Prisión, persecución y resistencia. El caso de Miguel Peralta Betanzos

Fotos por Elizabeth Díaz / Sueña Dignidad

Miguel Peralta Betanzos, defensor comunitario y anarquista, salió de la cárcel de Cuicatlán, Oaxaca, hace más de seis años. Su detención original ocurrió en abril de 2015, y en octubre de 2018 fue condenado a 50 años de prisión, por los delitos de homicidio y tentativa de homicidio.

Tras una intensa lucha jurídica y presión política, se logró apelar la sentencia. Un año después, el 14 de octubre de 2019, y tras casi un mes en huelga de hambre, Peralta fue finalmente absuelto de todos los cargos y puesto en libertad. En total, pasó poco menos de cuatro años y seis meses tras las rejas debido a cargos fabricados en su contra.

El arresto de Miguel vino después de un conflicto sociopolítico que estalló en violencia el 14 de diciembre de 2014 en el municipio de Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca, cuando la Asamblea Comunitaria fue atacada por un grupo armado violento liderado por el cacique Manuel Zepeda Cortés. En el conflicto que siguió, dos personas murieron y varias resultaron heridas. Este ataque, aunque liderado y orquestado por Manuel Zepeda, fue utilizado como pretexto para perseguir a los miembros de la Asamblea Comunitaria. Treinta y cinco miembros de la comunidad fueron inicialmente acusados en el caso número 02/2015, y posteriormente se presentaron otros cargos contra otras personas. Varios miembros de la comunidad, entre ellos Miguel Peralta, acabaron pasando años en prisión y, aunque ahora todos ellos están fuera de la cárcel, la persecución contra los miembros de la comunidad continúa, más de diez años después.

El padre de Miguel, Pedro Peralta, había sido detenido anteriormente el 10 de agosto de 2012, mientras participaba en un tequio en su comunidad de Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca. Cuando fue detenido, fue golpeado y torturado. Pedro Peralta pasaría casi tres años en la prisión de Cuicatlán, Oaxaca, incluidas unas semanas junto a su hijo tras las rejas, antes de ser liberado el 30 de julio de 2015.

Detrás de la represión y la criminalización en Eloxochitlán se encuentra el vínculo directo entre los caciques locales y el poder estatal, incluida la instrumentalización del sistema judicial contra los defensores comunitarios. El cacique local Manuel Zepeda, presidente municipal entre 2011 y 2013, utilizó fondos municipales para enriquecerse, además de extraer roca, arena y grava del río de la comunidad, materiales que abastecían su negocio y que a su vez vendía para llevar a cabo proyectos municipales. Cuando los miembros de la comunidad alzaron la voz contra su autoritarismo, el robo de fondos comunitarios y la destrucción ecológica de la comunidad, él recurrió a la violencia flagrante.

Su hija, Elisa Zepeda Lagunas, utilizó el conflicto de 2014 como trampolín político, escalando la jerarquía de la autoridad pública con un discurso de victimización. Se impuso como presidenta municipal en el periodo 2017-2019, antes de abandonar el cargo para postularse como diputada local del partido político MORENA. Desde entonces, ha sido diputada local, presidenta de la Comisión de Procuración y Administración de Justicia del Congreso de Oaxaca durante la LXIV Legislatura, secretaria de la Mujer en el gobierno de Salomón Jara y, actualmente, diputada local por el partido político MORENA. Gracias a sus contactos y poder políticos, ha movilizado el aparato represivo del Estado, incluido el sistema judicial, contra integrantes de la comunidad.

La criminalización, encarcelamiento y persecución de Miguel Peralta son consecuencia de su lucha por la autonomía y la defensa territorial en su comunidad, Eloxochitlán de Flores Magón. Miguel ha sido una voz importante en la denuncia de la extracción de recursos naturales y del caciquismo de la familia Zepeda Lagunas. También ha sido una voz importante en la lucha por la autonomía y la autodeterminación de la comunidad, en contra de la imposición del poder caciquil y de los partidos políticos. La criminalización en su contra es consecuencia directa de su resistencia, pese a ello, no han logrado silenciar su voz.

