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Nicaragua: “Nos han quitado el derecho básico de vivir”

Hoy, 22 de junio, se cumplen 64 días de insurrección popular en Nicaragua. La revuelta popular inició el 18 de abril seguida de una intensa represión por parte del gobierno del presidente Daniel Ortega, del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). La intensidad de la represión ha aumentado gradualmente y ha ascendido a niveles descomunales. La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos, confirmó 200 muertos hasta 16 de junio.

La respuesta de la población no ha sido menor. “Las maneras de protestar y el repertorio de acción colectiva han variado, se ha reconfigurado, tomando en cuenta la manera en que se ha reconfigurado también la manera de reprimir por parte del régimen”, describe Harley Morales, de la Alianza Cívica por la Justicia y Democracia.

En entrevista para Avispa Midia, el estudiante de sociología en la Universidad Centroamericana (UCA), de 26 años, miembro del comité de estrategia política de la Alianza Universitaria Nicaragüense, uno de los cinco movimientos estudiantiles que componen la Coalición Universitaria y de la Sociedad Civil, hace un recuento de estos 2 meses intensos.

En tan poco tiempo, surgieron diferentes expresiones organizativas y hasta zonas liberadas, como la ciudad de Masaya que declaró el 18 de junio un autogobierno. En un primer momento estuvieron más activos solo los estudiantes, después se fueron aglutinando diferentes sectores de la sociedad. “En medio de las protestas y la represión, uno se da cuenta que tiene que comenzar a orientar la lucha, orientar aquel descontento de las calles, hay que tratar de organizar la protesta. Y es en este momento cuando surgen varias expresiones organizativas”, explica el estudiante.

La Alianza Universitaria, por ejemplo, surge desde lo que ya se conoce como el ‘secuestro de la Catedral de Managua’. “El 19 de abril, en pleno repliegue huyendo de las balas, alrededor de 2 mil personas se refugiaron en la catedral de Managua y permanecieron allí varios días. Y la policía nacional tirando balas, asediando. Este momento fue muy simbólico y es cuando surge la Alianza Universitaria, cuando empezamos a organizarnos”.

En esta entrevista, Morales comparte detalles de este proceso histórico que vive Nicaragua y las expectativas para el futuro. “Hablar de democracia, de libertad de expresión, de libertad de protesta es radical para nosotros en este momento. A este punto hemos llegado en Nicaragua. El pueblo nicaragüense está enfocado en estas cuestiones mínimas que son radicales, porque nos han quitado tanto, nos han quitado el derecho básico de vivir”.

Harley habla también de temas polémicos en este proceso organizativo, como la presión que sufren desde ‘fuerzas oportunistas”; cómo llegaron a una coalición con grupos sociales de distintos intereses, como los empresarios; el apoyo de la OEA al movimiento, y la reunión que una delegación de estudiantes tuvo, en Washington, con tres de los más extremistas republicanos estadounidenses: Marco Rubio, Ted Cruz e Ileana Ross-Lehtinen. “La experiencia que tuvimos en Washington nos deja un aprendizaje bastante grande que no vamos a repetir”, dijo Morales.

Y hace un esclarecimiento a los que todavía creen que lo que está pasando en Nicaragua es ‘conspiración golpista de derecha’, con apoyo de los EEUU contra el gobierno de Ortega. “Que se sepa que aquí no es Venezuela. Lo que está pasando aquí no es lo mismo que está pasando en Venezuela. No es la derecha financiada por los EEUU la que esta en la calle. Que se sepa que aquí es un proceso diferente. Es un pueblo que ya se hartó. Ya no hay vuelta atrás”.

Morales, que también hace parte de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que está en la mesa de diálogo con el gobierno, vive hoy en una especie de claustro, duerme en una casa de seguridad, junto a otros 40 universitarios representantes de los grupos estudiantiles surgidos desde 18 de abril.

La mesa de diálogo fue instituida el 16 de mayo. Con la masacre que ocurrió el 30 de mayo, durante la protesta de las Madres de Abril, donde por lo menos 16 personas fueron asesinadas, los trabajos fueron interrumpidos. Fueron nuevamente retomados, mismo bajo recrudecimiento de la violencia del Estado.

A continuación entrevista completa


¿Cual era el escenario en Nicaragua antes del 18 de abril?

