Fotos por Área de Comunicación Abejas
La Organización Sociedad Civil Abejas de Acteal anunció la campaña Me oy Chapanel, oy jun O’ntonal (Si hay Justicia, hay Paz) para exigir que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emita el Informe de Fondo del Caso 12.790 Manuel Sántiz Culebra y Otros (Masacre de Acteal), una demanda que la organización ha sostenido por casi dos décadas.
La campaña se realizará del 14 de mayo al 12 de agosto, periodo en el que Las Abejas de Acteal difundirán textos, imágenes, audios y videos con testimonios de sobrevivientes de la Masacre de Acteal, así como la participación de jóvenes descendientes de las 45 víctimas.
“La responsabilidad del Estado mexicano en este crimen de lesa humanidad está claramente sostenida. La decisión de la CIDH será un paso importante para la verdad, frenar 29 años de impunidad y generar los mecanismos de investigación e identificación de los autores intelectuales de la Masacre y que estos sean llevados a juicio, así como la reparación integral de todos los daños causados”, de acuerdo a la palabra leída de la Sociedad CIvil Las Abejas de Acteal y los sobrevivientes de la Masacre de Acteal.
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), también llamó a la Comisión a resolver el Informe de Fondo del caso Acteal, al considerar que la demora prolonga la impunidad y agrava las consecuencias que la masacre ha dejado durante años.
Los jóvenes se unieron a la exigencia hecha a la CIDH, “que diga claro que el Estado mexicano es responsable del Crimen de Lesa Humanidad, para que se acabe la impunidad, que haya justicia y paz (…) también nuestros corazones sufren por las amenazas, burlas, hostigamiento y desplazamiento; también resistimos al reclutamiento de los grupos criminales y a la oferta de muerte y drogas que recorre nuestros parajes”.
El caso de la Masacre de Acteal fue presentado ante la CIDH en 2005 y admitido en noviembre de 2010; posteriormente, el 20 de octubre de 2015 se llevó a cabo la audiencia de fondo, en la que se presentó el “Estudio psicosocial de los antecedentes, factores asociados al hecho y manejo de la emergencia, consecuencias psicosociales e impacto colectivo en la comunidad de Acteal”.
En la audiencia de 2015, los representantes de Las Abejas se negaron a llegar una solución amistosa con el Estado mexicano y solicitaron la emisión del informe de fondo basado en la violación de la articulos 1.1, 2.4, 5.9, 17, 19 y 25 de la Convención Americana de Derechos Humanos.
Mantienen las exigencias de justicia y la denuncia de la estrategia contrainsurgente de los años noventa en Chiapas, que afectó a diversas comunidades y permitió la operación de grupos armados responsables de graves violaciones a derechos humanos. “Hasta ahora no vemos voluntad para las garantías de no repetición”.


Después de 11 años de esa audiencia, las y los sobrevivientes de la Masacre de Acteal expresaron su desgaste ante años de impunidad y una muestra es que, el 12 de agosto de 2009, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) liberó a paramilitares de Chenalhó, señalados como responsables de la masacre.
Insisten en que los distintos gobiernos tratan de mantener políticas de encubrimiento y omisión que, afirmaron, buscan dejar en el olvido tanto la masacre como los asesinatos de Simón Pedro y el padre Marcelo.
Consideran que mientras la CIDH no emita el Informe de Fondo, continuarán las condiciones de violencia en comunidades cercanas a Acteal y en otras zonas de Chiapas, así como la actuación de grupos delictivos; asesinatos, desplazamientos y otros delitos que generan terror en las comunidades.
Las Abejas advierten al gobierno de Chiapas que seguirán denunciando las injusticias y violencias que atribuyen a sus instituciones, incluidos militares y policías, en particular los llamados “Pakales”, un cuerpo de élite policiaco de reciente creación.
En este contexto se pronunciaron por las familias que buscan a sus desaparecidos, por los desplazamientos forzados contra integrantes del Concejo Indígena y Popular de Guerrero–Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) en Xicotlán, Chilapa, y otras comunidades de Guerrero. Así mismo contra la violencia de la delincuencia organizada que intentó ingresar al pueblo organizado de Nicolás Ruiz, en Chiapas.
“Entre alegrías, juegos, miedos y angustias insistimos en la justicia y en que se acabe la impunidad porque es lo que hace que vuelva cada vez la violencia a nuestras vidas. Exigimos vivir en paz, sin criminales en los territorios”, enfatizan.

