martes, septiembre 29, 2020
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La partería legal y la partería como acto subversivo

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Por Santiago Navarro F

Ella se formó en filosofía, en una de las mejores universidades de Latinoamérica, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), tiene grado de maestría, pero casi no habla de ello. Es casi como un recuerdo. A ella no le bastó su formación, la ciudad, la modernidad, ni un empleo formal, y decidió migrar en búsqueda de algo diferente, de algo que tenga que ver con la vida. Ella es Sofía Estelí Montoya Pitalua y decidió ir a Oaxaca, al sur de México, para aprender a ser partera.

Sofía tuvo sus primeros acercamientos a la partería en una escuela que ha retomado estos conocimientos, pero sus mejores maestras las encontró en la cotidianidad, en las comunidades indígenas y en el acercamiento vivo de las experiencias compartidas por las parteras tradicionales. Entendió que este oficio ha sido custodiado por mujeres de gran temple, que no solo se han enfrentado al reto de dar un buen acompañamiento a las madres y al nacimiento de sus hijos, sino que se han enfrentado a los obstáculos burocráticos del propio Estado. “Ejercer la partería hoy en día puede ser un acto subversivo o ilegal, a menos que tengas un permiso de una institución del Estado que te permita hacerlo. Una certificación le llaman ellos”, comparte Sofía.

Al igual que otras mujeres que han decidido aprender este oficio, Sofía comenzó a ejercer la partería sin certificado alguno que la avalara, salvo las propias parteras de largos años de experiencia. “Desgraciadamente nosotras como curanderas y parteras hemos sido catalogadas dentro de muchos tabús, porque desgraciadamente las instituciones medicas no han querido reconocer nuestra labor. Yo llevo más de 60 años atendiendo partos y también compartiendo mis conocimientos. Nosotras seguimos aplicando nuestros conocimientos con o sin certificado, porque estamos ayudando a la humanidad y a la vida. Lo seguiremos haciendo aunque el sistema político institucional y político económico nos bloqueé”, expresó para Avispa Mídia la curandera y partera zapoteca Enriqueta Contreras Contreras.

El riesgo de no contar con un certificado para poder acompañar un parto puede ser la prisión, es por ello que muchas parteras se han visto en la necesidad de buscar una certificación. Este es el caso de 4 mujeres que forman parte del colectivo Parteras Diosas de la Oxitocina, un grupo de mujeres que trabaja desde el enfoque de la partería tradicional y que se encuentra en capacitación permanente por los servicios de salud de Oaxaca. Este 9 de octubre, las parteras han recibido por parte de la Universidad en Ciencias en Especialistas de las Medicinas Alternativas (UNCEMA), un certificado que avala su oficio.

Sofía es una de las parteras que ahora cuenta con su certificado, aunque para ella “ejercer la partería actualmente es un acto de resistencia, es un acto de dignidad. Porque significa reconectar con la vida desde el principio, porque es un proceso de desdoblamiento donde la mujer tiene que abrirse completamente con ayuda de su pareja y lo que esta naciendo, que es una vida nueva. Es un momento donde la mujer expresa su parte mas sensible, mas emocional, pero también el más animal. Como parteras acompañamos este proceso para que se pueda dar a luz como un acto de fortalecimiento de la vida de la mujer y su bebé. Pero esto no pasa en una institución. En una institución la vida es un producto y las mujeres solo van aliviarse a un hospital como si estuvieran enfermas. Esto no nos lo da un certificado. Las mujeres tienen que aprender que no están enfermas, que es un acto natural y humano. Entonces nosotras ejercemos la partería de otra forma y al final el certificado no determina el conocimiento”, dice Sofía para Avispa Mídia.

Las abuelas

Yolanda Bautista Hernández , indígena zapoteca y partera tradicional, asume que las parteras tradicionales y sobre todo las parteras indígenas siempre han existido, “desde hace 5 mil años antes de cristo. No había médicos ni parteros institucionales ni mucho menos cirujanos institucionales. La vida nos ha enseñado que este legado tiene que prevalecer, porque las mujeres, mayoritariamente indígenas en Oaxaca, han confiado en su compañera mujer. Las abuelas, como yo, tenemos que cuidar y compartir este legado, porque también nuestras abuelas lo compartieron sin egoísmo y jamás se negaron a compartir el conocimiento, al contrario enseñaban a las hermanas para que fueran autosuficientes y, claro, muchas de las veces sin ningún costo, esto es lo de menos”, comparte la partera Bautista.

La indígena zapoteca contrasta con el concepto que han comenzado a utilizar en las instituciones de salud, con el llamado parto humanizado, “las instituciones le llaman humanizado. Pero eso se viene haciendo desde generaciones atrás. La partera lo que busca es dar un seguimiento desde antes del embarazo, porque son dos vidas. Debemos de preocuparnos desde un antes y no solamente de un después. Desde antes debemos de prevenir, donde las instituciones no se meten. En Oaxaca hay muchas mujeres que han sufrido violencia”, dice Bautista.

