martes, octubre 19, 2021
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Resistir ante el Estado, los caciques viejos y nuevos en la mazateca

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*Desde el año 2010, en Eloxochitlán de Flores Magón se vive un ambiente represivo. Caciques y políticos locales, bajo la mirada de las instituciones y desde ellas, han desatado una persecución política y jurídica contra l@s representantes de la Asamblea Comunitaria. A continuación, presentamos la segunda parte de esta historia, en la cual hacemos un repaso en el conflicto y la violencia desatada por el grupo encabezado por Manuel Zepeda y su hija Elisa Zepeda. Puedes leer la primera parte aquí.

En portada: Mujeres Mazatecas se reunen en asamblea para conocer la situación del plantón en Ciudad de México y la lucha jurídica por los siete presos políticos. Foto de la Asamblea Comunitaria de Eloxochitlán

De acuerdo con Argelia Betanzos, el 24 de noviembre de 2014, Manuel Zepeda y Elisa Zepeda tomaron con violencia el palacio municipal de Eloxochitlán. También refiere que fue Elisa quien metió sus manos al pantalón de Bolaños para quitarle el sello municipal. Su padre, encañonando a Bolaños, lo obligó a firmar un documento que ya tenía redactado, llamado “Licencia por 180 días”, con el cual, en forma ilegal, dejaron en el mismo acto delictivo al C. Juan Salazar Hernández (Efraín Salazar) como supuesto Presidente Municipal. Posteriormente, Bolaños testificó que al estar encañonando firmó con una rúbrica alternativa, no la que usa para asuntos oficiales.

“Manuel Zepeda Cortes, Elisa Zepeda Lagunes, sus primos, hermanos y un grupo de 50 personas, irrumpieron en las oficinas de la presidencia municipal. Zepeda Cortés, con varias patadas, abrió la puerta de la oficina e inmediatamente me golpeó en repetidas ocasiones en la cara, patadas en diferentes partes del cuerpo, hasta tirarme en el piso, aun así, me seguían golpeando. Cuando por fin pude levantarme, Elisa Zepeda Lagunes con su mano izquierda me jalo de los cabellos y con su mano derecha me dio varios golpes en la cara, diciéndome que yo no era presidente a partir de esos momentos, porque ellos ya tenían el control”, todo esto, de acuerdo a Bolaños, se denunció en la agencia del ministerio publico de Huautla.

Manuel Zepeda mantuvo el control del cabildo, sin embargo, el día domingo 14 de diciembre, aproximadamente a las 11:30 de la mañana, Alfredo Bolaños en su calidad de presidente municipal electo, convocó a un acto que es obligatorio y tradicional, la renovación del alcalde, figura encargada de regular las tierras y quien también funciona como vínculo del juzgado.

A la cancha municipal principal de Eloxochitlán arribaron 1,500 personas para aquella asamblea. Argelia recuerda que, al estar congregados, Manuel Zepeda “tenía a su gente de por sí cuidando el palacio municipal, gente armada, entonces, desata la balacera contra la asamblea, los compañeros caen heridos de bala, se suscita un desorden total”.

“Entonces cuando ocurren esas cosas, la mayoría se concentró en dar atención médica a los heridos. Huautla está muy lejos, había que contratar un taxi. Las mujeres alborotadas se regresaron al lugar alterno que se llama tierra fértil, otros se fueron a sus casas, cada quien actuó como pudo y por supuesto, otros hombres evitaron que los hombres armados vinieran a hacer una segunda incursión”. recuerda Argelia.

Violencia y persecución

En el ataque resultaron heridos: Ausencio Romero Andrade con una bala incrustada en el cuello; el niño Iván Herrera, de 11 años, por un rozón de bala en la cabeza; Rogelio López Zúñiga, herido de bala en la mano; Elpidio Castañeda Chazares, con bala incrustada en el cuello y Germán Carrera Romero, herido en la cabeza. El caso está documentado en la averiguación previa 789/(HJ)/2014 y su acumulada 04-(F.M)/2015 por tentativa de homicidio.