Ya se sentía un malestar, un descontento. Sin embargo, todavía, la gente, y eso ha pasado durante años, no se había atrevido a tomar las calles, porque había sido monopolizada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, que no es lo mismo que el Frente de la época revolucionaria que se conoce en Latinoamérica. Se tornó un partido burocrático, dirigido por la pareja presidencial y que, poco a poco, fue acaparando la totalidad del Estado, sus instituciones y sus procedimientos, sin dejarle cabida a otras agrupaciones políticas.

Se estableció un régimen que ha reprimido, lógicamente no de la forma como esta sucediendo ahora. La gente no salía a la calle, ya sea por miedo, o por la negativa de responder al llamado que venía de los partidos tradicionales, que no tenían y no tienen representación de la gente.

Ahora ya no estamos hablando de toma de recintos, también de ciudades tomadas, incluso, de zonas liberadas, como es la ciudad de Masaya, donde han puesto tranques y barricadas.

¿Cómo empezó todo?

Hubo una serie de descontentos. A principio fue la mala gestión publica por parte del gobierno para responder al incendio de la Reserva Indio Maíz, una de las reservas más importantes de Centroamérica. Y después en menos de una semana la reforma al Instituto de Seguridad Social, que afectó un gran sector de la población, y eso generó que los estudiantes universitarios salieran a la calle. Y dado que el régimen empezó a reprimir, empezaron a tomar los recintos públicos en solidaridad a estos universitarios.

¿Cómo fue aumentando la ola de protestas?

Tras la represión, los asesinatos y la agudización de la represión empieza toda una oleada de protestas y movilizaciones que se fueron gestando en focos bien diversos en la capital, Managua. Después fueron moviéndose hacia los departamentos, hacia distintas zonas del país, y que tenía un carácter popular universitario. La expresión más simbólica eran las tomas de las universidades. El caso más emblemático es la Universidad Politécnica Nicaragüense, donde los estudiantes tomaron el reciento y empezaron a organizarse.

Desde este día las maneras de protestar y el repertorio de acción colectiva han variado, ha reconfigurado, tomando en cuenta la manera en que se ha reconfigurado también la manera de reprimir del régimen.

Ahora ya no estamos hablando de toma de recintos, también de ciudades tomadas, incluso, de zonas liberadas, como es la ciudad de Masaya, donde han puesto tranques y barricadas.

¿Como ha sido la estrategia de represión del Estado?

No es solamente la policía que está actuando. Son también fuerzas paramilitares, grupos de choque, turbas que están siendo dirigidas directa o directamente por el Ejecutivo, por la presidencia. Lo que hacen es claramente perseguir, intimidar, hasta asesinar a los lideres estudiantiles pero también aquellas personas que están dirigiendo la movilización. Hay casos en que pasan tiroteando casas y hay muchísimos casos de secuestros, hay desaparecidos todavía. Hay pruebas por parte de CIDH de que ha habido tortura e incluso ataques químicos en algunos departamentos, donde aviones han tirado cipermetrina, dado que son lugares donde la protesta y el levantamiento de barricadas son bastante fuertes.

Managua, como territorio de conflicto, ¿cómo está geográficamente ocupada?

En Managua hay zonas enteras que están tomadas por la población. Voy a mencionar dos. Esta la zona de la UNAN. Toda la Universidad está tomada por el movimiento estudiantil. Ahí hay barricadas defendiendo el recinto. Esta también la Universidad Nacional Agraria que también está atrincherada, con barricadas como medida de defensa y seguridad.

Por otro lado, dado que el régimen ha empezado a reprimir los barrios, entonces los barrios han empezado a levantar barricadas, como medida de defensa. Las barricadas están siendo levantadas como una señal de resistencia. Y no solamente los estudiantes están en las barricadas, están también sus madres, los vecinos porque el régimen no está viniendo a reprimir. Ellos llegan a los barrios y si te encuentran afuera te agarran, entran en los barrios para rafaguear las casasEntonces las barricadas están sirviendo como medida de defensa y seguridad para que los grupos de choques no entren en los barrios. En Managua, los barrios son los que más están atrincherados. Así que, la barricada es una medida que los pueblos, los departamentos, los municipios, incluso la universidad están tomando para hacerle frente a la represión. Las barricadas son una medida de seguridad para salvarse su propia vida, porque la represión es descomunal.

¿Hay zonas donde la población tiene total control?

