martes, octubre 20, 2020
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Oaxaca: a un año de la despenalización del aborto aun no hay acceso real

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Hace poco más de un año, el 25 de septiembre del 2019, se celebró en el Estado de Oaxaca una votación que dio fin a la criminalización de las mujeres por decidir sobre terminar con embarazos no deseados. 

Con la modificación al artículo 12 de la Constitución local, así como a los artículos 312, 313, 314, 315 y 316 del Código Penal estatal, la nueva ley despenalizó la interrupción del embarazo o aborto hasta las 12 semanas de gestación, siendo Oaxaca el segundo estado del país en otorgar a las mujeres el derecho a decidir sobre sus cuerpos.

Uno de los grandes cambios que ha permitido la ley es evitar que mujeres sean encarceladas por interrumpir su embarazo. Hasta antes de la modificación, en Oaxaca 20 mujeres habían estado presas por abortar y, había 49 carpetas de investigación relacionadas con abortos. Un año después, una de ellas sigue presa.

Si bien la nueva ley ya evita que mujeres sean encarceladas por interrumpir un embarazo durante los primeros 3 meses (cabe recordar que, en caso de que un embarazo se interrumpa después del plazo permitido, la nueva ley contempla sanciones de tres a seis meses de prisión, y hasta 10 años de cárcel a quien obligue a una mujer a abortar), todavía no existen garantías para que el acceso al aborto sea real, gratuito y respetuoso para todas las mujeres.

“Con la despenalización, la apertura que hay en materia legal para que las mujeres ya no seamos criminalizadas a la hora de tomar la decisión de interrumpir un embarazo hasta la semana 12 de gestación es el gran cambio. Ahora, el reto es hacerlo realidad, que todas las mujeres podamos tener un acceso real a ese derecho”, expresa para Avispa Midia la integrante de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos (Ddeser) Oaxaca, de la Asamblea de Mujeres Indígenas de Oaxaca y de la Red de Mujeres Mixes, Mayra Morales Aldaz.

Hasta el momento, de acuerdo con los Servicios de Salud de Oaxaca, sólo ocho abortos han sido practicados de manera oficial, y todos en una sola institución, el Hospital Civil “Aurelio Valdivieso”.

“Además, nos hemos encontrado con casos donde mujeres han ido a solicitar información y se les niega, o se les brinda de forma errónea, equivocada, o se les emiten juicios de valor, se les juzga”, menciona Morales Aldaz.

Sin embargo, es importante recordar que las instituciones de salud no son las únicas en practicar y acompañar interrupciones de embarazos: existe una diversidad de redes de acompañantes autónomas.

Zoila Ríos Coca es médica y partera en la casa de partos “Diosas de la Oxitocina”, ubicada en la ciudad de Oaxaca. Como parte de su trabajo, ella y sus compañeras también acompañan interrupciones de embarazos. De hecho, es algo que ella ha estado haciendo desde hace más de 20 años, mucho antes de la despenalización. Para ella, la ley ha tenido impactos positivos a lo largo de los últimos 12 meses.

“Ya se puede hablar del tema de manera más libre. Cuando ofrecemos nuestros servicios, ya podemos hacer público que acompañamos interrupciones de embarazo. Ya hay organizaciones civiles que conocen nuestro trabajo y nos mandan mujeres”, señaló en entrevista con Avispa Midia. 

También, comenta que la despenalización facilita la colaboración con otras organizaciones, por ejemplo, organizaciones que acompañan interrupciones de embarazos en la ciudad de México, y comparten sus experiencias para mejorar el trabajo. “Y también otra cosa importante es que, si tenemos a mujeres que no tienen el recurso para pagar el tratamiento, ya nos lo dan de manera gratuita. Pero todavía falta mucho por hacer”, indica. 

Ciudad de Oaxaca Movilización 2019. Foto por Santiago Navarro F

Derecho a la información

De acuerdo con muchas mujeres que llevan tiempo haciendo trabajo de sensibilización y acompañamiento a procesos de aborto, uno de los principales desafíos hoy en día es el de la información. Todas las mujeres deben de enterarse del cambio legislativo, pero también tener acceso a “información clara, precisa, real, certera, basada en evidencia científica, laica” acerca del proceso de abortar. “Desde un marco de derechos, tenemos que acceder a la información”, expresa Mayra Morales Aldaz. 