De acuerdo a los testimonios de los presos de Eloxochitlán, después de ser capturado por la asamblea para impedir que continuara disparando contra l@s presentes, Manuel Zepeda Lagunes, hijo de Zepeda Cortés, fue capturado y entregado vivo a la autoridad ministerial en calidad de detenido por portación de arma de fuego.

La policía estatal declaró que retuvo a los integrantes de la asamblea con el cuerpo de Zepeda Lagunes, sin embargo, de acuerdo a datos del expediente 02/2015, la necropsia y el acta de defunción establecen que Manuel Zepeda Lagunes falleció a las 11 horas de la noche en Huautla de Jiménez, es decir, tres horas después de ser entregado a la policía.

“La entonces Procuraduría trató de ocultar los hechos, pero en su intento, cometió una serie de violaciones a los derechos humanos y una serie de violaciones procesales que revelan su intento por ocultar que el joven falleció en sus manos y no en manos de la Asamblea Comunitaria”, afirman varios comunicados de dicha organización.

Durante este ataque también falleció Gustavo Estrada Andrade, quien trabajaba como policía. Aunque de acuerdo a la asamblea, los policías contratados por Efraín Salazar (presidente impuesto por Zepeda), incluyendo a Gustavo, no eran reconocidos como tales. Argelia recalca que “no podían ser policías municipales en virtud de que no estaba reconocido el supuesto presidente Juan Salazar (Efraín Salazar), no ejercía recurso alguno”.

En su momento, Elisa Zepeda hizo la afirmación que fue testigo del asesinato de Gustavo. Estos dichos los sostuvo desde sus redes sociales y en diversos medios, sin embargo, en su declaración oficial no dice nada al respecto. Por otro lado, la policía estatal refiere que a las dos de la tarde entró a restablecer el orden, pero levantaron el cuerpo de Gustavo en la casa de Zepeda Cortés hasta el 15 de diciembre”, advierte Betanzos sobre las contradicciones.

Según Betanzos, el fallecimiento de estas dos personas está rodeado de condiciones inciertas, en el tiempo, en las causas de muerte, en la fecha y en el lugar de muerte. Además de otros elementos como lo son: la desaparición intempestiva de la perita Erika Ortiz Patiñon, quien realizó las necropsias y el primer examen médico de Elisa Zepeda y quien de acuerdo a las autoridades no está localizable. Otro elemento discordante es la afirmación de Manuel Zepeda Cortés de que se enteró del fallecimiento de su hijo hasta el día lunes 15 de diciembre, a las siete de la mañana, mediante una llamada del procurador.

En el expediente del caso proporcionado a Avispa Midia por la Asamblea Comunitaria, se logra apreciar que fueron realizados dos exámenes médicos a Elisa Zepeda. En el primero, la perito señala que Zepeda tuvo un número de heridas con características generales, sin embargo, no señala de qué profundidad, sólo la longitud y no da más detalle de ello. Tampoco registró la herida de la mano que, en otro documento, fechado dos días después, fue registrado por otro médico en la ciudad de Oaxaca.

En diversos medios y en su declaración, Elisa Zepeda asegura que fue atacada por una turba de 30 personas. Sin embargo, a la fecha, por las contradicciones y nula voluntad de aclarar los hechos, no se sabe a ciencia cierta quiénes la atacaron, ni su grado de responsabilidad. La ahora diputada local informó a los medios de comunicación que se había tratado de violencia política en su contra y diversas organizaciones de derechos humanos la respaldaron. Con ello acusaron formalmente a 34 miembros de la Asamblea Comunitaria del homicidio de su hermano, Manuel Zepeda Lagunas.

Días después, los Zepeda sitiaron el pueblo. Como una estrategia para desarticular la organización comunitaria, se inició una persecución de integrantes de la asamblea, girando más de 30 órdenes de aprehensión contra hombres y mujeres con el fin de desmovilizarlos y criminalizarlos, por lo cual familias completas tuvieron que desplazarse en condiciones precarias ante el temor de nuevas agresiones. El día 18 de diciembre, el grupo de Manuel Zepeda nuevamente tomó el palacio municipal y realizó patrullajes con supuestos policías.