Como preso, Miguel Peralta participó activamente en la lucha contra las prisiones, en solidaridad con otras presas y presos y comunidades en resistencia, y por la libertad de sus compañeros de Eloxochitlán de Flores Magón. En septiembre-octubre de 2016, Miguel Peralta participó en ayunos intermitentes en solidaridad con una huelga de hambre iniciada por presos anarquistas en la Ciudad de México para denunciar las condiciones carcelarias y el papel opresivo que desempeñan las prisiones en la sociedad. 

En octubre de 2018, tras su primera audiencia final, Miguel Peralta inició una huelga de hambre para exigir su libertad absoluta y declarar su cuerpo como arma de guerra contra el encarcelamiento. En marzo de 2019, Miguel Peralta llevó a cabo un ayuno en solidaridad con los presos indígenas de Chiapas que habían iniciado una huelga de hambre para exigir su libertad tras haber sido acusados falsamente mediante tortura. Posteriormente, en octubre de 2019, el día de su segunda audiencia final, inició otra huelga de hambre que duró 26 días y que resultó en su liberación.

Más allá de las huelgas de hambre y los ayunos, Miguel participó activamente en discusiones y debates sobre las luchas por la autonomía indígena, la defensa territorial y contra las prisiones y la sociedad carcelaria, participando en actividades organizadas fuera de la prisión con audios y escritos. Publicó declaraciones y análisis con motivo del aniversario de la muerte de Ricardo Flores Magón; el 2 de octubre y la masacre del Estado mexicano contra los estudiantes; el 11 de junio: Día de Solidaridad con Marius Mason y todxs lxs presxs anarquistas de larga condena; entre otros. También organizó actividades en la cárcel con otros presos, buscando espacios de autonomía y autoorganización dentro de una institución que busca el control y la sumisión total.

Tras su liberación en 2019, Miguel siguió denunciando la criminalización cacique-estatal hacia sus compañerxs de Eloxochitlán que continuaban en prisión. Siguió exigiendo su libertad en eventos y actividades públicas. También se mantuvo activo en la lucha por la libertad de otros presos políticos, tanto en México como fuera de él.

Actualmente, Miguel Peralta espera otra resolución judicial del Tribunal Colegiado de Oaxaca, esta vez fuera de la cárcel, pero en persecución política. El 4 de marzo de 2022, casi dos años y medio después de su salida de prisión, un tribunal de apelación revocó su libertad y le condenó nuevamente a 50 años. Se emitió una orden de detención contra él. Desde entonces, ha sido desplazado de su comunidad y lucha por su libertad frente a la persecución política.

Su caso llegó incluso a la Suprema Corte de Justicia de la Nación en enero de 2024, cuando ésta aceptó estudiar el amparo 6535/2023 promovido por su defensa jurídica. El 6 de noviembre de 2024, la Suprema Corte falló en contra del Tribunal Colegiado en Oaxaca, pero no llegó a conceder a Miguel su libertad absoluta. En su lugar, la Corte devolvió su caso al Tribunal, ordenándole que emitiera una nueva resolución, esta vez garantizando el reconocimiento del contexto sociopolítico de la comunidad mazateca a la que pertenece Miguel, su derecho a la libre determinación y a la autonomía.

El asunto volvió al Tribunal Colegiado de Oaxaca, que está por resolver el amparo 631/2022. A principios de este año, Miguel y su defensa lograron que el Tribunal admitiera peritajes antropológicos de contexto, uno independiente y otro realizado por encargo del propio poder judicial federal. Estas pruebas nuevas constituyen una oportunidad para que los magistrados tomen en cuenta el contexto y valoren las pruebas acusatorias, restándoles confianza. Es probable que la nueva sentencia se dicte a principios de febrero. Los magistrados que votarán por la libertad absoluta (o no) de Miguel, son: Víctor Hugo Cortés Sibaja, Carlos Abel de los Santos Sánchez y Jahaziel Reyes Loaeza.

El Tribunal tiene la posibilidad de evitar el racismo institucional que ha ejercido el poder judicial en este caso durante más de una década; esa forma de actuar desde los escritorios sin mirar las realidades de los pueblos.

A continuación, publicamos una breve entrevista realizada a Miguel Peralta Betanzos para hablar sobre la vida bajo la persecución política, a la espera de otra resolución judicial, en lo que parece un laberinto interminable de juicios, apelaciones, sentencias, nuevas acusaciones y cargos.


