';
side-area-logo
Spread the love

Espeleología y Neo-colonialismo en la Sierra Mazateca

Por Saraí Piña Alcántara y Federico Valdés Bize

Grandes proyectos extranjeros están explorando las extensas y profundas cuevas de la región mazateca. Con falta de ética, simulación y poca transparencia, los exploradores se introducen en lugares sagrados, manipulan huesos de animales antiguos, extraen seres vivos e información valiosa, de territorios que cuentan con grandes riquezas naturales. Pese a que varias comunidades han negado el ingreso, poco a poco, se van apropiando de estos espacios, vulnerando los derechos de los pueblos originarios a su libre determinación. En este texto, evidenciamos cómo ha sido esta historia, las maneras de operar de estos grupos, cuál es el conflicto actual y qué derechos de los pueblos han transgredido estas expediciones.

 


Región Mazateca, Oaxaca,Foto Santiago Navarro F

La exploración de las cuevas mazatecas

En el norte del Estado de Oaxaca, en México, viven los pueblos mazatecos. Pueblos muy antiguos, que habitan los mismos territorios desde antes de la Conquista europea de América. Participaron de la creación de Mesoamérica, la civilización del maíz, originando un idioma y una manera de vivir que les caracteriza y hace únicos. Llevan más de 500 años resistiendo los diferentes poderes que han intentado someterlos y saquear sus territorios. Una forma actual del despojo en la región mazateca, la realizan quienes buscan convertir en mercancías turísticas y científicas a las cuevas sagradas.

Los mazatecos son pueblos originarios, con un gran patrimonio cultural, en cuyos territorios aun se encuentran concentraciones de las mayores riquezas naturales del país: grandes acuíferos, extensos ecosistemas en buen grado de conservación y alta diversidad biológica. Como pueblos indígenas, poseen derechos colectivos a la libre determinación, para decidir libremente sobre sus instituciones, gobierno, territorios y recursos. Pero, actualmente estos derechos han sido transgredidos por un mega-proyecto extranjero que explora sus cuevas y territorios.

Hoy, la ciencia sobre las cuevas, llamada espeleología, adornada con promesas de progreso y beneficio, está siendo utilizada por proyectos foráneos, para despojar a las comunidades mazatecas de su territorio subterráneo. Las cuevas son de gran importancia para estos pueblos, son sagradas pues de ahí viene la vida.

 La espeleología es un conjunto de disciplinas científicas, técnicas y deportivas, que permiten llevar a cabo el estudio y la exploración de cualquier tipo de cavidad subterránea. Entre los objetivos de la espeleología, y sobre todo aquella que busca legitimarse como científica, está el examinar las plantas nativas y especies de animales que crecen y prosperan dentro de un sistema de cuevas.

El subsuelo de gran parte de la región mazateca, está compuesto por una formación de rocas que la ciencia llama karst o cárstica. Estas formaciones se caracterizan por la preponderancia de roca caliza y por paisajes con numerosas cuevas, grandes y profundos sótanos, y extensos pasadizos subterráneos. Gran parte de la región mazateca es así.

Durante más de cincuenta años, los espeleólogos han realizado investigaciones en esta región, abarcando territorios de las zonas alta, media y baja. Los municipios mazatecos cuyos territorios han sido explorados por expediciones extranjeras son: Huautla de Jiménez, San José Tenango, San Bartolomé Ayautla, San José Independencia, San Pedro Ixcatlán, Santa María Magdalena Chilchotla, Mazatlán Villa de Flores, Chiquihuitlán de Benito Juárez, San Miguel Huautepec, San Felipe Jalapa de Díaz, San Antonio Eloxochitlán de Flores Magón, y Santa Ana Ateixtlahuaca. Además del municipio mixteco de San Juan Coatzospam, enclavado en la región mazateca.

Año con año, por lo general entre marzo y mayo, llegan los grupos de exploradores, algunos de más de sesenta personas. En su gran mayoría, se trata de grupos de origen estadounidense o europeo, aunque algunas temporadas también llegan, paralelamente, equipos de espeleólogos mexicanos. Pasan la mayor parte de su tiempo en campamentos, dentro de las cuevas o cerca de sus entradas, que pueden ubicarse cerca de los poblados o en lugares apartados en los montes. Pueden estar más de un mes dentro de las cuevas.

Las exploraciones extranjeras de las cuevas mazatecas iniciaron en 1965, cuando un pequeño grupo de estadounidenses recorrió algunos lugares cercanos a Huautla, buscando grandes sótanos (hoyos verticales). En aquella ocasión extrajeron animales que llevaron a colecciones de Estados Unidos, actividad que siguieron realizando las décadas siguientes. Desde esa primera visita, exploración y prospección van de la mano. Las expediciones a las cavernas de la región continúan hasta hoy, bajo el auspicio de dos grandes organizaciones de Estados Unidos: la Sociedad Espeleológica Nacional y la Asociación para el Estudio de las Cuevas Mexicanas (NSS y AMCS, por sus siglas en inglés).