Massaya, una ciudad de alrededor de 200 mil habitantes, a 30 km de Managua, por ejemplo, está tomada por el pueblo. Ahí, incluso ya no hay un gobierno municipal. Ahí la gente ya se está organizando, ya está formando comités de gobierno municipal y ellos mismos están gestionando sus necesidades, siempre con recursos escasos. Masaya siempre ha sido un icono de resistencia, incluso en la revolución popular sandinista.

Podemos decir también de León, donde se están se organizando. Ahí también la represión es fuerte, hay fuerzas paramilitares, y todavía hay una municipalidad que comandan las turbas. Donde hay resistencia es también donde el régimen esta reprimiendo con más fuerza.

(El último 18 de junio, en Masaya declararon autogobierno. Hubo un feroz ataque de las fuerzas vinculadas al gobierno. El saldo es de por lo menos 6 muertos).

¿Crees que las zonas liberadas pueden ser una tendencia del proceso organizativo?

Nosotros vemos (este momento histórico) como dos instancias. Una, a nivel nacional, es el espacio de la mesa de diálogo con el régimen, donde participamos como Alianza Cívica por la Justicia y Democracia. Y la otra es la movilización y resistencia. Son dos momentos de la lucha que están totalmente interrelacionadas.

Si no hay voluntad política del régimen de dar salida al conflicto, a la crisis, a la violencia, y sigue la represión, entonces claramente pueden las ciudades, los territorios acelerar el proceso de atrincherarse, van a buscar otras formas de hacer frente al proceso de represión y al régimen.

El 18 de abril fue también un estopín que generó un amplio proceso de construcción de fuerzas políticas. ¿Cómo está la configuración hoy de estas fuerzas?

En medio a las protestas y a la represión, uno se da cuenta que tiene que comenzar a orientar la lucha, orientar aquel descontento de las calles, hay que tratar de organizar la protesta. Y es en este momento cuando surgen varias expresiones organizativas. Yo, por ejemplo, hago parte de un movimiento estudiantil que se llama Alianza Universitaria Nicaragüense, que es parte de la Coalición Universitaria y Sociedad Civil (que es como la conferencia de todos los movimientos). La Alianza Universitaria surge desde el secuestro de la Catedral de Managua.

Secuestro de la Catedral de Managua

Catedral de Managua es un icono en este momento porque ha albergado las personas que han resistido, principalmente los estudiantes de la Universidad Nacional de Ingeniería, ya que la Catedral se queda cerca de la Universidad. El 19 de abril, en pleno repliegue huyendo de las balas, alrededor de 2 mil personas se refugiaron en la catedral de Managua y permanecieron allí varios días. Y la policía nacional tirando balas, asediando. Es eso que se llama secuestro de la Catedral. “Este momento fue muy simbólico y es cuando surge la Alianza Universitaria, cuando empezamos a organizarnos”.

En la Universidad Nacional Politécnica fue el mismo proceso. Los estudiantes toman el recinto, empiezan a formar comisiones y a organizarse, surge el Movimiento Estudiantil 19 de Abril. De ahí surgen otros movimientos. En la Universidad Nacional Agraria, de la misma forma, crearan sus comités, y de ahí han surgido otras expresiones organizativas.

¿Hoy la lucha es predominantemente estudiantil todavía?

La lucha estudiantil ha trasmutado a una lucha del pueblo. Ya no es una lucha estudiantil, pero de todo el pueblo y es una lucha política. Se ha vuelto un momento de amplia politización para el pueblo nicaragüense, con distintas expresiones organizativas que no necesariamente son estudiantiles.

¿Y como se crea confluencia de todas estas fuerzas sociales?

Entonces en estos momentos que se crea estas diferentes expresiones organizativas se busca crear una confluencia de intereses que claramente tenían, y tienen, un común denominador que era, y es, la renuncia del dictador y que comienza a categorizarla en términos de Justicia y democratización, porque en ese momento ya habían 30 muertos. Entonces nuestras demandas se fueron construyendo en términos de Justicia y Democratización. Entonces eso fue el común que nos aglutinó y, en estos momentos, somos una coalición bien consolidada, no solamente de estudiantes, sino que también con amplios sectores de la sociedad, el sector privado, el sector trabajo, la sociedad civil, los movimientos campesinos. Es una alianza amplia (Alianza Cívica por la Justicia y Democracia). A través de ella tratamos de ser la voz del pueblo en la instancia articulada por la iglesia católica, a través de la Conferencia Episcopal, que es la mesa de diálogo con el régimen.¿Cómo hacen para llegar a consensos ya que están aglutinados sectores con tan distintos intereses?

