Spread the love

Energía para la autonomía

Cuando se habla de proyecto comunitario estamos hablando de que todo es auto gestionado y auto sostenible, dejó claro Padilla. “Sabemos de otras comunidades que recibieron donación de turbinas y generadores, pero no lograran mantener el proyecto. Entonces trabajamos duro para crear una forma de organizarnos, de manera que toda la comunidad tenga la responsabilidad de la energía que generamos”, explicó él.

El patronato de la comunidad fue responsable por la construcción del proyecto y toda la comunidad participó en el proceso. Después de estar listo, se creó un Comité de Electrificación que administra, maneja y supervisa el proyecto. “Contamos con una directiva conformada por 7 miembros, un fiscal, el tesorero, presidente, secretario, vocales. Además, contamos con los operadores que son los que operan el sistema. Cuando surgen problemas grandes contratamos técnicos de fuera de la comunidad. Y nos vamos rotando estos cargos entre miembros de la comunidad. Así que tenemos que ir preparando a otras personas para ejecutar las funciones”, dijo Edgardo.

Las decisiones son tomadas en asamblea de la comunidad. “Tenemos reuniones periódicas de la asamblea para el informe económico de ingresos y egresos, informes bien detallado. En la asamblea la gente tiene la oportunidad de preguntar y proponer ideas, mejoras. Nosotros como directivos las analizamos y damos seguimiento. No hay restricciones en la asamblea”, explicó.

El comité generó reglas para el consumo de la energía. “Pensamos en normas de uso que permitan dividir la energía de forma más igualitaria entre la gente. Respetando la capacidad de nuestro río, creamos algunas restricciones. Por ejemplo no se permite el uso de aire condicionado. No permitimos que una persona tenga muchos aparatos electrodomésticos porque restringe el consumo de otra persona, le quita el derecho a otra, entonces tenemos equilibrado al máximo el consumo ”.

Fueron creadas cuatro tarifas. De 250 lempiras (10.6 dólares), 200 lempiras (8.5 dólares), 130 lempiras (5.5 dólares), 100 lempiras (4.4 dólares) al mes, dependiendo de la cantidad de consumo, de acuerdo con los aparatos de la casa. “Hay multas si la gente no respeta las reglas. Todas ellas fueron acordadas en asamblea. La gente se educa porque sabe cuanto nos cuesta a todos producir la energía”, sostuvo Edgardo.

Ganancias a la comunidad

Antes no se podía encontrar nada helado en Plan Grande, recuerda Reyes. Cuando venían los marinos del mar con sus productos, teníamos que regalarlos porque no había como conservarlos. “Ahora traen sus productos sus langostas, le dan a cada quien de la comunidad lo que le toca y la demás parte la guardan para consumo propio o para venderlos. Así que no se desperdicia nada. Todo se consume”.

Hoy pueden manejar computadoras. “Creamos un centro básico en la comunidad para que los niños aprenden a manejar las máquinas”, cuenta Padilla. El grupo de mujeres de la comunidad pudo también concretar su proyecto de panadería. “Podemos planear con más certeza nuestra producción”, dijo Nolbia Cortez, que forma parte del grupo de mujeres.

Además de las potencialidades de trabajo y de conocimiento generadas por el uso de la energía, el propio proyecto de producción de energía genera ganancias para la comunidad. Eso a partir de las cuotas pagadas por el uso en la aldea. Es decir, una parte de los recursos es utilizada en la manutención del sistema, y el sobrante se va a un fondo comunitario para uso de la comunidad.

“Nosotros hemos creado un fondo en caja chica para que personas de la comunidad, en momento de carencia o emergencia, vengan a la tesorería y puedan conseguir recursos de un viático para llevar al enfermo al hospital, por ejemplo. Hemos creado también un fondo de préstamos normales, un pequeño crédito. Si tengo una necesidad, sea urgente o no, hay un fondo donde puedo buscar un préstamo. Tenemos como aval el uso de la energía, sino pagamos el préstamo se nos corta el servicio”, explica Edgardo.

Con el fondo, han becado a niños estudiantes de la escuela de la comunidad. “La asamblea decidió dos parámetros para donar la beca. Uno es por mejor desempeño escolar. El otro es por el grado de necesidad del niño”, dijo Edgardo. Un apoyo también es destinado para la administración de la escuela.

PARTE III

En Plan Grande, si se hubiera construido un proyecto hidroeléctrico privado habría deteriorado lo que es la parte de arriba del pueblo, donde están los bosques, las montañas, comenta Padilla. “Se habría quitado buena parte del bosque para la construcción de una presa y hubiera utilizado todo el flujo del agua. La verdad es que sí ya vinieron hacernos la propuesta de compra de nuestro proyecto…

El ejemplo de Betulia

AVISPA MIDIA pide tu SOLIDARIDAD para continuar con este proyecto independiente