De acuerdo a Argelia, Elisa y Manuel ofrecieron un listado de personas, todas con representación comunitaria, activistas, líderes, antropólogos, enfermeras, maestros rurales, “el listado fue perseguido y el listado se le acusó supuestamente de haber quitado la vida al joven (Manuel  Zepeda Lagunas) y (acusaron) a otro joven haberle intentado quitar la vida a Elisa”.

La construcción de un perfil político

De acuerdo a una nota de la ONU Mujeres publicada el 13 de noviembre de 2018, Elisa Zepeda comentó lo siguiente: “En 2014, entró una administración municipal que decía que las mujeres no debíamos participar en la vida pública. Pero nosotras, como mujeres, persistimos, elevando las preocupaciones de nuestra comunidad a la municipalidad. Asistimos a una asamblea en diciembre de 2014; la mayoría éramos mujeres. Allí llegó la emboscada y fuimos atacadas por hombres de la administración municipal”.

Sin embargo, en un comunicado publicado en Voices in movement, la Asamblea Comunitaria le recordó a Elisa Zepeda que desde el 2009 estuvo trabajando en las distintas administraciones del cabildo municipal. En el documento, señalan que su trayectoria en Eloxochitlán de Flores Magón se encuentra documentada sobre todo “su repentina e inesperada aparición como Defensora Comunitaria o Defensora de Derechos Humanos a finales del 2014”.

La asamblea afirma que Elisa Zepeda sí tuvo participación en los gobiernos anteriores, tal es el caso que “en el año 2007, el Presidente Municipal Jaime Betanzos la invitó a participar en el Programa de SAGARPA llamado PROFEMOR-SINACATRI”. En el trienio del 2008 al 2010, fue contratada por el profesor Eusebio Morales, quien en aquel momento ocupaba la Presidencia Municipal. También, en el trienio del 2011 al 2013, su padre, Manuel Zepeda, la nombró presidenta del DIF Municipal, cargo que constituyó en sí, su primer contacto directo con algunas mujeres de la comunidad.

La hija del preso político Jaime Betanzos señala que la fabricación de delitos tenía ese objetivo, de posicionar a Elisa Zepeda en cargos públicos, por lo tanto, la lógica es que, si se cae la fabricación de delitos o se descubre del todo, pues también se debe caer el perfil político que fue construido con base en esta fabricación. “Allí es donde radica la dificultad, porque además el perfil político que se construyó es de una mujer, entonces de pronto es difícil tumbar, ni demeritar, ni dudar siquiera de ese tipo de historias”.

“Nos enfrentamos a todo ese esquema y nosotras sabedoras de lo difícil que es nuestro caso, de pronto tenemos que hacer muchos ejercicios entre nosotras de auto convencernos de resistir, porque si desesperamos antes de tener la victoria pues podemos realmente arriesgarlo todo y dejar a nuestros compañeros en prisión”, apunta Argelia.

Pese a ello, la asamblea siempre ha buscado la intervención estatal, tal como constató en su momento el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez quien, de acuerdo a un reportaje de la periodista Lydiette Carrión, advierte que “El cabildo (de Eloxochitlán), junto con la Asamblea Comunitaria pidieron en forma oficial la intervención de la procuraduría General de Justicia del Estado de Oaxaca, y de la Secretaría de Gobernación de Oaxaca […] Ninguna de las instancias de gobierno de la entidad respondió a los llamados”.

Incógnitas en las muertes de Manuel y Gustavo

“Nosotros pedimos la exhumación de los cuerpos, porque realmente queremos conocer la verdad de lo que pasó con esos cuerpos al fallecer, ¿En qué lugar? ¿De que motivos murió? ¿De qué causas murieron?, ¿En dónde murieron?, ¿Qué es lo que realmente hay en sus cuerpos?, (información) que nos pudiera brindar justicia para ellos y desde luego obtener la certeza de que es falsa la acusación contra nuestros compañeros, porque hasta ahorita para nada se ha confirmado, ningún enunciado con los que se acusa a ellos”, apunta Argelia Betanzos.