Hola Miguel, muchas gracias por estar aquí presente con nosotrxs y compartirnos algunas palabras. Vamos a comenzar con esta entrevista. En primer lugar, quisiéramos saludarte, agradecerte por el tiempo y saber cómo estás, cómo está tu ánimo, cómo te has sentido.

MP: Hola, ¿qué tal? Muchas gracias por realizar esta labor, este trabajo que hacen. De entrada, estoy un poco estresado, no estoy tan bien como lo pensaba o como estaba hace unos meses, pero con un poco de ánimo también esperando la fecha de la audiencia, esperando con calma también, pero con una tensión ahí constante.

Sí, nos imaginamos que esta cuestión de la persecución trae bastantes consecuencias y también en la cuestión anímica. Queremos hacerte esta entrevista pensando un poco en eso, en que nos compartas ¿qué es vivir en la persecución? En la última década tu caso ha pasado por varios juzgados, tribunales, incluso llegó a la Suprema Corte y se han tenido múltiples resoluciones, desafortunadamente ninguna logrando tu libertad absoluta. La incertidumbre ha sido constante. Quisiéramos preguntarte ¿qué sientes al esperar una nueva resolución que podría determinar tu libertad o tu encarcelamiento y sobre todo tu futuro?

MP: Creo que la persecución es una palabra que en la lucha no estamos tan acostumbradxs a escuchar porque tenemos solo normalizadxs la cuestión de la prisión física. Pero la banda que está en la persecución o en la clandestinidad, muchas veces es muy difícil tratar de enumerar cada cosa, cada emoción, pero creo que es estar de alguna manera sin una identidad clara. Estar en la persecución es estar con mucha tensión todo el tiempo. Estar en la persecución es no dormir bien. Estar en la persecución es también vivir esta incertidumbre del día con día con el riesgo de ser detenido. Pues sí, que muchas cosas pueden suceder en el camino.

Respecto a las resoluciones o cómo ha ido transitando nuestro proceso a lo largo de una década. Nosotrxs de alguna manera, o yo al menos, siempre he dudado de la justicia en México, en Oaxaca, en Huautla. Siempre más bien les hemos arrebatado nuestra libertad con la resistencia, con la lucha de nuestra comunidad de Eloxochitlán, de los compañeros y las compañeras que han resistido día con día luchando en la ciudad, en las calles, en la comunidad, siempre alzando la voz, siempre ahí poniendo el cuerpo y también acuerpando otras luchas.

Ha sido muy difícil también transitar, muy desgastante físicamente para todxs y que creemos que está un poco viciado todo este tema de la justicia, también por toda esta cuestión de las reformas judiciales que hubo el año pasado, muches ya sabemos que la política, cómo se maneja, cómo el partido en el poder ahí de alguna manera ha movido las figuras del ajedrez, las piezas cómo las va colocando.

En Eloxochitlán no es una excepción. Porque tenemos unos enemigos que tienen el poder en Oaxaca. La diputada Elisa Zepeda es una de ellas, que ha escalado muchos niveles del gobierno y que sabemos cuál es la realidad que nos espera. Estamos conscientes también que puede ser una resolución negativa, pero bueno, creo que de alguna manera también con la resistencia que ha habido de la comunidad, creemos que la verdad nos asiste. La razón nos asiste. Creemos que nuestro pueblo necesita justicia y ya, porque también es un momento en el que tenemos que tener un poco de tranquilidad, de armonía en nuestra comunidad. Y bueno, por todo lo que está pasando en el mundo, que se está haciendo pedazos, justo por esto, por la misma situación, pero a un nivel macro, de gente que está enferma por el poder, por el dinero, que quiere extraer minerales en tierras raras, sí, pero nuestra tierra no es rara, es una tierra tan bella, tan hermosa y que la están destruyendo. Y que se darán cuenta en unos años que han echado todo a la mierda. Que para sus propios hijos también. Que no tienen conciencia de lo que están haciendo con el río, con la comunidad. Que no tienen una conciencia comunitaria. Y pues justo, nosotros hemos luchado, he estado en ese camino, en ese trayecto, pues sobreponer de alguna manera o no de rescatar, sino que, de reivindicar. Seguir reconstruyendo todo lo comunitario. Porque de alguna manera también el capitalismo, las nuevas tecnologías, pues van decapitando todas estas formas de autonomía, de autoorganización, del autoconsumo de los productos que se dan en la comunidad y empiezan a ingresar nuevas cosas. Yo creo que todo es un mismo sistema que va destruyéndonos, que el capitalismo va unido con la militarización, con todo el sistema de justicia, con el narcoestado y bueno, pues contra todo eso estamos luchando y esperamos pues obtener la justicia que ya es necesaria para nuestra comunidad.

