martes, octubre 20, 2020
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Chiapas: Pese a maltrato y agresiones, presos continúan huelga de hambre

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Desde el pasado 15 de marzo, seis presos iniciaron huelgas de hambre en tres penales de Chiapas. Tres días después siete personas más se unieron a las acciones para demandar su libertad inmediata, mejores condiciones carcelarias y justicia por los actos de tortura cometidos por agentes del Estado en su contra.

En total 20 reos participan en las acciones de protesta, incluyendo las denuncias realizadas en penales de Copainalá, Playas de Catazajá, Villa Comaltitlán e incluso desde su arresto domiciliario en Chiapas.

“Llevamos ya 5 días en huelga de hambre y no hemos tenido ninguna respuesta de parte del gobierno y de ninguno de los servidores publicos corruptos, ya que nosotros no tenemos dinero para ofreserles es por ello que no nos hacen caso de nuestra demanda y exigencia de nuestra libertad, el gobierno para el no balemos nada, nisiquiera escucha nuestras voses”, denuncian presos de la organización Viniketik en Resistencia desde el penal de Comitán en el sur del estado mexicano.

Todos los reos en huelga son indígenas y entre las irregularidades en sus procesos jurídios no contaron con intérprete pese a ser monlingües lo cual dificulto su defensa legal y en algunos casos, llevan hasta 15 años recluidos sin recibir sentencia.

En México existen 8 mil personas indígenas recluidas. Las entidades federativas que concentran mayor población carcelaria nacional son: Oaxaca, Chiapas, Puebla, Veracruz, Ciudad de México, Chihuahua y Guerrero.

Reacciones ante la protesta

El 17 de marzo, German y Abram, presos en Cintalapa, denunciaron mediante un escrito el maltrato por parte del inspector general del penal no.14, Pascual Martínez Cervantes. En dicho penal los reclusos carecen de acceso a atención médica. Tampoco tienen agua, suero, ningún espacio de privacidad o descanso, acceso a luz natural, sol o un espacio exterior donde poder caminar.

Pese a dichas condiciones los presos continúan en huelga de hambre.

El mismo día y mediante otra carta, Adrián Gómez Jiménez y Juan de la Cruz Ruíz apuntaron los abusos del director del Cereso #5 en San Cristóbal de las Casas, Juan José Trujillo. “Nos siguen violentando nuestra integridad física, y salud, y mentalmente. Queremos un trato digno. Ya basta de tantos funcionarios que siempre nos hostigan”, reclaman en su comunicado, pues desde el inicio de la huelga han estado en aislamiento y con restricción para sus visitas.

En comunicaciones recientes los presos en San Cristóbal también denunciaron la falta de acceso a agua potable, condición que los expone a enfermedades como dolor de estómago y diarreas que no les son tratadas dentro del reclusorio. Además han exigido la destitución de César Rodríguez Robles, juez que recientemente negó la libertad a Adrián Gómez.

En el penal No.10 ubicado en Comitán, los presos en huelga denunciaron que el 20 de marzo, Francisco Miguel Ángel Ortiz Avendaño, director del reclusorio “(llegó) muy alterado regañándonos y ostigándonos queriendo bajar nuestros pantalones por la fuerza, ya que es por costumbre de ellos para poder reprimirnos y así desistir en nuestra lucha, cosa que no lo ban a lograr”.

Solidaridad

Entre el grupo de siete presos de la organización Solidarios de la Voz del Amate que se sumaron tres días de iniciadas las primeras acciones se encuentran: los hermanos Mariano, Marcos y Martín Gómez López, Mariano Pérez Velasco, Mario Díaz Rodríguez, Felipe Díaz Méndez y Juan Castellanos Gómez.

El caso de Pérez Velasco, quien vivía en el municipio de Mitontic en la región altos, demuestra la brutalidad e impunidad con la cual actuaron agentes de la Procuraduría General de Justicia de Chiapas. Mariano perdió la audición del lado izquierdo debido a la golpiza que les propinaron hace más de 15 años, el 4 de febrero de 2004, cuando tenía 24 años.

“Me golpearon, me golpearon fuerte en la oreja y sangré. Me pusieron algodón mojado en la boca y una bolsa en la cabeza, luego pusieron agua en mis pies, y me pusieron un cable con electricidad. Me pedían que dijera que yo había cometido el delito. Un mes me tuvieron así, golpeándome, arraigado en una casa allá por Tuxtla (la capital de Chiapas). Luego me dijeron, ‘ya te vas libre, firma’. Yo no quería firmar pero me agarraron la mano y me hicieron que firmara unas hojas (donde se declara culpable del delito). Yo tenía tapada la cabeza para que no los viera a los que me golpeaban… en ese entonces no hablaba la castilla (español)”.

Durante 15 años ha permanecido acusado de secuestro. “Nunca dije que yo lo cometí el delito porque no lo hice. Yo no decía nada, el juez miraba que yo no sabía hablar (español) y decía ‘qué van a saber estos indios’”.

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