 

Desde el momento en que nosotros nos aliamos como Alianza Cívica, decimos que los intereses sectoriales seria algo que se tendría que ser dejado a parte. Entonces dejamos a parte los intereses sectoriales y nos enfocamos en el interés que todos en la Alianza teníamos, que era, y es, cesar la represión, cesar la violencia, los asesinatos, que se hiciera justicia para las victimas, para sus familias. Y que transitáramos a una verdadera democracia, donde la gente puede deliberar, puede decidir sobre su destino, donde distintas organizaciones políticas puedan competir con relativa igualdad, sin temor de ser reprimidas.

Hablar de democracia, de libertad de expresión, de libertad de protesta, de no criminalización de la movilización es radical para nosotros en este momento. A este punto hemos llegado en Nicaragua. Son cosas mínimas, pero nosotros llegamos a un punto de considerarlas ideal en la realidad que estamos, imagínate. El pueblo nicaragüense está enfocado en estos mínimos que son radicales, porque nos han quitado tanto, nos han quitado el derecho básico de vivir.

Entonces nosotros estamos apostando que cuando se tenga la transición hacia la democracia, los intereses sectoriales se pueda poner sobre la mesa, y construir consensos o generar disenso. Pero mientras no llegue este momento, tenemos que mantenernos vivos, tenemos que mantener esta agenda común que es la Justicia y la democracia.

Mucho antes del 19 de abril, la represión hacia los movimientos campesinos ya era muy fuerte, principalmente a los movimientos que están contra el canal. ¿Cómo se unió el movimiento campesino a este proceso que se configura principalmente en las ciudades?

El movimiento campesinado, el movimiento que representa Francisca Ramírez principalmente, ha tenido mucha presencia y mucha fuerza y capacidad de movilizar el descontento del campesinado hacia esta lucha. Uno tiene que entender que esta explosión de descontento es producto también de toda esta lucha de tantos años del movimiento campesino. Ellos han estado haciendo frente al gobierno hace muchísimo tiempo. En este momento ya no está luchando en contra del canal. Esta luchando para que se vaya Ortega, se haga Justicia y se restablezca la democracia. Han levantado tranques, en zonas estratégicas.

 ¿De forma practica, cual es la demanda de ustedes hoy?

Nosotros tenemos una agenda que no solamente es una agenda nuestra, sino una agenda consensuada en la mesa de dialogo. Esta agenda prevé elecciones anticipadas para marzo de 2019. Claramente tenemos que hacer una serie de reformas en el sistema político y electoral, por ejemplo para que se reduzca el periodo de ciertas autoridades electas por elecciones populares. La idea es que se pueda hacer estos cambios en la legislación sin que se tenga que extender hasta incluso mitad del año que viene. La duda y la inquietud es: ¿lo que pasa en este periodo previo a las elecciones? ¿Este período va a ser con Ortega o sin Ortega?

¿Crees que Ortega se mantiene en este período?

Si sigue la represión y siguen las movilizaciones de manera más beligerante, la gente va a exigir con mucho más fuerza la renuncia inmediata de Ortega. Nosotros, digamos, como interlocutores en la instancia de construcción de acuerdos, que es la mesa de dialogo, vamos a poner sobre la mesa una manera de gestionar el poder de una manera compartida para que la transición sea de una manera ordenada y sin violencia. Eso va a depender mucho también de la respuesta del gobierno para lo que en estos momentos estamos solicitando: que el gobierno haga venir organismos internacionales que garanticen que los acuerdos construidos en dialogo nacional se cumplan.

Nosotros ya estamos cansados de las elites tradicionales. Y cuando hablamos de elites tradicionales, el FSLN es la expresión más paradigmática de estas elites pero también están los otros partidos liberales, que se podrían catalogar de derecha…

¿Crees en la Mesa de Dialogo?