Foto por Elizabeth Díaz / Sueña Dignidad

Ha sido un largo trayecto en búsqueda de esta libertad. Llevas perseguido desde el 2022 y antes estuviste preso. Quisiéramos que nos platicaras acerca de esto que estás hablando un poco. Has intentado a lo largo de estos años -cuando estabas en prisión y en este periodo de persecución que también ya es largo-, has intentado seguirte involucrando en la lucha por tu libertad, la lucha por la libertad de tu pueblo, tu comunidad y también la lucha contra las prisiones. En los textos que hemos leído, que has redactado desde que estabas en el encierro muestras eso, una posición clara anticarcelaria. Y quisiéramos que nos platicaras acerca de cómo es participar en la lucha política ahora en esta etapa mientras estás perseguido.

MP: Creo que no es nada fácil involucrarse en la lucha estando en la persecución, porque tienes que cuidar muchos elementos. La seguridad, por ejemplo, por lo menos con tus compis, pues sí, con las personas más cercanas, también cuidarles. Pero creo que al final en cualquier geografía, en cualquier parte del universo, siempre va a haber una prisión, siempre va a haber una resistencia y siempre la desigualdad o la represión, el autoritarismo y el capitalismo, van a ser las cosas contra las que vamos a luchar. Y yo creo que eso me ha pasado. Sí, me he ido involucrando poco a poco en otros espacios más pequeños, más cerrados, pero he estado ahí. Obviamente sin estar protagonizando nada, sino más bien tratando de aportar un granito a la lucha. No es tan fácil porque pues tampoco es necesario decir tu nombre, ¿sabes?, pero pues a veces se siente uno raro de no poder exponer todo.

Y la lucha anticarcelaria, yo creo que algo muy importante es la solidaridad internacional, porque tenemos muchxs compis que están presxs en todas partes del mundo y que si les olvidamos, pues es como recluirlos más en ese hoyo en el que están. Yo creo que no les podemos olvidar, por eso es que me sumo de alguna manera en algún momento, no al 100% como yo quisiera estar presente físicamente también, a veces de una manera muy simbólica, como fue con el compañero Yorch, que era una persona, un compañero que conocía y que compartíamos algunas cosas y que al final siento mucha rabia, mucho coraje, pero también mucha nostalgia, mucha tristeza de no haber podido ni siquiera estar en su funeral. Yo creo que también son partes que nos van construyendo en la lucha, en la resistencia como compañerxs, hermanándonos o también haciéndonos más cómplices, confiándonos. Porque yo creo que también algo que nos arraiga en la lucha anticarcelaria es la confianza. Porque también ha habido casos, como en todos lados que siempre va a haber algún infiltrado, siempre va a haber un sapo, una borrega, un chivato, que nos van a poner el dedo. Entonces también debemos de cuidar eso como compañerxs, como los que estamos, porque luchar contra la cárcel sabemos que no es nada común, a pesar de que pues hay muchxs presxs en todo el mundo y no solo limitarlos también a lxs presxs políticxs, porque las prisiones son las prisiones y yo creo que todxs lxs presxs pues son lo mismo. Es un mismo ente contra el que estamos luchando y entonces justo crear esta confianza para poder resistir, pero en la persecución no es tan fácil, no podemos confiarnos de nada ni de nadie, puesto que siempre hay un riesgo.

Entonces, pues eso, de alguna manera sigo involucrado en algunas luchas pensando en todxs lxs compañerxs anarquistas que están presxs en todas las mazmorras del mundo y pues bueno, eso, seguir dando la batalla cada día, cada noche.

