de 2004, otro grupo integrado por 40 espeleólogos de México, Polonia, Holanda, Australia, España y, por supuesto, los EUA, exploraban y mapeaban al detalle otras cuevas ubicadas en México, las Cuevas del Cheve en la cercanía de Huautla de Jiménez, Sierra de Juárez, Oaxaca. “El coordinador de este grupo de exploración en Oaxaca, era William Stone (el mismo que coordina el recién creado proyecto Huautla Resurgence Project), apoyado por la National Geographic Society, (representada en México por el grupo Televisa) hace primero, un sorprendente escarnio de los reclamos de algunas instancias de México (“puras tonterías”; dijo), después se permite intervenir a favor de los ingleses señalando que su exploración no tiene que ver con “espionaje ni asuntos militares” (sic) y dice que “lo suyo ni siquiera tiene que ver con la ciencia, es puro turismo de aventura…” (sic) “Las autoridades de México nos malinterpretan como si desarrolláramos proyectos científicos; en los 33 años que tengo de venir a México sólo hacemos mapeos y colecta de datos que el Gobierno (mexicano) debería aprovechar en su combate a la pobreza” –y sigue– “como (me) dijo antes un espeleólogo canadiense: México es ideal para explorar cuevas y por eso las visitan cientos, que agregan millones a su economía” (sic) y remata William: “Con gusto EDUCAREMOS A LAS AUTORIDADES FEDERALES (de México) en esta materia….”.

A pesar de la negativa de los espeleólogos en cuanto a posibles intereses militares, Massieu insiste que la respuesta a su pregunta principal – ¿Por qué tanto interés en las cuevas y cavernas de México? – está en la vanguardia del desarrollo de armamento. “En efecto y habida cuenta del refugio que busca la gente en sólidos “bunkers” de concreto y reforzado cuando se desatan las hostilidades o después de las invasiones militares estadounidenses a Irak y Afganistán, llenas de cuevas donde podría estar refugiado Osama Bin Laden, civiles o militantes de Al Qaeda, la democrática sed de venganza yanqui, que no es otra cosa, ha ideado, construido y probado las superbombas penetrantes denominadas “thermobaric” o “cave buster””, sostiene el autor.

*Sin olvidar que la National Speleological Society (NSS), la misma que financia y apoya los proyectos en la Mazateca, otorgó información a los militares de los Estados Unidos sobre las cuevas en esta región.

Dicha bomba “termobárica” o “revienta cavernas” es capaz de penetrar a cuevas o cavernas destruyendo un mínimo de infraestructura pero sí liquidando a todo ser viviente refugiado en ellas. La bomba funciona con base a dos explosiones casi simultáneas; en la primera se dispersa una base de partículas muy finas altamente combustibles, posiblemente aluminio pulverizado –el mismo de la cocina de casa– que después, en una segunda explosión, produce fuego, alta presión y eliminación de todo el oxígeno respirable.

Bombas relacionadas con las “fuel-air” actuales son también las llamadas “corta-margaritas” o “daisy cutter” (BLU-118B y BLU-109), algunas se utilizaron en Afganistán durante la invasión. Pesan dos toneladas cada una y son capaces de penetrar hasta 20 metros bajo el suelo. “Los militares todavía no terminan su nuevo desarrollo tecnológico concentrado en el prototipo del modelo más reciente que será capaz de taladrar hasta 60 metros bajo el suelo”.

Las cuevas “de países débiles como es México”, así menciona Massieu, tan estudiadas, promocionadas o turísticamente publicitadas, servirían, según él, de modelos cándidos y baratos para estudios teóricos y pruebas de campo relativos al nuevo armamento “revienta-cuevas” que incluye, a no dudarlo, uso de GPS ́s satelitales, hardware o software específicos y seguramente también, simulaciones y ejercicios sobre la materia, para los cuales sería indispensable el mapeo al detalle de cuevas y cavernas. “No nos extraña pues, que la Army Caving Association y la Combined Services Caving Association, ambas conformadas por militares y marinos norteamericanos y británicos, nos vengan a estudiar con tanto entusiasmo”, señala Massieu .

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