“Hay que dar información real. Se siguen difundiendo ideas como “es riesgoso, te vas a morir o ya no te vas a volver a embarazar”. Incluso a las mujeres que acompaño les digo, si tienes una duda no te metas al internet porque ahí hablan de situaciones que ni siquiera son reales, o muy poco comunes. Yo llevo mucho tiempo acompañando esos procesos, y nunca he visto ninguna complicación. Es parte de lo que tenemos que hacer, comunicarles a las mujeres que son procesos seguros”, insiste por su lado la doctora y partera Coca.

Sin embargo, recalcan que para muchas el hecho de hablar sobre el aborto puede ser delicado.

“Todavía nos encontramos a muchas mujeres a las que les cuesta hablar del tema, pero principalmente por el estigma que existe en torno al mismo. No es que les haya costado tomar la decisión, sino que hablarlo es lo que las detiene por miedo a ser juzgadas muchas veces. Eso es parte de los retos que tenemos a nivel social”, aclara Morales Aldaz. 

Rosselia Gutierrez es una mujer Ikoots originaria de San Mateo del Mar, en el Istmo de Tehuantepec. Desde hace 17 años trabaja con mujeres y jóvenes del Istmo en temas de derechos sexuales, reproductivos y aborto, como integrante de la Ddeser Oaxaca. “Aquí en la comunidad es difícil hablar del aborto: sí, se realiza, pero no se habla. Pero es importante decir que en las comunidades indígenas al igual que en las urbanas existe el aborto. Entonces buscamos estrategias, pensando en cómo llegarles a las mujeres para que nos tengan confianza. Para empezar a hablar del tema tuvimos que iniciar hablando de salud materna, embarazos adolescentes, infecciones de transmisión sexual, y a partir de ahí empezamos a tocar el tema”, contó en un conservatorio transmitido el 26 de septiembre por la colectiva oaxaqueña Mujeres de la Sal.

“Hay de desestigmatizar el tema del aborto. El aborto es algo que ha ocurrido en todas las sociedades, en la historia de la humanidad, pero tiene un peso ahí, un peso religioso, un peso que viene de fuera. Es una cuestión donde las abuelas, nuestras ancestras conocían métodos para interrumpir los embarazos, para cuidar los cuerpos de las mujeres, pero, queda en la parte oculta. Y al no hablar de ello se queda como si fuese un secreto que todo el mundo sabe. Es fundamental que las mujeres podamos decidir sobre nuestro primer gran territorio que es nuestro cuerpo”, detalla Morales Aldaz. 

Poner atención a la palabra que se usa es algo importante en este caso. “La palabra “aborto” puede tener mucha carga, a veces es necesario utilizar otras palabras”, explica la doctora Coca.

“Aquí, en Ikoots no decimos “aborto”, decimos algo como “te acompaño para que no estés sola y te llegue tu luna (tu periodo) tranquila, que te baje tu menstruación de nuevo”, comparte al respecto la señora Gutierrez.

Finalmente, la partera y doctora Zoila Ríos Coca puntualiza que también hace falta información sobre la diversidad de maneras que existen para realizar un aborto: además del famoso medicamento llamado Misoprostol – el cual está a la venta de manera libre en farmacias – existen alternativas naturales. 

“Falta difundir información sobre alternativas a los medicamentos que se pueden encontrar en las diferentes regiones, en este caso hierbas que puedan desencadenar una interrupción de manera natural y no farmacológica. Obviamente ahí las instituciones tendrían que ver para que las parteras o médicas tradicionales que conocen este tipo de procesos lo puedan hacer sintiéndose respaldadas”, precisa. 

Movilización en Oaxaca 2019. Foto por Santiago Navarro F.

¿Acceso al aborto sin acceso digno a la salud?

La cuestión del acceso al aborto para todas está vinculada a una diversidad de otras problemáticas, entre ellas la del acceso a servicios de salud. Como lo recalca la integrante de la Ddser de raíz Mixe, Mayra Morales Aldaz, “es complicado porque de por sí en muchas comunidades el acceso a servicios de salud está muy restringido. Definitivamente hay grandes retos no solo en cuanto a nuestra salud sexual y reproductiva, sino en la salud en general. Con la falta de información y de infraestructura básica, las comunidades más alejadas, que históricamente han sido las más marginadas, continúan siéndolo, que son las comunidades en contextos rurales, las comunidades indígenas o afromexicanas. Es muy importante que se atienda de forma integral”. 