Argelia Betanzos se mantuvo en huelga de hambre, al igual que Fernando Gavito, por más de 50 días.

De acuerdo a ella, “el avance en la defensa jurídica del caso Eloxochitlán confirma que hay elementos para una revisión que proceda a la libertad de los presos. Ya son 18 autos de libertad logrados en casos similares y ocho amparos federales que declaran ilegales y violatorios todos los autos de formal prisión, así como las órdenes de aprehensión a los más de 30 ciudadanos y ciudadanas falsamente acusados”.

Argelia afirma que, durante el primer año de la pandemia, los jueces empezaron a desconocer todo, hicieron de cuenta que no tenían pruebas a favor de los presos y ya no se habla de una lucha jurídica pulcra. Para Betanzos, el caso “fue intervenido por una corrupción absoluta que ya vino a empañar todo el terreno y las esperanzas que en determinado momento las vías legales nos estaban dando”.

La lucha de las mujeres Mazatecas la conciben así: “Como una lucha justa llena de convicciones y de verdad que tarde o temprano, no lo sé, tendrá que tener su resultado positivo. O sea, no hay de otra, porque tenemos toda la demostración, pero al mismo tiempo es una lucha compleja que exige de nosotros muchísima resistencia y paciencia”.

Nace una esperanza en el pueblo de entre las nubes

De acuerdo a Argelia Betanzos, los primeros en enfrentarse al antiguo régimen caciquil de los Hernández fue una familia que llegó de Puebla a Eloxochitlán a finales del siglo XX. En algún momento, los Hernández se asumieron como zapatistas, pero sus acciones de robo, asesinatos y saqueos no reflejaban los ideales del mismo. Ellos llegaron a tener tanto poder que eran el enlace de la región de la cañada con el gobierno estatal. En 1930, una familia de apellido Gallardo comenzó a cuestionar el control caciquil. “Dicen que ellos se opusieron de tal manera que se rebelaron en un acto, después de rebelarse contra el grupo caciquil tuvieron que ser desplazados y huyeron para siempre del municipio”.

Argelia Betanzos asegura que este antecedente quedó muy marcado para las generaciones jóvenes de los años treinta. El padre del abuelo materno de Argelia, de nombre Vidal Zepeda, “fue un hombre mazateco muy lúcido. Su padre era un alfabetizador de Cuernavaca, Morelos, le enseñó a escribir, entonces Vidal se hizo un hombre de vocación religiosa, pero también músico y alfabetizador y recorrió varios lugares alfabetizando, fundando parroquias y generando bandas de música”.

Después, su hijo, el abuelo de Argelia, Acacio, empezó a ser testigo, de “por un lado ver el crecimiento cultural de su padre, pero por otro lado, ser testigo del asedio contra su padre por parte del grupo caciquil, al punto de querer quitarle la vida más de una vez”, rememora Argelia.

Ella recuerda que Gregoria fue testigo cuando un grupo de pistoleros llegó a su casa para asesinar a toda la familia, al abuelo Vidal, a sus abuelos Acacio y Gregoria y a los niños que se encontraban ahí. Su tío Ángel los salvó, matando a los sicarios.

Vidal Zepeda tuvo a su hijo menor al cual llamó Francisco Zepeda, y quien llegó a graduarse de maestro contribuyendo a la educación en su pueblo. Francisco convocó a las juventudes mazatecas durante los veranos y les instruyó con las letras de Ricardo Flores Magón, además de invitarles a realizar tardes culturales de poemas, escritura, reflexiones y bailables. La herencia de los Gallardo prevaleció en Vidal, luego en sus hijos, y en los abuelos paternos de Argelia, Luis y Gudelia. “Luis se aferró a aprender el castellano, también a leer y a escribir, llega a ser secretario y funcionario en la presidencia municipal, se caracterizó por ser muy habilidoso en la generación de documentos y también de ser un hombre cuestionador del grupo caciquil, que tenían que ver con muchas cosas, desde entrometerse en las propiedades de las familias originarias para robar leña, comida, cosechas enteras, ganado y gallinas”.

