jueves, octubre 1, 2020
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Se multiplican casos de dengue en México, las fumigaciones son ineficientes y dañinas

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Foto Cuarto Oscuro

Por Eugenia López

Este año se han multiplicado los casos de dengue en México. En su último Panorama Epidemiológico de Dengue, actualizado el 21 de octubre 2019, la Secretaría de Salud reporta 26,697 casos confirmados este año – contra 13,333 para el año anterior – así como 89 defunciones.

El informe también indica que el 70% de los casos confirmados corresponden a los Estados de Veracruz, Jalisco, Chiapas, Oaxaca y Quintana Roo.

Esa situación ha llevado a que se hicieran llamados a multiplicar las medidas de combate y prevención por parte de los gobiernos estatales y federal en los Estados más afectados del país, en particular con fumigaciones en las calles y casas para matar al mosquito Aedes aegypti, responsable de la propagación del dengue.

Casi 170 millones de insecticidas y larvicidas

 De acuerdo con información publicada en la plataforma CompraNet, en agosto el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha realizado compras de insecticidas y larvicidas por un valor de 168 millones 169 mil 716 pesos sin IVA a las compañías Bayer-Monsanto, Codequim, Orange Line, Eco Suministro, Public Health Supply, Grupo Ikerri y Fomento Biotecnológico Ambiental.

Las sustancias adquiridas fueron Bendiocarb, Malation, Piriproxifeno, Metopreno, Pirimifos-metil, Novaluron y Spinosad, según datos recopilados por la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

ver también: Se derrumba Bayer tras fallo judicial en caso de cáncer, son más 11 mil denuncias

Si bien las empresas de agrotóxicos promueven sus productos como los más adecuados para controlar los mosquitos, no obstante, médicos e investigadores ponen en duda tal afirmación. “La bibliografía científica y la praxis en promoción de salud permiten sostener que la química tóxica y la biotecnología transgénica están muy lejos de ser parte de la solución y podríamos decir que son parte del problema”, afirmó por ejemplo Damián Verzeñassi, de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina para el medio mexicano Desinformemonos.

Fumigaciones poco eficientes: sólo el 1% afecta directamente a los mosquitos

Para los especialistas las fumigaciones son poco eficientes. El toxicólogo de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN), Manuel Iván Girón Pérez explicó a El Diario NTR de Jalisco que en realidad, sólo el 1 por ciento de las sustancias arrojadas al ambiente mata al mosco, mientras el resto entra en contacto con otros seres vivos.

“De todo lo que se aplica, sólo 1 por ciento es efectivo para el organismo de interés, el resto afecta a organismos que no tenían nada que ver, polinizadores, peces, moluscos, aves, incluso el humano”, comentó el científico.

Además, Girón Pérez asume, las cantidades de químicos usados tienden a aumentar ya que con el paso del tiempo, los moscos van desarrollando resistencia. “Así como las bacterias se van haciendo resistentes a los antibióticos, en el caso de los insecticidas o herbicidas las especies se van haciendo resistentes a los plaguicidas, ¿y qué hacemos? Pues se les pone más (veneno) para que sea efectivo”, explicó.

Sustancias tóxicas

“Todos los insecticidas (piretroides, fosforados y BT) que se utilizan contra los mosquitos son tóxicos para la fauna silvestre y en mayor o menor medida también para los humanos”, aseguró el doctor en ciencias naturales y profesor de ecotoxicología en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), Argentina, Rafael Lajmanovich.

Los químicos utilizados, para matar a los mosquitos, actúan sobre el sistema nervioso de los insectos. Sin embargo, como lo puntualizó el toxicólogo Girón Pérez, el sistema nervioso de los demás insectos y animales, incluido el humano, funciona igual.

La exposición repetida a dosis de organofosforados como el malatión podría acelerar el desarrollo de enfermedades inmuno-degenerativas y crónico-degenerativas, como el alzhéimer o mal de Parkinson en los humanos. El malatión también ha sido clasificado como probablemente cancerígeno por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer en 2015. Por otro lado, dicha sustancia es particularmente dañina para las abejas, los organismos acuáticos y las aves. Por esas razones, su uso ya es prohibido en la Unión Europea desde el 2008.

En el caso del piriproxifeno, la Asociación Brasileña de Salud Colectiva (ABRASCO) alertó desde el 2016, en un documento denominado “Nota Técnica sobre microcefalia y enfermedades relacionadas con el vector Aedes aegypti: los peligros de enfoques con larvicidas y aerosoles químicos”, sobre posibles vínculos entre su uso y la multiplicación de casos de bebes nacidos con microcefalia.

De manera general, Gastón Wagner, presidente de la ABRASCO alerta sobre los efectos a largo plazo de los insecticidas y larvicidas.

“Si bien la utilización de estos químicos quizás no produce un efecto inmediato, se ignora su efecto a largo plazo y tenemos evidencias que muestran que pueden causar enfermedades tales como alergias, inmunotoxicidad, cáncer, trastornos hormonales, además de que es ineficaz porque el mosquito a los pocos meses se hace resistente al producto”, advirtió.

Estrategia fracasada

En su reporte, la ABRASCO denuncia los pocos resultados que ha dado el aumento del uso de químicos para controlar la epidemia de Dengue en Brasil. “El crecimiento exponencial de la epidemia de dengue demuestra que la estrategia nacional de control del Aedes aegypti (mosquito transmisor) ha fracasado”, afirma.

Para la organización brasileña, la proliferación del dengue está vinculada con las malas condiciones de vida en los centros urbanos. En particular, destaca “la degradación de las condiciones de vida en las ciudades, el saneamiento inadecuado, particularmente con respecto a la dificultad actual de acceso al agua potable y la mala recolección de basura” como algunas de las principales causas.

Por eso, recomiendo acciones que traten el problema a la raíz. “El Estado debería centrarse en el saneamiento ambiental con urbanización, redes de agua potable, cloacas y en el control de la larva con acciones mecánicas”, expresa su reporte.

El argentino Rafael Lajmanovich también señala la relación entre el empobrecimiento y la  precarización de las ciudades y la proliferación del dengue, agregando a eso la tropicalización del clima, el recalentamiento del planeta y la agricultura industrializada.

“Sin dudas hay que plantear a corto plazo el ‘control’ de la epidemia pero si no cambiamos el modelo es claro que ningún insecticida nos salvará”, concluye el científico.

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