Según datos del Inegi de 2019, de los 3 967 889 habitantes del Estado de Oaxaca, 634 862 no tenían acceso a servicios de salud. Y cuando tienen algún tipo de acceso a la salud, no hay garantía de que este sea digno. 

Viridiana Bautista García, de raíz Mixteca, es psicóloga, psicoterapeuta, defensora de los derechos sexuales y reproductivos, actualmente es coordinadora de la Red Oaxaqueña de Mujeres Indígenas Trenzando Saberes y acompañante de mujeres que deciden interrumpir su embarazo, entre otras actividades. En su experiencia, ha sido testiga de la discriminación que existe en las instituciones de salud, en particular para mujeres indígenas, como efecto directo del racismo persistente.

“Hay mujeres que hacen 2 horas, 3 horas de viaje para llegar a un centro de salud y tener atención por alguna violencia sexual, llegan y el personal de salud les niega el servicio porque no viene limpia, porque viene sudando, porque viene con tierra. ¿Pero cómo no vas a venir con tierra? Que te digan eso “señora no la podemos atender porque viene sucia”, de verdad da mucho coraje”, denuncia. 

Por otro lado, insiste en que esas violencias no sólo ocurren en contextos rurales. “No nos olvidemos de las mujeres indígenas que vivimos en contextos urbanos, donde el acceso a servicios de salud tampoco está garantizado, y por lo tanto el acceso a una interrupción del embarazo tampoco existe de manera digna, humana. Los centros de salud no están condicionados para una atención humanizada para nosotras”, aclara, antes de precisar que también se ejercen violencias contra otras mujeres, en particular, mujeres lesbianas y/o discapacitadas.

 

Movilización en Oaxaca 2019. Foto por Santiago Navarro F.

Abortos respetuosos, amorosos y con pertinencia cultural 

Una interrupción de embarazo no puede realizarse con violencia, sino que debe ser acompañada de manera respetuosa y amorosa. 

“El acompañamiento no sólo es en lo físico, se hace desde lo emocional”, comparte la partera y médica Coca. De hecho, cuenta que la parte emocional es esencial para que la interrupción se realice de manera segura y saludable, ya que una incomodidad puede provocar reacciones con los medicamentos, por ejemplo “se pueden exacerbar el frío, nauseas, vómito, diarrea”. 

La mayoría de las interrupciones que acompaña se realizan en las instalaciones de la casa de partos donde trabaja. “Trabajamos como para un parto: las mujeres se van a su casa hasta que se sientan estables, se quedan el tiempo necesario. Luego las apoyamos con una cita a los 8 días para saber cómo está el útero, vamos aclarando dudas. Y estamos al pendiente hasta el mes o mes y medio en general, cuando regresa su menstruación”, detalla. A algunas, las acompaña a nivel emocional con terapia floral. Otras pocas piden un baño y una cerrada de cadera para finalizar el proceso. 

Para que el proceso sea sano y digno, también debe de haber respeto a nivel cultural. 

“Hace falta que se tome en cuenta realmente la cosmovisión de las mujeres indígenas”, resalta la compañera Ikoots, Rosselia Gutierrez. Por eso, es importante trabajar con las parteras, ya que “ellas hablan la lengua y tienen ese entendimiento con las mujeres, esa sensibilidad para que las mujeres de la comunidad sigan con confianza, se acerquen, que no les dé miedo”, expresa. 

Para trabajar el tema del acceso al aborto a nivel estatal es imprescindible establecer un diálogo con mujeres de todas las regiones tomando en cuenta sus contextos y saberes.

“Es muy importante partir de los conocimientos que ya tienen las comunidades, que se establezca un diálogo con las mujeres de las comunidades, que parta de su experiencia, sus conocimientos. Pero en temas de salud, algo que pasa mucho es que se les dice a las personas lo que es bueno y lo que es malo para ellas sin respetar esta cosmovisión que tienen acerca de su cuerpo, de su territorio, siempre decirles “yo sí sé lo que es bueno para ti, y eso es malo” sin escuchar primero, sin entender el contexto. Muchas veces se parte de que en las comunidades los usos y costumbres son lo peor y de que aparte no saben nada de estos temas, cuando ni siquiera se ha establecido este diálogo, y cuando lo hacemos nos damos cuenta que las mujeres tienen sus propias concepciones y más bien el problema es que no se habla, por una diversidad de razones”, detalla Mayra Morales Aldaz.