Argelia relata que Luis, junto con su esposa Gudelia, fue a meterse a cada barrio, “Dice una de sus hijas, ‘yo era niña, cuando mis papas me llevaban hasta Peña Colorada alfabetizar y escuchaba que mi padre decía -ustedes tienen el mismo valor y la misma dignidad que cualquiera de los que viven allá en el centro y que cualquiera de los Hernández, jamás tienen que dejar que se metan a sus propiedades-”.

“En los noventas mis padres deciden iniciar, participar, colaborar con lo que se llamaron las jornadas magonistas que tenían que ver con instruir a las infancias. Escuchaban cátedras y conferencias sobre Magón, ¿Quién era?, ¿Cuál era parte de su obra?, sobre Margarita”. Después de esos ejercicios, que eran muy locales, comenta Argelia, “alrededor del año 95 se abrieron las jornadas magonistas, que convocaron a jóvenes y adultos de la ciudad, luego las jornadas se extendieron a todo el mundo, llegaron muchos extranjeros, eso duró una década”.

Cuando las jornadas se realizaron, comenta Betanzos, “se empezaron a conmover, las fibras que quedaban del caciquismo, lo que queda del cacique Eleazar Hernández Ordaz ha practicado, las mismas cosas de sus padres, en el sentido de despojo de familias y también ocasionalmente ha tomado las armas para lastimarnos”.

El asesinato del padre de Eleazar Hernández, (Felipe Hernández) cacique del pueblo, marco un hito en Eloxochitlán. Antes de su muerte, de acuerdo a Argelia, “literalmente la comunidad les pertenecía totalmente a la familia caciquil, después dejo de pertenecerle entera, aunque el descendiente (Eleazar), intenta todavía imponer sus prácticas, pero costó el derramamiento de sangre de un centenar de indígenas (…) todos eran culpables de la muerte del cacique y nadie sabe de esto”.

Carmela Bonfil Nieto, hija del preso político Herminio Bonfil Avendaño

“Después de ese sacrificio ¿Por qué no vamos a oponernos a esos regímenes?, Eleazar Hernández estuvo con Manuel Zepeda y Elisa Zepeda en una campaña que hicieron en el 2010 para denostar a todas las jornadas magonistas, que en el año 2000 ya reflejaba mucha participación de hombres y mujeres de la comunidad”, señala Argelia. Entonces, lo que queda del cacicazgo representado en Eleazar, continúa trabajando con las nuevas figuras caciquiles, que ahora no se apellidan Hernández, sino Zepeda o Zepeda Lagunes y que han recrudecido la persecución contra la asamblea.

Elisa Zepeda, desde su posición en el Congreso del estado como diputada local y candidata de MORENA a la reelección de la diputación por el distrito electoral con cabecera en Teotitlán de Flores Magón en las pasadas elecciones, aunque no ganó la elección, aún conserva sus influencias. Además, como Presidenta de la Comisión Permanente de Administración y Procuración de Justicia e integrante de la Comisión Permanente de Derechos Humanos en el Congreso de Oaxaca, de acuerdo con el movimiento por la liberación de los presos políticos de Eloxochitlán, ha presionado a los jueces y a diversas instituciones, medios y personalidades para continuar imponiendo su versión de los hechos , construida con respaldo del entonces gobierno estatal perredista de Gabino Cué y ahora con el apoyo del partido MORENA.

“Nosotros lo que hemos pugnado y buscado pues es resistir, reorganizarnos y reencontrarnos y a que me refiero con reencontrarnos, pues cito las palabras de Martín Peralta Betanzos, que dice que ‘después, al final, estas resistencias nos han llevado a reencontrarnos, porque a lo mejor muchos en el corazón teníamos anidada la lucha por la libre determinación, pero de pronto nuestra vida, pues nos estaba entreteniendo, distrayendo u ocupando en otros temas que también pueden ser buenos, pero que esta lucha nos obliga a ese regreso otra vez y a esa reflexión para que al final esto tenga un fruto: la liberación sí, pero también la insistencia de la libre determinación de nuestra comunidad”, concluye Betanzos.

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