“Nosotras siempre hemos practicado un parto humanizado. ¿sino que es lo que estamos haciendo? La mujer necesita comprensión, necesita amor y es lo que ofrecemos”, dice Hermila Diego Gonzales, quien también ha compartido sus conocimientos con quienes han recurrido a ella. Pero los más importante no es el certificado dice ella, “nosotras no tuvimos estudios como nuestras hermanas que hoy recibieron su certificado. Yo hasta ahorita, con mis 86 años que voy a cumplir, nunca se me ha muerto ni un bebé. Nuestra mejor escuela ha sido el camino recorrido, nuestras madres, nuestras abuelas y bisabuelas”, señala la partera Gonzales, representante estatal de la Asociación Mexicana de Partería.

Partera autónoma

 La partera Enriqueta Contreras proviene de una familia de curanderos quienes fueron sus maestros, como su abuela que vivió 115 años, así como sus tatarabuelos, esa ha sido su mejor escuela. “El agua, el fuego, los colores, las plantas, los aromas, todo es curación de acuerdo en como se maneje. La institución medica nunca ha querido reconocer estos conocimientos, pero han venido estudiantes de diversas partes de México y del mundo a querer aprender, eso significa que es un conocimiento que no cubre ninguna ciencia, porque quizás les falta conciencia. Y lo que busca el Estado es que este conocimiento desaparezca, incluso en sus programas asistenciales les prohíben a las mujeres que no se alivien con las mujeres parteras. La lucha principal es contra la burocracia y las instituciones del gobierno, nuestra lucha es por mantener nuestra autonomía en la salud”, dice Contreras.

Una de las parteras más jóvenes que se identifico como Yuritzi Rodríguez, intentó formarse en una de las escuelas de partería en Oaxaca pero no encontró experiencias prácticas. Ella decidió buscar esas experiencias con parteras que lo han ejercido por generaciones y esto no le permitió obtener un certificado, ejerce esta labor como “partera autónoma” dice ella. El papel es una cuestión burocrática, “antes no existía. Mis maestras me han dicho que una embarazada no te va a venir a preguntar si tienes un certificado para parir en su casa. Así como un bebe cuando nace no pide un papel para nacer. Lo que están haciendo es relegar este conocimiento. Mientras que los datos duros contrastan con su burocracia, hablamos de medio millón de mujeres muertas en el mundo por parto hospitalario, mientras que con el parto en casa estas cifras se reduce a un 10%. Esto habla de que en los espacios más alejados, donde no existen hospitales no hay muertes maternas”, dice para Avispa Mídia Yuritzí.

La partera autónoma asegura que las cifras de muertes maternas son manejadas como si estas se dieran porque las mujeres no tuvieron el tiempo suficiente para llegar a un hospital, pero no es así. “Es en el hospital donde mueren las mujeres. Yo le llamo a esto un terrorismo patriarcal, porque primero eres atendida por hombres. Vas al hospital y sales llorando, el trato es inhumano, la violencia obstétrica es muy violenta. Cuando se comienza a medicar el parto le quitan un poder a la mujer”, agrega Yuritzí.

“El caso de Oaxaca el 80% de mujeres muertas en el parto han sido en los hospitales y el 20% en lugares alejados. Uno de los objetivos es la mercantilización, quieren que la partería se vuelva un servicio VIP, una mercantilización del parto. Donde no todo mundo tendrá acceso, así el conocimiento de nuestras ancestras se comienza a convertir un negocio de la New Age, donde comienzan a surgir las parteras de elite, principalmente extranjeras”, dice Yuritzí.

Según Yuritzí, ejercer la partería fue aun más perseguida a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio con México, Estados Unidos y Canadá, “ y a través de los programas del gobierno las mujeres indígenas embarazadas han sido obligadas para que vayan al servicio de salud publica a parir, y han sido esterilizadas. Esto es un genocidio. Debemos de comenzar a cambiar las formas en que nacemos para cambiar a la sociedad. Porque la forma de nacer ha sido violento y violenta es al cotidianidad y la sociedad. A diferencia de una madre que recibe amor, que se le da compresión. Por eso necesitamos más parteras en el mundo”, comparte Yuritzí.

La abuela Bautista anima a las mujeres que quieren ser parteras a que no se desanimen a pesar de las barreras y los obstáculos. “Es necesario guardar, compartir y defender estos conocimientos, no para mercantilizar, sino para construir una sociedad diferente. Es en nuestros pueblos donde aun existe este conocimiento, y aunque no es fácil, hay que seguir caminando, aprendiendo y compartiendo, no hay que dejarse vencer”.

1 COMENTARIO

  1. Te aplaudo tu artículo, la forma en que le redactas, las mujeres que entrevistarte y las historias que te atreviste a contar; porque efectivamente ser partera hoy en día es un acto de resistencia.

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