En cuanto a los espeleólogos mexicanos, los primeros en llegar a comunidades mazatecas, en específico a San Agustín de Zaragoza, Huautla de Jiménez, fue el Grupo Espeleológico Mexicano (GEM), que ocasionalmente se dedicó a explorar y estudiar la Sierra Norte de Puebla y el Estado de Oaxaca. Posteriormente, la Escuela de Guías Alpinistas de México (EGAM) en 1975 convocó a espeleólogos nacionales e intentó el descenso al Sótano de San Agustín. En 1980 colaboraron junto con otras asociaciones nacionales y extranjeras, en el rescate más profundo efectuado hasta entonces, en el Sótano de San Agustín. Durante los últimos años, han llegado equipos de rescatistas para realizar simulacros de salvamento, y también grupos de exploración como el de Montañismo UNAM. A diferencia de las expediciones extranjeras, las mexicanas tienen menos recursos económicos para explorar y son menores en número de integrantes, tiempo dentro de las cuevas y estudios científicos realizados.

Durante años, la presencia de los grupos de espeleólogos extranjeros pasó desapercibida por los mazatecos, pues se dio en un contexto donde gran número de foráneos visitaron la zona para acceder a ceremonias con los hongos sagrados ndi xijtho. Aun así, la presencia de ellos ha sido cuestionada a lo largo del tiempo en varias comunidades de diferentes municipios, según señalan testimonios de la población y también los reportes escritos en los boletines publicados en inglés por la AMCS. Según información de los pobladores, en un principio nunca dejaron en claro el propósito de sus visitas.

El conflicto actual: mega-proyecto y resistencia

 

Megaproyectos de exploración subterránea

En la actualidad, el grupo que lidera las expediciones regionales es el United States Deep Caving Team (USDCT), registrado como entidad legal en Estados Unidos, y dirigido por dos espeleólogos estadounidenses con años de exploraciones en la región: William “Bill” Stone y William “Bill” Steele. Durante los últimos años, el USDCT ha desarrollado dos grandes proyectos de investigación de los sistemas de cuevas en territorios mazatecos.

 

Sonora, Febrero de 2019 XIV Congreso Nacional Mexicano de Espeleología, Foto Santiago Navarro F

El primero es el Huautla Cave Diving Expedition, especializado en el buceo dentro de las cuevas, que explora las grutas y resurgencias de la zona baja: en Peña Colorada, San Miguel Huautepec, junto al Río Santo Domingo; también el interior del Río Uluapan, la región de Cerro Rabón y las cuevas sumergidas en la represa Miguel Alemán. Asimismo, el USDCT dirige la exploración de la profunda cueva Cheve, en la región cuicateca.

El segundo, es el Proyecto Espeleológico Sistema Huautla (PESH), que investiga las cavernas de la zona mazateca alta, principalmente en diferentes agencias y localidades del municipio de Huautla: San Andrés Hidalgo, San Agustín de Zaragoza, La Providencia, Río Santiago, Plan Carlota, Río Iglesia, Plan de Arena, Agua de Cueva, Agua de Tierra, Agua de Álamo, Peña del Sol, entre otras; además de zonas en los municipios de Santa María la Asunción (como su agencia Llano de Agua) y San Miguel Huautepec.

Este proyecto se asignó el objetivo de explorar, mapear y estudiar todo el sistema de cuevas ─que se piensa tiene cerca de cien kilómetros de extensión─, además de realizar investigaciones científicas de diversa índole en el subsuelo: topografía, localización con GPS, bioprospección, hidrogeología, arqueología, paleontología, antropología, desarrollo y prueba de tecnologias. Todo ello contando con decenas de exploradores en campo y durante diez años seguidos.

Asimismo, se planteó y ha realizado acciones de conservación, labores educativas y promoción turística de estos espacios. Cabe señalar, que el PESH es un proyecto oficial de la National Speleological Society (NSS), la organización de espeleología más grande del país vecino, que tiene como política el compartir la información de sus expediciones con agencias gubernamentales de Estados Unidos.

El PESH inició exploraciones en terreno el año 2014, fue planeado y ejecutado sin antes informar y pedir permiso a las comunidades sobre si querían o no este proyecto, quebrantando así los derechos de libre determinación de los pueblos originarios mazatecos.

LOS OTROS INTERESES

Actualmente, en las investigaciones científicas sobre las formaciones de karst alrededor del mundo, las fronteras entre ciencia pura y ciencia aplicada van desapareciendo. Es decir, que los estudios espeleológicos dentro de las cuevas se utilizan para desarrollar nuevas tecnologías, mercancías y políticas territoriales. En la ciencia del karst, se distinguen tres grandes áreas emergentes de interés: la geo-microbiología con aplicaciones industriales; el desarrollo tecnológico para la exploración del subsuelo de otros planetas; y el estudio de los karst como sumideros de carbono en tiempos de cambio climático.

Sonora, Febrero de 2019 XIV Congreso Nacional Mexicano de Espeleología, Foto Santiago Navarro F

Puede constatarse que los proyectos de investigación en las cuevas mazatecas, dirigidos por el USDCT, tienen relación a las dos primeras áreas. Como señala Steele en una entrevista, hay un participante destacado del PESH que tiene conexiones con la industria farmacéutica, y la prospección biológica en las cuevas de la región, abre la posibilidad para desarrollar medicamentos con los especímenes extraídos. Cabe señalar que dicha farmacéutica es una empresa privada de gran tamaño.

Las expediciones del USDCT sirven para el desarrollo de tecnologías de exploración en ambientes extremos, lo cual involucra a grandes empresas e inscripción de patentes, y en tal sentido, la exploración de las cuevas mazatecas es, desde hace décadas, parte de un gran modelo de negocio. Es de importancia mencionar, que Bill Stone es socio notable de dos empresas de la industria aeroespacial, que desarrollan tecnología para explorar y explotar los recursos de la Luna; además, él participa construyendo robots para la NASA y en el desarrollo de tecnología militar.