Imaginamos esto que nos comentas de las complicaciones que tiene mientras estás perseguido, involucrarte y las limitaciones que conlleva participar políticamente porque también es un riesgo. Y otra cosa que pensamos mucho en tu caso es que, tú perteneces a una comunidad indígena mazateca, donde los lazos comunitarios y la colectividad son bastante importantes, ya lo mencionabas hace un momento, y quisiéramos saber ¿cómo ha afectado la persecución y el desplazamiento forzado tu vida como parte de una comunidad?

MP: Pues primeramente me ha quitado un poco mi identidad comunitaria, identidad colectiva porque muchas veces he estado solo en muchos lugares y no he construido esa comunidad que me arraiga, que me construyó. Pensar también, recordar momentos muy agradables de mi comunidad: la fiesta de muertos, por ejemplo, la siembra. Muchas cosas que se hacen en colectividad y que te van formando como parte de un ente colectivo, un ente común también y que también a la par lo político se va ahí transformando, con el trabajo, con la compartición, con la palabra, con el apoyo mutuo. Eso me ha quitado la persecución.

Yo creo que es mucho también para mí estar fuera de mi comunidad, no ver las montañas también me entristece un poco, me pone melancólico. Pero creemos en la libertad y la reivindicamos y luchamos por ella día con día y eso también nos fortalece. Que hay un sueño, que hay un sueño colectivo, que hay un sueño que venimos construyendo también pues con lxs compañerxs de mi comunidad y que no vamos a parar hasta lograr arrebatarles nuestra libertad, para poder seguir reconstruyéndonos como pueblo, como naxinanda.

Esta es una parte muy importante que queremos compartir con lxs compañerxs que nos escuchen y lean esta entrevista. Se nos hace muy importante que platiquemos sobre estos temas, que cuando lxs compañerxs están presxs, hay mucho movimiento en torno a la libertad, pero que también la persecución conlleva muchas consecuencias y a veces no son tan visibles, que a veces las pasamos desapercibidas. Justo aquí quisiéramos preguntarte específicamente de esas consecuencias que quizá no nos pasan por la mente cuando hablamos de persecución. Ya nos has hablado un poco de estas cuestiones emocionales, ¿no? Lo que te ha robado la persecución en torno a seguir construyendo comunidad en tu pueblo. Quisiéramos ahondar un poco en esas consecuencias que son menos evidentes, esas consecuencias quizá físicas, cómo te encuentras de salud, incluso las económicas u otras consecuencias sociales, familiares...

MP: Yo creo que hay muchas consecuencias físicas y mentales. Yo voy a hablar por mí, en lo que a mí respecta. Pues físicamente no me encuentro bien, he atravesado por algunas situaciones también, esto es por demasiado estrés, yo creo, también mucho insomnio, tener tinnitus, migraña, también mucha depresión, no tenemos la libertad de poder acercarnos, tener esta ayuda profesional que se necesita para poder contrarrestar todas estas limitaciones en la persecución. Y bueno, consecuencias físicas también, la vista, ya me está fallando un poco la vista. Pero puedo ver a los policías, por lo menos, y olerlos. Mi olfato todavía sigue impecable. Entonces, puedo oler a los policías de cerca y de lejos.

Para sobrevivir, desgraciadamente, hay que reproducir ciertos roles. Como el trabajo asalariado, pues sí tampoco podemos depender de lxs compis. Y pues eso, ¿no? Yo creo que hay muchas formas de sobrevivir. También hago artesanías y vendo mis artesanías, hago algunas salsas también y las vendo. Y ahí le voy rascando.

Yo creo que también un elemento importante o el más importante que siempre he recalcado pues es la solidaridad. Yo creo que alguien que está en la persecución o en la clandestinidad, si no tiene una base de apoyo, una base donde pueda extender la mano, un abrazo, un alimento, un libro o cualquier cosa, por más insignificante que sea, te la va a dar la solidaridad. Todo esto que se construye por personas, individualidades, que muchas veces ni siquiera te conocen, pero que están ahí presentes. Como lo que hacemos en la lucha anticarcelaria, justo. Muchas veces no conocemos a lxs compañerxs que están en la prisión, pero conocemos su lucha, su historia y entonces sentimos un acercamiento. Sentimos un cariño, sentimos una rabia también porque está presx y luchamos. Entonces así es como sobrevivimos en el día a día, creo. Es esta forma de poner en práctica esta situación, estos conceptos que muchas veces solo los leemos como el apoyo mutuo y que los ponemos en práctica en estos momentos. También la complicidad creo que es algo importante, es algo que está ahí presente.

