Libro recopila la memoria histórica de la lucha contra la minería en Chicomuselo

Fotos por Jeny Pascacio

Organizaciones de derechos humanos presentan el libro Chicomuselo: La lucha por la vida y el territorio, del Comité para la Promoción y Defensa de la Vida ‘Samuel Ruiz’, que narra las experiencias de las comunidades en 20 años de lucha contra la industria extractivista y los intereses que se movieron para lograr establecerla en Chiapas.

“Este libro es sobre la memoria de una lucha. Se centra en las primeras décadas del nuevo siglo, cuando la minería a cielo abierto era una de las soluciones que proponían desde los gobiernos para apuntalar el desarrollo en países empobrecidos. Es una historia que se vivió en toda América Latina. Chiapas no fue la excepción”, dijo Emanuel Bran-Guzmán, integrante de Voces Mesoamericanas y facilitador metodológico.

El libro de 92 páginas se divide en tres capítulos, con imágenes de la lucha y otras simbólicas; contiene el mapeo del municipio y explica el contexto de esta entidad cuando llega la minería a cielo abierto, justo tras el surgimiento del EZLN, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y, más tarde, el Plan Puebla-Panamá.

Portada del libro Chicomuselo: La lucha por la vida y el territorio

Chicomuselo, que en náhuatl significa “lugar de los siete jaguares”, se localiza en la Sierra Mariscal de Chiapas y forma parte de la región hidrológica del río Grijalva-Usumacinta. Era un reservorio de recursos naturales que debía aprovecharse ante el boom minero, planeado para la zona fronteriza de Chiapas con Guatemala, donde se otorgaron concesiones de hasta 50 años.

Pero las comunidades comenzaron a oponerse a la minería por los daños que ya se observaban en la población, y en 2009 Mariano Abarca, quien encabezó la resistencia contra la empresa canadiense Blackfire por la explotación de barita, fue asesinado.

Entonces, el Comité ‘Samuel Ruiz’, que ya venía accionando contra el extractivismo, tomó la estafeta de la lucha en una segunda fase. “No solamente contra la minera canadiense, sino también contra intereses que buscaban reactivar esa mina”, dijo Bran-Guzmán.

En 2017, en medio de la resistencia de las comunidades, surge la idea del libro, motivada por la necesidad de documentar, registrar y dar a conocer lo que ocurría en Chicomuselo. Bran-Guzmán recordó que lo propusieron al Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba) para el proceso editorial y su acompañamiento.

“Por la necesidad de sistematizar esa experiencia para reflexionar sobre lo sucedido y, por otro lado, por la clara convicción de que esa sistematización era para el futuro, para la juventud, para que conocieran lo que se hizo”, destacó Bran-Guzmán.

Aplicaron una metodología de sistematización la cual busca reflexionar, analizar y, en la medida de lo posible, redactar colectivamente un documento que sirva como memoria y explique el rol que desempeñan los protagonistas en esa historia.

“Por eso es un ejercicio de memoria, no de construcción de la verdad, porque cada uno tiene una versión distinta de lo sucedido. Y entonces, cuando colectivamente se ponen a discutir sobre eso, deben dialogar y, en algunos casos, negociar cómo dilucidar lo que ocurrió en 2009”, explicó Bran-Guzmán, para quien en este proceso fue de suma importancia la religiosidad y la lucha del sacerdote Eleazar Juárez Florez.

Francisca González Gutiérrez, defensora de derechos humanos e integrante del comité ‘Samuel Ruiz’, parte medular de este libro, reconoció que la lucha contra la minería ha sido intensa: “Nosotros lo hicimos desde la iglesia, siendo católicos, pero no católicos callados”, expresó durante la presentación.

“Somos hijos e hijas de campesinos. Somos de ahí, de la gente campesina; esa es nuestra raíz”, dijo Francisca, al argumentar su lucha por el territorio y la vida, que perduró de 2009 a 2022, colaborando en la parroquia de San Pedro y San Pablo de Chicomuselo y acompañando a mujeres, “las más afectadas por estos proyectos extractivistas mineros”.

Parafraseó palabras de Martin Luther King sobre la responsabilidad moral de alzar la voz contra la injusticia, señalando que callar ante lo esencial deshumaniza y equivale a una muerte en vida; que el silencio ante el mal es complicidad, porque la verdadera dignidad requiere valor para defender lo correcto. “Y eso hicimos cuando acompañábamos al comité ‘Samuel Ruiz’: defender la vida, defender el territorio y la madre tierra”, agregó.

Por su parte, Roberto Ortiz Velázquez, defensor y fundador del comité ‘Samuel Ruiz’, hizo hincapié en la importancia de que las nuevas generaciones encuentren un impulso al leer el libro: “Creo que ese trabajo organizativo debe continuar, fortalecido con mejores propuestas”.

El prólogo fue escrito por el teólogo Jorge Santiago, quien describe este ejercicio de sistematización como un ejemplo de trabajo reflexivo en colectivo, sustentado en una lucha organizada y comprometida.

“Han logrado reunir el espíritu de las montañas, de los ríos y de los pueblos, junto con su cultura y la fortaleza que poseen al estar involucrados en la complejidad de los intereses globales”, dijo el también defensor de los derechos humanos.

Aquí puedes leer o descargar “Chicomuselo: La lucha por la vida y el territorio”:

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