A lo anterior, el PESH suma un área de interés tradicional de la espeleología: los estudios que permiten la administración del agua de las cuevas. Las formaciones de roca cárstica se caracterizan por albergar gigantescos acuíferos, y más del veinte por ciento de la población mundial depende de estas aguas subterráneas. Los espeleólogos extranjeros, que actualmente mapean a detalle todos los flujos del agua regional, han señalado que el agua de las cuevas mazatecas es una “mina de oro”, que ellos podrían ayudar a extraer para abastecer a la región. Este discurso ha sido parte de su estrategia para lograr ingresar a las cuevas; un habitante de San José Tenango señala: “su anzuelo para obtener permiso, ha sido que en los cerros van a buscar agua para beneficiar al pueblo”.

Hasta el día de hoy, las cuevas de la región mazateca no son lugares turísticos, pero el turismo es otra área de interés emergente del PESH, a través del turismo de interés especial, en este caso de espeleología. Uno de los líderes de las expediciones, de nacionalidad inglesa, ha declarado que, debido a que el Sistema Huautla es mundialmente famoso, la oportunidad es promover visitas sólo por turismo. Otro de sus miembros, argumenta que la región mazateca podría ser similar a lo que es el monte Everest para el alpinismo, y así ser receptora de cierto perfil de visitantes. En panfletos que reparten en las redes sociales, el PESH señala que sus exploraciones pueden “traer beneficios económicos a las comunidades locales mediante contratación de guías hacia las cuevas, personas que ayuden a cargar cuerdas y equipo y por el consumo de bienes y servicios proporcionados en cada pueblo”.

Pero, no han informado a las comunidades mazatecas de manera oficial sobre sus investigaciones, intereses y conexiones en estas otras áreas, por el contrario, han reiterado públicamente que sus exploraciones en la región sólo son por amor al deporte y/o a la ciencia pura.

PESH se presenta también como un proyecto de conservación de las cuevas, para lo cual pide donaciones, pero no han sido trasparentes al omitir que, con anterioridad, el USDCT ha transportado explosivos dentro de las cavernas, los cuales tuvieron a su disposición cuando se les dificultó conectar diferentes espacios subterráneos, según testimonio de Bill Stone.

Así, estas expediciones han aumentado en tamaño y ambiciones, con proyectos que cada vez tienen mayor incursión sobre los territorios indígenas e injerencia en la vida pública de las comunidades mazatecas. Aun cuando PESH lleva cinco años de operaciones en terreno, en las comunidades no han presentado sus protocolos de investigación por escrito y con detalles. Tampoco los resultados detallados de las expediciones, labores dentro de las cuevas y estudios científicos realizados.

LA RESISTENCIA DE LOS PUEBLOS

Ante la escalada de estos proyectos, aumentaron los legítimos cuestionamientos de las comunidades sobre la exploración extranjera de sus territorios. Con la imposición del PESH, crecieron las dudas y el enojo en los pueblos, en especial entre pobladores y colectivos guardianes de sus territorios. Esto, aunado al incumplimiento de entrega de resultados de los últimos cincuenta años de expediciones, llevó a que la asamblea comunitaria de San Agustín Zaragoza, les prohibiera el paso a los sótanos y cuevas de su territorio. Con propietarios y vecinos de los terrenos donde se encuentran algunas de las entradas al sistema de cuevas, los exploradores apalabraron que informarían del proyecto de cada visita y compartirían todos los resultados de sus investigaciones, lo cual no sucedió.

Los pobladores intensificaron sus cuestionamientos del por qué de la presencia de los extranjeros en espacios que tienen un sentido sagrado, sobre todo en el tratamiento del cuerpo biológico y espiritual, pues como bien los expresa una mujer mazateca: “Las almas captadas son llevadas al mundo de los chikones, debajo de la tierra. Para entrar a las cuevas hay que pedir permiso porque ahí antes vivían los ancestros”. Pues siguiendo a Inchaustegui: “los antiguos están aquí y son operantes en su propio apartado en las ciudades en ruinas”.

Es que las cuevas son muy importantes en el ser colectivo de los mazatecos. Naxínandá, quiere decir “pueblo” en el idioma nativo, y literalmente significa “peñasco-agua”. El pueblo, la gente, el territorio, las aguas y cerros, están tejidos entre sí. Las entradas de las cuevas son puertas que conectan la superficie con el mundo de abajo, el interior del cerro sagrado, habitado por seres protectores de cada poblado: chikon nindo. En ciertos rituales, la “gente que sabe arreglar”, chjota chjinee b’enda, viaja a las cuevas para negociar acuerdos con estos seres, basados en la ética de reciprocidad y en el conocimiento biocultural colectivo. Además, los sótanos son portales al mundo de los muertos, quienes una vez al año visitan y comparten con sus parientes vivos.

De las entrañas de la madre tierra, nangui, nace la vida que nutre manantiales, bosques y pueblos. En sus grutas habitan la madre de la lluvia, las abuelas del maíz y del fuego. Entrar a una cueva es delicado, porque la pureza contenida en ellas no debe profanarse, y si esto sucede, las personas y pueblos corren peligros. Las cuevas, nguijao, son seres sagrados y políticos, son kjóa xkón tokó, muy respetadas en toda la región mazateca.