Estamos viendo mucha falta de voluntad por parte del gobierno e incluso el pueblo se esta cansando de esta instancia. La gente nos dice que no continuemos en este espacio porque es un chiste. Pero nosotros estamos viendo que el primero que nos quiere ver fuera de la mesa de dialogo es el régimen. Porque a él le aterroriza que tengamos una agenda fuerte. Estamos pidiendo que la justicia sea garantizada no solamente por organismos nacionales, sino también por organismos internacionales. Estamos pidiendo la entrada del alto comisariado de las Naciones Unidas, por ejemplo, organismos que se hagan cumplir la Justicia y el proceso de transición.

¿Sí no hay derecha y no hay izquierda en Nicaragua, como definiría este proceso que ustedes están construyendo?

Es posible que todavía haya personas en Latinoamérica que piensen que el gobierno de Ortega es de izquierda, simplemente por cargar en nombre del Frente. Entonces ellas podrían imaginar que las movilizaciones son de derecha. Pero no es así. La movilización ha sido autentica, una movilización que le tiene terror a los partidos políticos, que está exigiendo no solamente justicia, pero también un cambio de todo lo que implica el sistema político. Nosotros ya estamos cansados de las elites tradicionales. Y cuando hablamos de elites tradicionales, el FSLN es la expresión más paradigmática de estas elites pero también están los otros partidos liberales, que se podrían catalogar de derecha. Entonces la movilización es autentica, no esta siendo dirigida por ningún partido político y mucho menos por interés extranjeros. Entonces, sí, la gente está por su propia cuenta.

¿Ustedes son presionados por ‘fuerzas oportunistas’? Es decir, ¿existe el peligro de que sectores ultra conservadores aprovechen este momento histórico de movilización para tomar el poder?

Siempre hay oportunistas que quieren asesorar, aliarse, imponersu agenda entre las expresiones que han surgido desde la insurrección de abril. Desde la Coalición Universitaria y Sociedad Civil, hemos sido muy cuidadosos en tener una agenda bastante autentica, una agenda de nosotros, una agenda que no sea impuesta por ninguna organización, ONG, ningún fondo de cooperación, ningún partido político.

En el inicio del mes de junio una delegación de estudiantes del movimiento viajó a Whashington lo que causó mucho ruido. En la agenda de la delegación, que incluyó la asamblea de la OEA, hubo también reuniones con tres de los más extremistas republicanos estadounidenses: Marco Rubio, Ted Cruz e Ileana Ross-Lehtinen …

Tenemos que tener cuidado porque aquí se está jugando con la legitimidad de la Coalición Universitaria, entonces la experiencia que tuvimos en Washington nos deja un aprendizaje bastante grande que no vamos a repetir. Tenemos que balancear con quien nos reunimos para que no se genere malos entendidos al respecto de cuales son nuestras posiciones, incluso nuestra posición hacia ciertos sectores de la política internacional.

¿Cómo ves el apoyo de la OEA al movimiento?

Nosotros sabemos cual ha sido el rol que ha jugado a la OEA con respecto a la posición política hacia el gobierno de Ortega. Nuestra posición es: tenemos que ver que la OEA sea aliada de las fuerzas democráticas. Nosotros hemos tenido reuniones con delegaciones de la OEA, como las que tuvieron nuestros representantes en Washington, para discutir nuestros puntos de agenda y queremos que esta posición que ha tenido la OEA (contra el régimen de Ortega, desde hace mucho tiempo) se mueva para nuestro lado.

Hay medios de comunicación, principalmente vinculados a lo que se considera la izquierda institucional de Latinoamérica, que están trabando un cerco mediático alrededor de lo que está pasando en Nicaragua, incluso tratando las movilizaciones como ‘conspiración golpista de derecha’. ¿Cuál llamado harías a la comunidad internacional?

Siempre se ha creído – y eso es algo que el gobierno ha tratado de hacer percibir hacia a la comunidad internacional principalmente hacia la comunidad que se posiciona al espectro de izquierda – que es un gobierno de izquierda, que es socialista y solidario. Que se sepa que aquí no es Venezuela. Lo que está pasando aquí no es lo mismo que está pasando en Venezuela. No es la derecha financiada por los EEUU la que esta en la calle. Este no fue un gobierno que trató de cambiar las estructuras económicas. Que se sepa que aquí es un proceso diferente. Es un pueblo que ya se hartó. Ya no hay vuelta atrás. A la comunidad internacional, pedimos que se solidarice, que esté con el pueblo de Nicaragua porque esta lucha es autentica.

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Renata Bessi

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