Nos hablas de la solidaridad que es bastante importante en este proceso y que es la que en muchas ocasiones te sostiene tanto anímica como físicamente. Para ir cerrando esta entrevista quisiéramos hacerte dos preguntas más. Una es, ¿qué mensaje o palabras les quisieras compartir a lxs compañerxs o colectividades que han estado al pendiente de tu caso y se han solidarizado de alguna manera a lo largo de más de una década?

MP: Primeramente que les quiero, les siento muy cercanxs. Yo creo que nos pensamos mutuamente y nos hemos acompañado de alguna manera aunque yo no esté presente, les siento, les sueño también, les pienso en el día a día cuando mi mente está divagando, de repente "pugh" hay algo, hay una luz ahí que son ustedes, son individualidades, son amigues, son colectivos, son comunidades también, son compañerxs de muchas geografías que están ahí que dan la mano, que se solidarizan, que están presentes, que hacen algo, que se manifiestan, que escriben algo, que dibujan algo, que hacen un concierto, que hacen una rifa, que hacen una fiesta, que hacen un cierre de carretera, que hacen algo, que hacen un programa de radio. Hay muchas cosas que yo digo "wow”, me sorprende. Me sorprende mucho y pues sí, no sé cómo retribuir ese gran esfuerzo que hacen por estar atentes a toda esta situación que se viene dando con nuestro pueblo, con nuestra comunidad.

Ahora yo creo que estamos llegando al momento tan esperado que es la resolución del Tribunal esperando la sentencia final y pues ya ustedes se enterarán también y pues igual enviarles un abrazo muy fraterno, estrecharles la mano me gustaría mucho, pero a la distancia siéntanlo, siéntanlo de verdad porque es con mucha sinceridad, con mucho cariño, con mucho amor y sí, pues sí, abrazarles.

Muchas gracias por compartir estas palabras. Por último quisiéramos que nos compartas cómo pueden seguir apoyando, solidarizándose para que tanto tú, como tu comunidad logren, como tú bien lo dices, arrebatarles esa libertad absoluta, esa libertad tan esperada.

MP: Yo creo que hay que seguir denunciando la complicidad de todo el aparato estatal con los caciques. Este matrimonio que se ha gestado ahí, de mucha soberbia o de mucha represión también contra la comunidad. Seguir poniendo en la mesa esta situación de injusticia que vive nuestra comunidad, haciendo llamados en la radio, con los medios que ustedes tengan y con las formas que ustedes tengan, claro, nosotrxs no podemos decirles qué hacer ¿no?, porque somos compañerxs y cada quien tiene sus propias formas de lucha, pero sí poner en claro que nuestra consigna es eso, que estamos luchando contra el aparato estatal de Oaxaca y del Estado Mexicano y que están coludidos con los caciques de nuestra comunidad que están explotando el río. Yo creo que eso es lo principal, denunciar la represión sistemática que ha vivido nuestra comunidad, todo el encierro que hemos vivido, todo el desplazamiento que ha vivido nuestra comunidad, todo el daño que ha vivido nuestra comunidad, al tejido comunitario y bueno, pues eso, yo creo que ustedes tendrán sus formas de hacerlo. Ustedes son muy inteligentes, e improvisan para eso también y tienen sus propias estrategias.

¿Algo más que quisieras agregar, algunas palabras más para cerrar la entrevista?

MP: Pues solo agradecer a todxs lxs que nos pueden escuchar y pues también enviar un saludo muy fraterno a lxs compañerxs que están en las prisiones, a lxs compañerxs que están en fuga también pues mucho ánimo, mucho ánimo y resistencia.

Bien, pues te agradecemos mucho Miguel, que nos hayas dado este espacio para poder compartir estas palabras. Estaremos muy pendientes acerca de la resolución próxima del Tribunal, te mandamos un abrazo. Esperamos que también esta sea una forma de romper un poco esa persecución, de entablar comunicación, diálogo contigo y que también sientas desde acá el cariño y la solidaridad de todxs lxs compañerxs que están y que siguen pendientes de tu caso. 

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