En el año 2015 una visita a la localidad de San Agustín de Zaragoza de un grupo de periodistas de la empresa Televisa, quienes fueron a realizar un reportaje sobre los espeleólogos, remarcó aún más que este pueblo se manifestara mediante asamblea comunitaria y asentara en un acta de acuerdos, con fecha del 6 de abril a las 11:35 a.m. del 2015, que la comunidad se oponía a la presencia de espeleólogos extranjeros. Así como a la imposición de algunas autoridades municipales para dar paso a los mismos, pues en dicha acta, la asamblea comunitaria dejó en claro que no han visto ningún beneficio tras cincuenta años de exploración, aunado a que no les han sido presentados los proyectos y resultados de cada expedición durante todo ese tiempo, violando así su derecho a la libre información y a la autodeterminación territorial y social.

Sin embargo, aun con dicha acta comunitaria, los espeleólogos liderados por Steele han seguido entrando a las profundidades del sistema cavernario de Huautla. Continúan imponiendo su visión colonial, ya que en una entrevista él señala que ellos van a educar a la población local, de que adentro de las cuevas no hay espirítus, sino que por el contrario es un maravilloso lugar para ser visto y explorado. Siguen ingresando por diferentes entradas y explorando las cavernas. Si bien, públicamente PESH ha declarado que su interés por el sótano de San Agustín terminó, las recurrentes indagaciones de intermediarios de PESH a los pobladores para ingresar nuevamente, desmienten este discurso. Este sótano es ambicionado por su potencial turístico y por su importancia logística para desplazarse por el sistema subterráneo.

Un hombre mazateco de San Agustín argumenta:

“Simplemente llegaban, se asentaban en domicilios particulares, donde rentaban. Eso era todo. No había kjóa xkón tokó, no había respeto a la autoridad, a nuestras formas de organizarnos como pueblos. Fue su forma de operar por mucho tiempo”.

Sobre los permisos: ¿dónde está la legitimidad y transparencia?

Sonora, Febrero de 2019 XIV Congreso Nacional Mexicano de Espeleología, Foto Santiago Navarro F

Además de la falta respeto, por no cumplir con lo prometido y guiarse según las costumbres de los pueblos, las exploraciones del USDCT han sido dirigidas mediante falta de transparencia y subterfugios. Así lo evidencian las declaraciones del presidente de dicha organización y director del PESH, Bill Steele. Él, se describe a sí mismo como embajador de los proyectos espeleológicos ante los mazatecos, y públicamente se muestra amable y respetuoso ante comunidades y autoridades locales. Pero, cuando se reúne solo con gente de su expedición, señala que su trabajo es “apaciguar” a los pueblos, y declara lo siguiente:

“Si no obtenemos los permisos de los indios mazatecos en la superficie, entonces simplemente iremos bajo sus pies y exploraremos las cuevas debajo de sus tierras sin que ellos sepan (a estas palabras le siguen risas de Steele)”.

Esas declaraciones, son parte de una entrevista publicada en Youtube el 28 de septiembre de 2015, seis meses después del acta de asamblea de la comunidad de San Agustín que les negó la entrada. Son palabras que dejan claro que Steele no respeta a los pueblos y se burla de ellos, los “besuqueos” de los “diplomáticos” que envía a las comunidades, son manipulación. Su declaración indica un comportamiento poco ético y falta de profesionalismo, y su gravedad radica en que vulnera distintas leyes y códigos de ética, en al menos cuatro niveles:

Primero, viola los derechos de libre determinación de los pueblos indígenas mazatecos sobre sus tierras y territorios, establecidos en tratados y declaraciones internacionales ratificados y adheridos por México. Segundo, lesiona la soberanía mexicana, establecida en la Constitución Política de México y en diversas leyes nacionales. Tercero, vulnera el Código de Ética para la exploración de cuevas y ciencia en países extranjeros, de la Unión Internacional de Espeleología (UIS), a la cual está afiliada la NSS y, por ende, el PESH. Cuarto, quebranta la Guía para la exploración responsable de las cuevas, de la misma NSS.

El año 2017, personal del PESH nos señaló que siempre recurren a la anuencia de la gente local, pero el acceso a la cueva es federal, lo cual es inexacto. Pero, si han decidido burlar los permisos locales, ¿realmente cuentan con permisos estatales o federales?

PRESENTACIÓN DE LAS RESPUESTAS A LAS SOLICITUDES DE INFORMACIÓN PÚBLICA (ALGUNAS)

En el discurso del PESH, según han referido algunos habitantes de la región, es que se han presentado con permisos del Ayuntamiento de Huautla y han argumentado poseer permisos del Estado de Oaxaca, sin embargo, estos no han sido mostrados. Según peticiones de información pública mediante el INAI, hechas al Gobierno del Estado de Oaxaca, mediante la Coordinación General de Comunicación Social y Vocería del Gobierno del Estado de la Secretaría General de Gobierno de Oaxaca, la Secretaría del Medio Ambiente, Energía y Desarrollo Sustentable de Oaxaca, el Instituto del Patrimonio Cultural del Estado de Oaxaca, y el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, no cuentan con información sobre el PESH y sus proyectos en tierras mazatecas.