“Aunque estemos en la ciudad venimos de ahí, tenemos estas raíces, y hemos ido adquiriendo otros conocimientos que es importante que conozcan otras mujeres, pero insisto, en una relación entre iguales y no de superioridad o de “nosotras aquí lo sabemos todo y traemos la respuesta a todo”, insiste. 

Viridiana Bautista García expresa por otro lado, retomando discusiones de la Red de Mujeres Indígenas Trenzando Saberes, que en caso de trabajar con personal de las instituciones de salud, es esencial también contar con intérpretes preparados para atender mujeres cuya lengua no sea el español.

“No le podemos dejar a la mujer la responsabilidad de que consiga quien esté interpretando lo que ella quiere decir. Entonces se requieren intérpretes sensibilizados, y remunerados también, que no trabajen gratis, que se le dé un pago digno a ese personal. Y que haya información en cuanto a prevención, atención y seguimiento en lenguas, pero con pertinencia cultural”, expresa.

El Estado sigue siendo responsable 

Hoy en día, “hace falta que las mujeres sepan que tienen una diversidad de opciones para ejercer su derecho, y hace falta mucho trabajo también a nivel cultural y social, no todo depende del sector salud pero lo que le corresponde es no negar el servicio, y que lo brinden con calidad y con calidez humana”, resume Morales Aldaz.

Zoila Ríos Coca insiste por su parte en que “hubo un avance en el sector salud, porque ahora quieran o no, ya tienen que dar acceso al servicio”. 

Sin embargo, a un año de la despenalización, la reforma de la legislación sigue incompleta: hasta el momento no se ha modificado la Ley Estatal de Salud.

“Hay una reforma pendiente en la Ley Estatal de Salud que es la que puede permitir que haya presupuesto, que haya personal capacitado para brindar el servicio. Actualmente, el aborto está despenalizado, pero no hay lineamientos, no hay un documento que le indique al sector salud cómo es que se tiene que llevar a cabo el procedimiento, desde la información hasta la canalización, ya que si es que en una unidad no se puede brindar el servicio deberían de saber a dónde referirla y a dónde llegue esa mujer, saber cómo se brinda ahora sí este servicio. Todos estos pasos a seguir es lo que no está claro todavía”, explica Morales Aldaz.

Aunque el camino se vea largo, el panorama es esperanzador, principalmente porque son muchas las mujeres comprometidas con seguir luchando para hacer de este derecho una realidad.

“Nos hemos encontrado en este camino con mucha gente muy comprometida, y desde hace mucho tiempo de hecho, que sea gente organizada dentro de procesos organizativos formales, organizaciones constituidas, o mujeres organizadas de otras maneras. Y dentro de las instituciones también, así como hay objetores de consciencia, que antepone sus creencias personales, sus prejuicios, sus valores, también hay gente muy comprometida, es algo que hay que reconocer”, expresa Mayra Morales Aldaz.

La doctora y partera Coca expresa por su lado que es importante “hacer sincronía” con las personas que, dentro de las instituciones, quieren hacer acciones. “Es cuestión de paciencia, muchas cosas se pueden lograr. Las mujeres que andamos en este tipo de procesos somos muy necias y tenemos que seguir. El Estado es responsable”, afirma. 

Sin embargo, recuerda que a la par, es importante seguir impulsando y fortaleciendo iniciativas desde la autonomía, como es el caso de la casa de partos “Diosas de la Oxitocina” de la cual es parte. 

“Nosotras no tenemos recursos de financieras, no tenemos ningún proyecto que nos esté pagando sueldos ni la casa que estamos rentando, intentamos ser un proyecto autónomo. Gestionamos nuestros recursos a través de cuotas de recuperación consciente. Creo que eso es algo que es importante seguir impulsando, porque si no, si no tienes un recurso que te esté financiando, entonces ya no haces nada. Entonces creo que sí también hay que visibilizar los proyectos autónomos, de hecho, ya hay muchos”, concluye. 

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