Una forma en la que el PESH ha justificado una de sus diversas expediciones es el hallazgo de restos paleontológicos. En una solicitud de información pública (1115100007519) mediante el INAI al INAH, informan que el PESH dio aviso del hallazgo y solicitaron apoyo paleontológico. A brindar dicho apoyo llegaron Iván Alarcón-D. y Joaquin Arroyo Cabrales, el día 26 de abril del 2015, unos días después de que la comunidad de San Agustín se opusiera a la entrada de los espeleólogos. Según el informe de resultados se extrajeron elementos óseos de la Cueva del Venado, los cuales probablemente sean de un venado pleistocénico (Odocoileus halli); quedó registrado los sitios donde se hallan más elementos óseos en ambas cuevas, dentro de las oquedades del Sistema Huautla se pueden encontrar restos de fauna pleistocénica. Cabe señalar que de dichos hallazgos y extracciones las comunidades no obtuvieron información hasta tiempo después en conferencias de prensa por medio del Ayuntamiento de Huautla y por medios electrónicos (de los cuales los mazatecos tienen poco acceso).

Un hombre mazateco de Huautla comentó: “Estos condenados no nos han mostrado las imágenes…sobre todo esas de las cuevas de los venados, hasta ahora (se refiere a los documentos solicitados al INAI), pero eso no lo había visto ni en ninguna de las presentaciones que han dado en Huautla, ni en las escuelas, yo desconocía de esa cueva de venados, ha de ser una cueva pues a lo mejor muy especial, porque es el tótem de los mazatecos después del sometimiento que tuvimos de los aztecas”. Otro hombre de San Agustín, y autoridad actual dijo: “Nunca que sepamos hubo algún aviso de que se iba a extraer algo, es más en la agencia yo tengo un cargo, no hemos notado ningún acta o documento que diga que ellos retiraron, ni ellos tampoco dieron aviso a nuestras autoridades de los más de 50 años que vinieron”.

En un segundo informe, con la misma solicitud de información al INAI, Iván Alarcón-D. y Joaquin Arroyo Cabrales escriben que el 15 de abril de 2016, salieron rumbo a Plan Carlota, donde Bill Steele les “mostró unos huesos que habían recuperado de la cueva que denominaron cueva ‘Pared de Huesos’ […] Dichos elementos ya estaban lavados”. Preliminarmente “se determinaron como Megalonyx jeffersoni”. Este dato llama la atención, pues según la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, “toda clase de trabajos materiales para descubrir o explorar monumentos arqueológicos, únicamente serán realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia o por instituciones científicas o de reconocida solvencia moral, previa autorización” (Artículo 30). En las respuestas del INAH por medio del INAI no se adjuntó algún documento comprobatorio de autorización a Bill Steele para manipular estos restos óseos.

Es importante lo que comenta el informe sobre la manipulación de elementos lavados y fuera de la cueva por Bill Steele, pues en una nota de periódico se señala que el líder expedicionario insistió que “a pesar de que descubrieron unos huesos prehispánicos en las cuevas, esas no se pueden tocar, pues para eso hay científicos y paleontólogos a quienes sí les corresponde realizar dicho trabajo, con el visto bueno y permiso correspondiente del Instituto Nacional de Antropología e Historia”.

En la Cueva Pared de Huesos hallaron los huesos fragmentados de un oso perezoso, de donde tomaron evidencia fotográfica y extrajeron todos los fragmentos de huesos posibles. La expedición duró hasta el 20 de abril, pues el líder del PESH les mostró fotografías de demás restos de Cueva Basura, a la cual también accedieron y observaron restos de una mandíbula de otro oso perezoso de menor tamaño, de ahí extrajeron algunos restos para pruebas de laboratorio. En sus conclusiones aluden a que prevén hacer dos visitas más a San Agustín de Zaragoza para incursionar en la cueva “Basura” y evaluar los tiempos necesarios para la extracción de los elementos postcraneales de los dos ejemplares de perezoso que ahí se encuentran.

Teniendo esto en cuenta, el INAH y los investigadores que acudieron a apoyar en el rescate de los restos paleontologicos, pasaron por alto el hecho de que el PESH no es bienvenido en la comunidad de San Agustín, pues unos días después del hallazgo dieron una pequeña rueda de prensa en el palacio municipal de Huautla de Jiménez, comentando el “asombroso hallazgo”. El PESH busca legitimar sus expediciones por medio de esos hallazgos, pues el pasado 25 de enero se presentó ante el Consejo de Paleontología en la Primera sesión ordinaria el PROYECTO PALEONTOLÓGICO/ESPELEOLÓGICO EN EL SISTEMA HUAUTLA, OAXACA”. Fue presentado por Iván Alarcón Durán y Joaquín Arroyo Cabrales, respectivamente investigador del laboratorio de Arqueozoología de la Subdirección de Laboratorios e investigador de Apoyo Académico de la Dirección de Estudios Arqueológicos, además de José Alberto Cruz Silva, de la BUAP.

El pasado 25 de febrero del presente año, el proyecto fue aprobado por el Consejo de Paleontología del INAH. En dicho proyecto argumentan que los objetivos son ahondar en los estudios paleontológicos del sistema de cuevas de Huautla, en específico en Cueva Basura. La justificación del proyecto es que al interior del sistema cavernario hay restos óseos de fauna del Pleistoceno, organismos troglobitas así como venados, osos perezosos, puerco espines, caballos, roedores, aves y anfibios, que habitaron y murieron dentro de las cuevas. En dicho proyecto estarán los especialistas del INAH y también participará el USDCT. El INAH, a través de dicha solicitud de información pública, argumenta que no están obligados a consultar a las comunidades porque sus objetivos son académicos y no se insertan en el Plan Nacional de Desarrollo, ni en los planes estatales o municipales de desarrollo; pero al tratarse de un contexto donde hay descontento por el mal uso y manejo de tierras indígenas, aun siendo ellos parte de la Federación, están obligados a respetar la libre determinación de los pueblos, pues este derecho está respaldado ante tratados internacionales (Convenio 169 y Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU).

No obstante, en una nota de periódico donde se dio cuenta de una reunión entre agentes municipales de San Agustín de Zaragoza y Plan Carlota, así como el grupo del PESH, donde medió el presidente municipal de Huautla de Jiménez, Oscar Peralta, tanto la traductora de dicho proyecto como uno de los paleontólogos aseguraron que: “No sacaran huesos de la cueva, pues aunque se descubrieran vestigios los espeleólogos y paleontólogos tendrían que comunicárselo al Instituto Nacional de Antropología e Historia y eso de extraer los huesos de la matriz tendría que autorizarlo la comunidad”. De igual forma, en el suplemento cultural de la revista del INAH El Tlacuache, del 19 de noviembre del 2017, donde se da a conocer el proyecto y su vinculación con el INAH y la UNAM, argumentan que: “Los espeleólogos, tanto nacionales como extranjeros, antes de comenzar con su trabajo, platican con las autoridades y con las comunidades para pedir los permisos necesarios que faciliten llevar a cabo sus actividades”.

Llama la atención la lógica en la que se enclavan este tipo de proyectos, pues no toman en cuenta la visión que tienen los pueblos de sus territorios, claro ejemplo de esto, es que en el suplemento El Tlacuache del INAH, argumentan que: “En ocasiones, cuando se menciona en los poblados que hay investigadores explorado una cueva, generalmente se piensa en que quieren sacar algún tesoro o que adentro esta algún demonio o algo por el estilo; este tipo de mitos y leyendas poco a poco han sido desmentidas por las personas que entran y salen de las cuevas, ya que dentro de las mismas, el verdadero tesoro es el conocimiento del que nos proveen, como es en las formaciones rocosas, los tipos de suelos, y sobre todo la gran diversidad biológica actual que comprende plantas, hongos y animales que pueden tener desde tamaños microscópicos”.

Ante dicha aseveración cabría preguntarse ¿desde qué lugar se está planteando los estudios científicos? ¿no estamos a caso ante una imposición de percibir y vivir el mundo? Un joven mazateco de San Agustín argumenta: “Pues no sé, nos miran como seres primitivos que aun veneramos las cuevas, los hongos, los árboles, el agua, y para nosotros eso es grave, porque cómo le vamos a abrir las puertas a aguien que se está burlando de lo que creemos”.

Y el derecho a la libre autodeterminación ¿dónde quedó?

Las comunidades y territorios indígenas mazatecos, durante más de un siglo han sido objeto de estudio para antropólogos, biólogos, lingüistas y demás especialistas en ciencias naturales y sociales. Muchas de esas investigaciones fueron parte de la política indigenista, cuyo fin era facilitar el control de los pueblos y territorios mediante planes de desarrollo. Asimismo, buscaban que los pueblos y la naturaleza de toda una región fueran integrados por la economía capitalista, como mano de obra barata y como naturaleza gratis, disponibles para ser explotadas.

Un ejemplo de esto, fue el trabajo de antropólogos, científicos e ingenieros durante la construcción de la represa Miguel Alemán, a mediados del siglo veinte, que inundó una quinta parte del territorio mazateco, y desplazó entre veinte y ochenta mil personas. Entonces, el discurso fue que la investigación científica y el desarrollo del territorio traería progreso a la población, pero ocurrió lo contrario: la ciencia estuvo al servicio del despojo sufrido por muchas comunidades de la zona baja.

Otro ejemplo, fueron los estudios científicos y las publicaciones mediáticas sobre los ndi xijtho, “pequeños que brotan”, los hongos sagrados de los mazatecos. Esos estudios derivaron en que el ritual chamánico fuera apropiado por turistas nacionales y extranjeros, que hongos y chamanes sean una mercancía más en Huautla, y que algunas asociaciones, como la transnacional Compass Pathways, estén en búsqueda de patentar la psylocibina sintética, para lucrar con el tratamiento de la depresión en países occidentales. La degradación sufrida por los hongos sagrados y su ritual, es muy parecida a la historia en que exploradores foráneos se han apropiado y transformado el ser de las cavernas y sótanos de la región mazateca.

Encaminada en esa continuidad histórica, como hemos visto en el presente texto, la práctica espeleológica extranjera no dimensiona su impacto en territorios mazatecos y no respeta los derechos de los pueblos indígenas. En la historia de las expediciones espeleológicas en esta región, la hegemonía espeleológica regional siempre ha estado en grupos extranjeros, y por ello cabe preguntarse ¿dónde queda la soberanía espeleológica mexicana ante el unilateralismo foráneo?. Si bien, el PESH paulatinamente ha adquirido un carácter transnacional, sin duda la toma de decisiones está plenamente en manos del núcleo estadounidense del USDCT. Al parecer, el mundo espeleológico mexicano cuenta con ciertos criterios éticos, que para algunos pasan a segundo término cuando los fines de su práctica no son del todo claros o se argumentan bajo una lógica de progreso y de conocimiento científico, y se incorporan de manera subordinada a proyectos extranjeros, dejando a un lado el derecho de libre determinación de los pueblos indígenas.

Es necesario enfatizar que todo proyecto espeleológico, en especial los de gran escala, tienen una dimensión geopolítica nacional e internacional. La intromisión del PESH y la resistencia de las comunidades, evidencia las relaciones que los pueblos tienen con el paisaje nacional, frente al poder del Estado y de las corporaciones internacionales, para regular el control y gobierno del espacio-cavernas y el patrimonio subterráneo de los pueblos mazatecos. Asimismo, las exploraciones y prospecciones, la topografía y el mapeo de los territorios, han jugado un rol importante en la constitución del dominio colonial, que revela cómo un centro de poder actúa y exhibe su hegemonía, dominio y autoridad sobre la naturaleza y las poblaciones.

Considerando lo anterior, y aún si llegasen a contar con permisos federales, al tratarse de territorio indígena y de mega proyectos espeleológicos, los pueblos que han mostrado su descontento están en pleno derecho a oponerse a dicho proyecto, por el principio de libre determinación y autonomía. Este es un derecho que forma parte de un tratado internacional y, según la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los tratados internacionales (como el Convenio 169) se ubican jerárquicamente debajo de la Constitución Federal y encima de las leyes generales, federales y locales. Si bien una de las vías es manifestar y ejercer su descontento y no consentimiento mediante sus autoridades tradicionales, en este caso las asambleas comunitarias, otra más es la de la Consulta previa, libre e informada.

Tras las inquietudes de los pobladores de San Agustín y de su acta de asamblea, se comenzó a realizar una campaña mediática para justificar la presencia del proyecto en la sierra, a través de la entrega de fotografías al municipio, y de algunos documentos, y del hallazgo de restos paleontológicos. De igual forma, se ha recurrido a un escenario de simulación, pues si bien en líneas anteriores, el líder del proyecto argumentaba que habían enseñado a los mazatecos que dentro de las cuevas no hay espíritus, ahora gustan de tomar fotografías de pedimentos en las entradas de algunas cuevas con ayuda de algún chjota chjine (gente de conocimiento), para ser exhibidas en sus redes sociales; para así justificar que respetan la costumbre. Pero, los simulacros y espectáculos ceremoniales del PESH para legitimar su ingreso a las cuevas sagradas, constituyen abusos a la costumbre espiritual mazateca, que el Convenio 169 exhorta a evitar: “Deberá impedirse que personas extrañas a esos pueblos puedan aprovecharse de las costumbres de esos pueblos o de su desconocimiento de las leyes por parte de sus miembros para arrogarse la propiedad, la posesión o el uso de las tierras pertenecientes a ellos” (Artículo 17.3).

La dimensión de lo sagrado es constituyente de los naxínandá, es omnipresente en los lugares sagrados ─cerros, cuevas, manantiales, santuarios, iglesias─, en sus mitos de origen y topónimos, en las vivencias cotidianas y la irrupción de hierofanías y apariciones, en las prácticas y redes ceremoniales y rituales, en los seres divinos que habitan en los territorios y sus deidades tutelares. Los proyectos en búsqueda de “progreso” han buscado colonizar las entrañas de lo que muchos mazatecos conciben como la madre tierra, nangui. Porque “con la modificación del espacio geográfico mazateco, se altera la visión sagrada del mismo. Pues a la entrada del Estado con máquinas e ingenieros a modificar la llanura, cambiar el curso de los ríos, derribar cerros o causar inundaciones, el poder de los hombres se equipará al de los señores protectores, los Chikones“. A diferencia del autodenominado embajador de los espeleólogos, Bill Steele y sus estrategias carentes de claridad, los embajadores de las comunidades mazatecas ante lo sagrado, los chjota chjinee b’énda, no pueden ensuciar su mesa ritual y salirse del camino del respeto ante los otros, deben seguir un recto camino, con honestidad.

Otra de las líneas que está latente, es la del turismo espeleológico de aventura, cuyo propósito es ofertar visitas guiadas a personas interesadas en tener contacto directo con la naturaleza. Dicha oferta turística está presente en países europeos y en Estados Unidos donde la explotación del subsuelo está bajo lógicas de posesión y uso privadas. En el caso huautleco se ha mencionado tanto por parte de autoridades como de algunos grupos de mazatecos que este sería un nicho para atraer turismo de interés especial, además del turismo y viajeros que acuden con neochamanes de la zona. En todo caso, se buscaría ofertar una imagen de pueblo mágico ya no sólo por sus hongos alucinógenos sino también por el mundo subterráneo. Dándose así un proceso que tiene similitudes al ocurrido en la región de los pueblos mayas, donde espeleólogos extranjeros participaron en la mercantilización turística de cuevas y cenotes, donde las grandes hoteleras desplazaron a los habitantes originarios de esas tierras.

Como vimos en líneas anteriores, respecto a la portación de explosivos, el discurso conservacionista de PESH y las prácticas históricas del USDCT resultan confusas entre sí: ¿cuál es el cuidado a las personas, si introdujeron explosivos a los territorios sin antes informar y obtener consentimiento de la población local? ¿a qué conservación se refieren, si en busca de un record, están dispuestos a explotar las cuevas sagradas y nichos ecológicos de gran fragilidad? Además, en caso de haber sido utilizados ¿qué explosivos eran? ¿cuántas veces y dónde se utilizaron? ¿en qué temporadas y años los introdujeron a la región? ¿estuvo su manipulación conforme a lo estipulado por la Ley y el Reglamento Federal de Armas de Fuego y Explosivos, que rige desde 1972? ¿aun los introducen a las cuevas?

Las acciones y discursos del PESH relacionados a la promoción turística, los proyectos de extracción de agua y la conservación de las cuevas, están influyendo en las políticas de desarrollo local, municipal y regional. Los proyectos del USDCT llegan a persuadir actividades que inciden en los planes de desarrollo municipal, lo cual vulnera lo señalado por el Artículo 7° del Convenio 169 sobre el derecho de los pueblos a “decidir sus propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo, en la medida en que éste afecte a sus vidas, creencias, instituciones y bienestar espiritual y a las tierras que ocupan o utilizan de alguna manera”.

Teniendo esto en cuenta, el pasado 26 de enero de 2019 se ratificó el acta de acuerdos comunitaria del 2015, ante la asamblea comunitaria de San Agustín de Zaragoza, por la posible llegada de los espeleólogos en el presente año, en el marco del Segundo Festival de las Cuevas, que está programado para celebrarse del 24 al 27 de octubre del 2019. El cual es organizado por la Sociedad Nacional de Exploradores, la Revista Expedición, el PESH, así como por parte de ayuntamiento de Huautla de Jiménez; la Unión Mexicana de Agrupaciones Espeleológicas (UMAE), ha respaldado el evento. Se trata de un festival de gran envergadura, pues se esperan más de 100 espeleólogos de varias partes del mundo, donde se darán ponencias y se harán expediciones al Sistema Huautla.

Este festival tiene como fin legitimar al PESH y convertir la práctica espeleológica en una experiencia que pueda mercantilizarse, sobre pasando así el discurso científico que han proclamado en los últimos años. No sólo hay un apropiación del espacio físico por parte de estos expedicionarios, sino también una apropiación cultural y simbólica, pues en la actualidad, el PESH ha recurrido a la exhibición mediática de rituales, imponiendo así nuevos códigos culturales. Para esto han desarrollado toda una ingeniería social (community outreach) a cargo de antropólogas, traductoras, exploradores diplomáticos de avanzada y promotores locales, quienes intervienen en terreno con la intención de ir convenciendo a la población acerca de la conveniencia de los proyectos extranjeros de exploración subterránea.

Estos señalamientos tienen la plena intención de iniciar un diálogo y reflexión en torno a las formas en las que científicos de ciencias naturales y sociales, nos acercamos a los territorios indígenas, y sobre todo a cómo es que son percibidas por los naturales de estas tierras. En el caso específico de la espeleología la cual se debate entre ser un deporte o una práctica científica, cabría cuestionarse sobre ¿qué derecho se tiene de entrar a tierras ajenas, que tienen usos y no-usos colectivos? ¿la búsqueda de conocimiento justifica sobre pasar los derechos de los mazatecos? ¿Por qué en el afán de dar a conocer territorios, se termina impulsado la comercialización de los mismos, sin consentimiento pleno y sin ser tomados en cuenta de manera realmente activa más allá de la hospitalidad mercantilizada? ¿Por qué imponer una visión del territorio y tomar en cuenta la de ellos sólo con fines exotizantes y de etno-mercado? ¿A qué entidades van dirigidos los proyectos de prospección?

Esta preguntas son claves porque estos proyectos no son empáticos con las visiones y las relaciones que tienen los mazatecos hacia sus cuevas, pues estas son importantes para el ser colectivo. Aunado a que durante cincuenta años han faltado el respeto y no han sido transparentes respecto a su quehacer en la sierra mazateca, vulnerando así los derechos de los pueblos mazatecos.

Ha habido malestar y resistencia en muchas comunidades de toda la región mazateca, pero han sido a nivel local o municipal, mientras estos mega proyectos se mueven de manera regional y con conexiones globales. Sin embargo, se van sumando personas y comunidades vecinas a la resistencia.

Pensamos que, al realizar esta investigación, estamos regresando a las comunidades un poquito de toda la hospitalidad que nos brindaron durante muchos años y el saber que nos compartieron. Este aporte es lo que hemos podido averiguar sobre lo que estos mega-proyectos hacen para apropiarse de los espacios sagrados y violar los derechos de los pueblos mazatecos.

Con esto dejamos bien en claro nuestra postura como investigadores sociales, la cual es la de acompañar a los pueblos en sus procesos, pues sólo ellos deberán decidir qué hacer o no con su territorio. Para todos la gente de naxinanda nuestro más profundo respeto.

 

 

Sonora, Febrero de 2019 XIV Congreso Nacional Mexicano de Espeleología, Foto Santiago Navarro F

Por Saraí Piña Alcántara y Federico Valdés Bize/Una versión de esta investigación fue publicada en Mapoc136610434

avispa

There are 2 comments on this post
  1. Camila
    noviembre 03, 2019, 1:36 pm

    La unica manera de recuperar latinoamerica es dandole la importancka y respeto que se merecen nuestros pueblo originarios a nivel continente, unificandonos a todos para defender nuestros recursos y cultura originaria.

  2. Camila
    noviembre 03, 2019, 1:46 pm

    La unica manera de recuperar latinoamerica es la unificación de todos los pueblos originarios desde mexico hasta Chile, para recuperar nuestros recursos, nuestra historia, que por siglos han intentado matar, olvidar, que creen que por vivir humildemente la gente no lee ni escribe, pero como se equivocan, por algo ya tenemos un tratado sobre los pueblos originarios, ahora solo debemos hacerlo valer, no pidiendo permiso a empresas o extrageros yankis o europeos, tenemos y debemos hacernos respetar por que el planeta esta a gritos pidiendo porfavor que la salvemos de estos hombres degenerados por el demonio dinero, donde ya su mente, cuerto y tiempo tienen un precio. Pero que no sirve de nada, no sirven a la sabia y equilibrada vida en nuestro continente, en el planeta.

Leave a reply

Reportaje y periodismo de investigación